La Elegida: Secretos de una Vida Oculta

Capítulo 20

Hola, hola. mis queridos lectores. Me ausente por un tiempo por cuestiones educativas. Pero ahora estoy de regreso y recompensare la espera, hoy se publicaran tres capitulos seguidos. Espero que lo disfruten y no me odien en el camino. Jaja. Ahora sin interrumpir mas las dejo con la lectura.

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AKIRA

Me desperté en medio de una oscuridad abrumadora, con los ojos vendados y las manos atadas. El aire impregnado con el olor terroso del bosque, mezclado con el aroma húmedo de las hojas en descomposición. Me sentía tan vulnerable, y destellos de algo venían a mi memoria que me hacía temer más y más cada vez. El frio del suelo se colaba por mi ropa, congelándome hasta los huesos.

Podía escuchar los susurros del viento moviendo las ramas de los árboles, y de vez en cuando, el crujido de alguna hoja seca bajo el peso de un animal desconocido. El miedo me invadía, apretando mi pecho como un puño invisible. Mi corazón latía con fuerza, cada latido resonando en mis oídos como un tambor de guerra.

—¿Quién eres? — pregunte con miedo. Si había alguien a mi lado no contesto, porque solo el viento atravesando la copa de los árboles era el único sonido que podía captar.

La venda sobre mis ojos intensificaba la oscuridad que me rodeaba. No podía ver nada, pero eso solo hacía que los sentidos se agudizaran. El olor a humedad era penetrante, mezclado con el olor acre del sudor y el miedo. Sentía mi respiración acelerada, cada inhalación llena de pánico y desesperación.

—¿Hay alguien aquí? — el crujido de una rama me pone en alerta, pero voz no hay. Un olor putrefacto invade mis fosas nasales y una bocanada de vomito se escapa de mi boca. «¿Qué es eso?» —¿Por qué no me respondes?

El silencio seguía siendo brutal. Tenía la sensación de que alguien me estaba observando, sentía ese cosquilleo en la nuca, y una inquietud que se deslizaba por toda mi columna vertebral. Mi piel se erizaba, y no tenía nada que ver con el sofocante frio; eran esa sensación de que alguien me mira directamente.

Me di por vencida cuando a la tercera pregunto el silencio seguía perdurando. Me quede quieta, solo pensaba en que alguien llegara por mí, quería a Cleo a mi lado, a Demian, a mi padre, a Chris, a quien fiera pero que llegaran por mi lo más pronto posible. Al disiparse la adrenalina en mi cuerpo, un dolor agudo se hizo presente en mi hombro izquierdo, y un fuerte olor a sangre me hizo temer por mi vida.

—Lleva a los demás a sus puestos, y salgan de aquí. — la voz ronca de aquella persona me hizo estremecer, era muy imponente, y el sonido de su voz te carcomía hasta lo profundo de tu alma.

Escuche pasos acercarse hasta mi posición, y una fuerte mezcla dolores naturales como el frescor de los pinos, el aroma dulce de las flores silvestres y la fragancia resinosa de los árboles, me golpeo los sentidos, sustituyendo el repúgnate olor a podrido que se había clavado en mi olfato.

Una grotesca mano jalo de la venda que cubría mis ojos y la luz cegadora de una fogata abrumo mi visión un momento, la silueta del hombre era borrosa, pero su tamaño era imponente, fuerte y musculosos de los pies a la cabeza. —Eres muy ruidosa. Pero has cumplido tu cometido. El alfa ha salido de su escondite.

—¿Qué?

Me mira con sus brillante ojos dorados y un escalofrió me recorre el cuerpo, —Observa niña— me dice, y camina hacia un lado quedando enfrente de un gigantesco árbol —Creo que es hora que salgas de ahí, me has hecho esperar mucho tiempo Alfa. —le habla al árbol y empiezo a creer que este hombre está loco.

Cuando logro estabilizarme, observó la silueta del hombre que está parado frente a mí, su espalda es ancha, es muy musculoso y muy grande, al cabello lo tiene largo y lo tienen recogido en un chongo que deja suelo algunas hebras de cabello, su piel es como la canela, sus ojos son dorados como el oro, brillan intensamente. Mi cabeza intenta descifrar a lo conozco de algún lado, siento una profunda conexión con él, y eso me asusta aún más.

Volteo a mirar hacia donde el hablo hace un momento y luego lo miro a él, que espera tranquilamente. Una fuerte angustia aprisiona mi pecho y el presentimiento de que algo va suceder se clava en mi cabeza. Voy y vengo entre él y el árbol, espero, el espera y la desesperación crece.

Minutos que parecen horas, después, la silueta de un enorme lobo blanco sale detrás de aquel gigantesco árbol, los latidos de mi corazón toman más ritmo y el miedo ya es muy abrumador. Mi ojos se encuentran con el par de brillantes ojos rojos y algo en mi pecho parece quebrase.

El lobo camina hacia el hombre, y me desespero al ver la furia con el que lo mira, y el odio con el que él lo ve. —Se que nos has estado observando este tiempo. — le dice el hombre al lobo como si le pudiese entender. —¿Querías ver si le dañaba sus finos cabellos a tu chica? — frunzo el ceño al escuchar sus palabras. «¿Su chica?»

El lobo me mira y escudriña mi cuerpo, siento el escaneo de sus ojos recorrerme entera y de pronto lo veo caminando hacia mí, su mirada esta clavada en mi hombro, su gigantesco cuerpo se posa frente a mí y aun que deberá de sentirme despavorida, su presencia me da tranquilidad y esperanza.

Busca mi mirada, y como si pudiera entender lo que quiere decirme le susurro «estoy bien», él se regresa hasta donde está el hombre mi estaba vez se cierne más sobre él.




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