La Espada Del PrÍncipe

Capítulo 6. Una entrenadora extraordinaria

—Su alteza… ¿Se encuentra bien? —preguntó el entrenador.

—Si… solo… —volviendo al presente —estoy cansado, me iré a descansar.

Mientras iba de regreso a su habitación, encontró a Lili, llorando en un rincón.

—Lili…

Ella se levantó e intento irse.

—Por favor, no te vayas… yo… solo… quiero disculparme —acercándose —yo no amo a Winter, solo me gusta molestarla, la única a la que amo es a ti —acariciando el rostro de Lili —tú eres todo para mí, entonces… ¿me perdonarás?

Lili confío una vez en aquellas palabras y lo perdono.

Durante el viaje de regreso al palacio central…

—Winter, te ves muy enojada, creo que deberías calmarte —dijo Zed atemorizado.

—¿Cómo podría?, ahora tendré que buscar otro entrenador y esperar que no resulte igual a este, él era considerado uno de los mejores del país —dio un golpe al volante —el rey seguramente estará molesto.

—Eres igual a todos los demás, ¿por qué todos están obsesionados con esa dichosa competencia?, a mí no me importa ganar o perder, ni siquiera siento que pertenezco aquí.

Winter freno sin previo aviso —Usted no lo entiende ¿cierto?... si usted pierde esa maldita selección, todo se va a ir al demonio, en esa dichosa competencia, no solo se juega el título del rey, también se pone en juego nuestras vidas, si gana Liam… me obligara a estar a su lado por siempre, me humillara a más no poder y seguramente matara a Akira, no quiero que me separen de él, es todo lo que me quedo y no quiero perderlo… porque yo jamás podría vivir sin él; no quiero servir a un rey que acabara con todo.

Zed se quedó sin palabras, al ver la expresión de miedo de Winter y las palabras tan desesperadas que salían de sus labios.

—Lo siento, no estaba viendo bien la gravedad del asunto.

—Me disculpo yo por haberle hablado así.

Al llegar al castillo central, Sian los esperaba en la entrada.

—El rey solicita la presencia de ambos en el despacho real.

—Gracias Sian, ahora vamos.

Entraron en el despacho real.

—¿Qué pasa abuelo?

—Qué bueno que llegaron rápido, dadas las circunstancias, sabrán qué no podemos perder tiempo, “la selección” es dentro de un año, entonces… Akira y yo decidimos… que tú nuevo entrenador será Winter.

Los ojos de Winter se abrieron de par en par.

—Señor, eso sería un gran honor, pero yo… no creo que sea buena idea, usted sabe que yo no soy muy buena entrenadora que digamos, recuerde cuando intenté entrenar a los nuevos reclutas, casi mando a uno al hospital.

—Mi niña linda, solo necesitas medir la fuerza que utilizas, además entrenas algunos nuevos reclutas de vez en cuando, solo baja tu fuerza y técnica, sé que lo vas a lograr —sonrió sin preocupaciones —no te lo voy a ordenar, quiero que tú lo elijas por tú cuenta.

—De verdad insisto, que no es una buena idea, prometo encontrarle un mejor entrenador, solo deme un día y lo traeré.

—Bonita… a casó… ¿tienes miedo?, no me digas que no te crees capaz de entrenar al futuro rey de Valtoria, que deshonra para tu padre que fue un gran general —mencionó Akira tratando de provocarla.

—No es por eso, solo no quiero excederme y entrenarlo mal, yo no sé medir mi fuerza —asustada —¿qué pasaría si le causó una lesión muy grabe?

—Mi niña linda, por favor hazlo, yo sé que no le harás ningún daño, esto servirá para que vuelvas a confiar en ti y entrenes a los nuevos reclutas el mes que viene, por favor, te lo suplico, hazlo por nosotros.

—Si insiste tanto, prefiero que me lo ordene, pues, por mi cuenta yo no aceptaré.

—¡Winter!, yo no entrene una niñita llorona que se preocupa por las consecuencias, el rey y yo confiamos en ti, es momento de que tú también lo hagas, necesito de tú ayuda para entrenar a los nuevos reclutas —tomando su mano —por favor, ayúdame como en los viejos tiempos.

—Yo… yo…

—Bien, sino quieres, entonces… girando su cabeza hacia el rey —hare la misión de la que estábamos hablando, la que dura un año, partiré en dos días —respondió Akira con tranquilidad.

—Akira, apenas estás sanando, debes reposar más, no te puedes ir así como así —contesto Winter asustada.

—Ya tomé mi decisión —soltando la mano de Winter —el reino debe estar más protegido, además, le buscaré un nuevo entrenador que este a la altura.

—Presionarla para que acepte no es de hombres —dijo Zed molesto —ustedes dos, son unos…

Winter tomo del saco a Akira y le dio un pequeño jalón, mientras agachaba la mirada, aceptó.

—Winter no tienes por qué ceder sino quieres, chantajear a los demás está mal, piénsalo mejor.

—No hay nada que pensar, iré a preparar todo, lo espero mañana temprano en la sala de entrenamiento, permiso —cono los ojos llorosos vio fijamente a Akira —si te vas, no te lo perdonaré.

—No lo haré bonita, más tarde hablaremos tú y yo.

Winter salió del despacho y los tres se quedaron solos, Zed estaba más que furioso.

—¿Cómo fueron capaces de manipularla así?

—Zed, entiendo tu molestia, pero, también entiende nuestra desesperación, está era la única oportunidad que teníamos, para que Winter volviera a hacer lo que tanto le gusta, ella amaba entrenar a los nuevos reclutas, lastimosamente un día, uno de los mejores reclutas se exigió demás y termino en un accidente que lo dejo sin una pierna, ella se culpa todo el tiempo por eso, él nunca la ha culpado, la visita de vez en cuando para darle ánimos, pero ella no puede perdonárselo.

—Aun así, sus métodos son muy cuestionables—fijando los ojos en Akira —tú me sorprendes demasiado, eres un gran actor y un chantajista de lo peor, eres todo lo que ella tiene y, ¿te atreves a jugar con sus sentimientos de una manera tan miserable?

Akira se acercó y le mostró una mirada retadora —Se que mis métodos no son los mejores, pero logré el objetivo, no hables de ella y de mi como si nos conocieras, tú no sabes nada. Yo doy mi vida por ella y si hice esto fue para que ella se dé cuenta que sus miedos deben romperse de una vez por todas, me duele ver cómo día tras día pierde esa sonrisa —lo toma por el cuello del saco —yo siempre la voy a proteger, pero quiero ver a esa niña tan fuerte como solía ser, quiero ver esa sonrisa hasta el último segundo de mi vida.




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