La Espada Del PrÍncipe

Capítulo 7. Los sentimientos que brotan

Después de tantos intentos por fin Zed logró derribar a Winter.

—Eso es trampa, no estaba lista y no uso ninguna técnica, fue solo fuerza bruta.

—Lo único que escucho son lloriqueos, que triste ver como un general se pone a llorar cuando le ganan —dijo Zed alardeando por su pequeña victoria.

—Si tan seguro está de su triunfo, porque no lo intentamos una vez más, estoy seguro que está vez yo le ganaré, está vez pondré la fuerza suficiente.

Zed acepto y una vez comenzaron a pelear.

Winter le dio una patada fuerte en el estómago y lo dejo sin aire, él se agarró fuerte el estómago y como pudo se mantuvo de pie, tomo aire y jalo a Winter por el brazo, estampándola contra la pared, ella como siempre, no mostró ni el más mínimo dolor, así continuaron por un rato más, hasta que Zed muy hábilmente, puso uno de sus pies detrás del pie derecho de Winter, ella no lo notó y este aprovecho la primera oportunidad para enganchar su pie al de ella y así estrellarla contra el suelo. Pero, él perdió el equilibrio y cayó sobre Winter.

—Eso si me dolió, ahora acepto que ya es más fuerte, seguiremos entrenando duro para mejorar aun más, no se preocupe por nada, lo convertiré en el mejor de mis guerreros.

—Me parece bien.

Zed se quedó hipnotizado por los ojos de Winter, tanto que no quería levantarse, él quería seguir admirando aquellos hermosos ojos que se asemejaban a la miel, también quería seguir viendo esos bonitos labios rosas, que parecían una rosa en plena floración.

—Que rara forma de entrenar —menciono Akira observando con desagrado.

Rápidamente Winter tomo a Zed por los hombros para quitárselo de encima y así ponerse de pie.

—¿Qué ha pasado?, si viniste hasta acá es por algo.

—Así es… requieren la presencia del príncipe, ya que hoy, todos los líderes y los herederos tienen que comer juntos dentro de una hora, Sian estaba muy ocupado; por eso vine yo a traer el mensaje, así que es mejor que se vaya a cambiar, y se prepare.

Zed asintió y salió.

—Bonita, por favor mide tu distancia, no quiero que pase nada entre ustedes, ni mucho menos que olvides cual es tu deber principal.

—Lo sé y no lo olvido, hace años que no siento nada, solo tengo a mi familia en el corazón.

—Entiendo, pero creo que alguien no está entendiendo que no debe meterse con su guardia.

—¿A qué te refieres?

—Ese príncipe… comienza a verte de otra manera, entonces debes de dejarle las cosas claras.

—Claro que no, estás exagerando, él solo está feliz de que por fin está avanzando en todo esto.

—Nunca has sido tan ingenua como ahora —le toca el rostro —tú no lo puedes entender, pero yo si… la forma en la que te mira y su manera de hablarte lo delatan, te ve igual que como yo veía a…

Winter lo interrumpió con un abrazo —No digas ese maldito nombre, aquella traidora no se merece si quiera que la recuerdes, te lastimo de la peor manera —dejando ver una mirada perturbadora —si no fuera una princesa, ya me hubiera encargado de ella.

—Esa mirada es bastante aterradora, pero ya no debes preocuparte por eso, ella seguramente ya sufre a diario con su vida, tú no debes ensuciarte las manos con alguien que no vale nada.

—Lo que tú me pidas eso haré.

Akira sonrió —Lo sé, pero ahora te pido que vayamos a prepararnos, ya que, también asistiremos a esa comida en el jardín.

—No quiero ir, seguramente el señor Henry estará molestando y ofendiendo a mis padres como sabe hacerlo, estoy harta de escucharlo.

—Estamos igual, pero son órdenes del rey.

La hora de reunirse llegó, entonces todos ocuparon sus lugares, el rey comenzó agradeciendo a todos por ir y felicito a los herederos por su arduo trabajo, Winter permanecía cerca de Zed y Akira cerca del rey.

—Gracias por invitarnos su alteza, es un verdadero honor estar ante su presencia, aunque he de mencionar, que me resulta desagradable que sus dos huérfanos compartan el mismo espacio que nosotros —dijo Henry con un tono burlón.

—Henry, te pido que no comiences con esas tonterías, ambos son como mis hijos, entonces cállate por favor, de lo contrario te pediré que te retires, si vuelves a insultar a mis hijos, te mostrare un castigo sin piedad, estás en mi casa y tendrás que respetar mis órdenes.

Akira y Winter hicieron una sonrisa de satisfacción.

La comida continuo con normalidad, una vez que terminaron, todos los líderes se retiraron, dejando así solo a los herederos para que convivieran entre sí.

Aunque a Zed y a la princesa, les resultará desagradable tener que convivir con Liam, tuvieron que contenerse por educación. Akira se marchó junto al rey, pero no sin antes advertirle a Liam…

—Si me entero que molestas a mi Winter, te haré pedazos, no olvides que tú para mí no tienes ningún título válido.

—¿Qué tal van sus entrenamientos? —pregunto Camile.

—Increíble, mi entrenador es el mejor del mundo, hemos progresado lo suficiente como para ganar la competencia, es más, si la competencia fuera mañana, ganaría, ¿tú cómo vas Zed?, seguramente tu entrenador es un mediocre que no sabe nada y perderás.

—Te equivocas, tengo a la mejor entrenadora, una que no me entrena por lo superficial, sino que me entrena como a un guerrero.

—Wow, estás peor que Camile, ¿te está entrenando una mujer? —riendo —vas a perder, es una lástima que quedarás en tercer lugar, el Clan del León perderá el próximo año, seguro que tú padre estaba tan desesperado que te consiguió una perdedora de entrenadora.

—Para nada, Winter es muy buena entrenadora, por lo tanto, no perderé, nosotros no pensamos perder contra un tramposo como tú.

La cara de Liam se transformo por completo, su rostro era una mezcla de miedo y enojo.

—Eso es imposible, ella nunca entrena a nadie que no sea experimentado.

—¿Estas celoso de que yo sea el primero con el que entrena?, o, ¿a caso es porque tienes miedo?

Winter que permanecía cercas hacia una mueca de orgullo.




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