La Elegida: Secretos de una Vida Oculta

Capítulo 23

Cleo

Pierdo la noción del tiempo, no sé qué hora es, pero el ocaso empieza a descender por el horizonte, no hay sol pero puedo ver algunos rayos colarse entre la densa niebla que cubre el cielo. Me recargo por la ventana a admirar el espeso bosque cubierto de un manto blanco y un aire frio. Me quedo perdida entre mis pensamientos, ya que no puedo sacarme de la cabeza las palabras de mi madre.

«Eres fuerte», me dijo. Pero no creo que sea lo suficientemente fuerte como para alejar a la persona que amo de mi vida, y lo correcto es que se quedase, no quiero que vuelva a sufrir por mi culpa, o que termine muerta igual que mi madre. No soy fuerte, lo intento pero no lo soy. Hacer que ella se aleje es como clavarme un cuchillo en el estómago, duele, quema, sarcina cada parte de mi alma.

«No estás sola» igual me dijo, y me siento de esa misma forma, sola, muy sola, en este vacío corazón que se está apagando poco a poco. Ya entendí mi destino, y lo que debo cumplir. La vida se vuelve nada cuando ya tienen un final marcado y del que no puedes escapar.

La puerta de mi habitación se abre y el aroma de un perfume cítrico, y amaderado, lo que me dice que Demian está a mi espalda mirándome fijamente porque siento como los bellos de mi nuca se erizan al percibir su mirada.

—¿Por qué no dices nada? — me giro, su ojos se encuentran con lo mío y su mirada es triste, tienen el ceño ligeramente fruncido, y se muerde el labio inferior.

—¿Sabes quién soy yo? —, suelta sin contemplaciones. Se a donde quiere llegar con su pregunta.

—Asi es.

—Y, ¿Quién soy?

—Uno de mis mejores amigos. Y, si quieres sabes cómo paso te lo dire. Después de mi pelea con Evans, me cuidaste por que quede inconsciente por cinco días, cuando desperté hablamos de nuestra relación y de lo imposible que era que yo te quiera como tu querías, pero te ofrecí mi amistad y un lugar en mi vida a partir de ese momento. — le hablo sin dejar de mirar sus ojos.

Lo único que espero es que no insista con otra pregunta. Sus ojos se cierran ligeramente, como si me examinara, indaga en mis gestos, en mi tono de voz, en mis palabras, claramente sabe que omití ciertos asuntos, y eso lo hace dudar más.

—¿Sabes por qué me rechazaste? — pregunta.

—Supongo que fue porque no sentía nada por ti.

—Exactamente, — dice, —no sentías nada por mí, porque ya estas emparejada y enamorada de otra persona, y la amas con todas las fuerzas de tu corazón. —termina de decir y se me contraer el corazón.

Aprieto los puños tan fuerte que mis nudillos se ponen blancos por la fuerza que ejerzo. —¡No! — exclamo.

—¿Qué Cleo?

—No recuerdo a nadie. No recuerdo estar enamorada de nadie. —trato de sonar segura y tranquila. Como si en verdad no supiera de lo que está hablando. —Si lo estuviera, no lo olvidaría. No si en verdad la amara.

—¿Enserio no recuerdas a tu pareja, no recuerdas Akira? —, me confronta directamente.

Siento como mis mejillas se encienden, y mis ojos cambian de color por la adrenalina, la verdad es que no sé qué es lo que me sucede, odio tanto como ellos tener que hacer eso, cuando lo único que anhelo es tenerla conmigo, y a mi lado. Pero, nadie entiende que me asusta más tener que ver como su vida se desvanece en mis manos, justo como sucedió con mi madre. No lo soportaría.

—No sé de quien estás hablando. No recuerdo a esa persona. No sé quién es —. El olor a flores de edelweiss impacta en mis sentidos, y me paralizo en mi lugar cuando veo a la chica de cabello rubio y de hermosos ojos azules, parada en la puerta de mi despacho.

Akira

Siento como mis ojos se escuecen, una pequeña lagrima se escapa de mis ojos y el corazón me duele, como si me lo arrancaran del pecho.

He venido corriendo porque quería ver a mi novia. en el bosque me porte como una cobarde, pero no entendía que era lo que estaba sucediendo, ver a mi novia convertirse en una humana delante de mí y después convertirse en una bestia gigante, no fue fácil de asimilar.

Después todo lo que sucedió, la pelea, la muerte de su madre, la intervención de Demian como cazador. ¿Cómo se supones que debes reaccionar a algo así?

Sigo caminando hacia ella sin desviar la mirada de la suya. Su expresión está llena de ira, de confusión. No hay gestos, es un como si fuera una figura inanimada, ahí, quieta detrás de su escritorio, mirándome mientras avanzo hacia ella.

—He venido a verte. — le digo con voz calmada. —Pero no querían dejarme pasar en la entrada. Dijeron que tu dijiste, que tu diste la orden —, intento buscar a mi Cleo dentro de esos ojos fríos y apagados.

—¿Quién eres? —, pregunta. Su voz, el tono que usa es seco, frio y sin ningún tipo de emoción en él.

—¿Ah? — balbuceo. —No entiendo.

—Tú, ¿Quién eres? —, frunce el ceño y su nariz se arruga.

—Soy Akira —. Siento como mi corazón se quiebra en miles de pedazos, volteo a mirar a Demian y esta tan sorprendido como yo. —Soy tu novia. Me dijeron en la entrada que no me recordabas y no quería creer que me habías olvidado. No cuando nos amamos. ¡No lo creo! ¿Qué está pasando?

Quedo frente a ella y la miro con lágrimas en los ojos, tomo sus manos, me mira con la misma expresión fría y vacía. Sus ojos están rojos, y puedo sentir su olor a lavanda invadiendo mi olfato. Su cuerpo se tensa ante mi tacto, y la arruga entre su cejas se hace más profunda.




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