La Espada Del PrÍncipe

Capítulo 8. El enemigo sin rostro

En el despacho del rey…
—Sabíamos que esto pasaría de nuevo, los enemigos se están acercando más al reino y todos corremos peligro, está vez vienen más fuerte, por lo cual, necesitamos que Winter y Akira vayan a esta misión, así que tráelos ante mí —menciono el rey a uno de sus sirvientes.
—¿Qué pasa señor?
—Las cosas están muy mal en una de nuestras bases, el enemigo arraso con todo, su ejército es diminuto; pero son muy fuertes, por lo tanto, necesito que ambos vayan al frente, para deshacernos de él —sintiendo impotencia —si tan solo supiéramos quien es este enemigo, acabaríamos con él de una vez por todas, pero por más que tratemos de investigar su rostro y nombre, nunca damos con él.
—No se frustre su alteza, Akira y yo haremos todo lo necesario para acabar con él.
—Así es señor, pero…su nieto… ¿quién cuidara de él?
—Gracias por tu preocupación Akira, pero ya tengo quien lo cuide hasta que ustedes regresen, esta mañana hable con él, ahora les daré todos los detalles, en cuanto termine de explicarles, deberán partir para no perder más tiempo.
Ambos asintieron y el rey comenzó a detallarles la estrategia que seguirían.
Después de una hora, salieron del despacho del rey y se dirigieron a la entrada del reino.
—Winter, espero que tengan éxito en su misión, por favor ten cuidado y regresa con vida, no me puedo quedar sin entrenadora a estas alturas, por favor… promete que volverás bien.
—Tranquilo príncipe, estas misiones no son nada, volveré rápidamente, no olvide entrenar duro mientras estoy fuera —lo abraza, con una expresión de miedo —tiene que ganar “la selección” a toda costa.
Winter se despidió con una sonrisa que ocultaba casi a la perfección su preocupación, pues sabía muy bien que la base atacada, era una de las principales y contaba con guerreros de un nivel parecido al de ella, comprendía perfectamente que ese enemigo era muy fuerte y sería muy difícil terminar con él.
Durante el viaje…
—Akira, por favor… cuida de ti mismo y vive, pase lo que pase —tomándole la mano —si me quedo atrás… entonces… déjame sí, no te pongas en peligro solo por mí.
—Tranquila… tú eres igual de fuerte que yo, se que tienes miedo, pero yo te cuidare, te protegeré y priorizare tú seguridad, así que… no te intimides.
Ambos se abrazaron y juntaron sus frentes para repetir el juramento que su madre les pidió antes de morir, por último, se dijeron cuanto se querían y procedieron a bajar de la camioneta, entonces comenzaron a planear una emboscada para él enemigo.
Tal como lo predijo el rey; el ejército enemigo avanzo por un atajo que era conocido por pocos, todos se prepararon para disparar desde lo alto mientras los soldados pasaban por ahí, para entretenerlos; Winter avanzó al frente de ellos y fingió ser una mendiga.
—¿Quién eres tú y que haces en esta zona tan remota? —preguntó el general al mando.
—No sé como llegue aquí señor, vengo huyendo de unos mercaderes que intentaron llevarme a la fuerza, ¿podría ayudarme?
—No ayudo a personas cuyo rostro está cubierto.
Winter se destapo el rostro y dejo a todos los soldados atónitos, muchos decían que era muy bella. El general le ofreció su ayuda inmediatamente, entonces Winter levantó la mano y dio la señal para dispararles, ella se hizo hacia atrás y en cuestión de segundos acabaron con todo el ejercito enemigo. Todos celebraron, pero Winter y Akira tenían un mal presentimiento.
—¡PREPÁRENSE! —grito Winter.
—¡ESTO NO HA TERMINADO! —exclamo Akira.
De la nada comenzaron a salir más soldados enemigos, las tropas del reino seguían tirando desde lo alto, mientras ambos peleaban mano a mano, aunque arrasaron con la mayoría de enemigos, el cansancio se apoderaba cada vez más de ellos, algunos soldados también peleaban a su lado.
Así pasaron varias horas, dándolo todo en el campo de batalla, parecían no verle el fin a la batalla, entre más soldados morían más salían de sus escondites, cuando por fin pensaron que se acababa, ocurrió algo inimaginable… Un soldado enemigo lanzó una granada fragmentaría cerca de Winter, ella no pudo reaccionar a tiempo por estar peleando con otros tres, entonces salió volando y cayó sobre una piedra, lo cual la lastimo bastante en las costillas, y su frente comenzó a sangrar, aun así se puso de pie para terminar con todos los enemigos restantes, aunque caminaba tambaleándose, sacó un último aliento de fuerza y continuo. Akira estaba realmente preocupado, pero no podía ir con ella, así continuaron hasta el anochecer, una vez que todos los soldados cayeron al suelo, Akira corrió hasta Winter; ella comenzó a tambalearse de nuevo y se desmayo, entonces un soldado enemigo, dando sus últimas palabras dijo —Después de nosotros vendrán más, nuestro líder… tiene un ejercito enorme, así que yo en su lugar tendría cuidado, esa chica es muy fuerte, pero sino la llevas de regreso a casa… morira con todos nosotros, los felicito por acabar con la mitad de nosotros, pero es mejor que huyan de aquí, por la mañana vendrán otros a matarlos y ella será la primera; nuestro líder la conoce muy bien y su cabeza es invaluable, al igual que la del príncipe Zed, así que vayan todos y adviértanle a su rey… porque nuestro líder odia a todo el Clan del León.
Akira no pudo ni imaginarse de quien se trataba, su preocupación por su hermana era tanta, que les ordenó a todos retirarse inmediatamente; mientras él la llevaba en brazos hasta el campamento que montaron.
Al llegar al campamento les trataron las heridas inmediatamente, Akira estaba realmente desesperado, por más que trataba de idear una estrategia no podía concentrarse, ya que sentía demasiada culpa por no poder proteger a Winter, paso todo el día junto a Winter y por la noche despertó.
—Me duele todo —sentándose en la cama —esos malditos me engañaron, por el cansancio no pude reaccionar a tiempo, debería entrenar aún más, ¿por qué no dices nada?
—Me alegra que estés despierta, no te esfuerces demás —respondió Akira con un tono frío.
—Que niño tan asustado, estoy bien… no me pasó nada, apenas tengo unos rasguños, no tienes que poner esa expresión, estaré bien.
—Mañana mismo regresaras al castillo.
—¿Qué? —pregunto Winter frunciendo el ceño.
—Lo que escuchaste, no puedes quedarte aquí, ya diste mucho hoy y es suficiente, no sabemos a lo que nos estamos enfrentando, además tú salud es lo prim…
Winter le lanzo una de sus botas en la cabeza y luego se levantó.
—¡OYE! —tocándose la cabeza —no te comportes como una niña caprichosa, ¿Te volviste loca?, ¿sabes cuan pesadas son tus botas?
Winter se le acercó y lo jaló del brazo para quedar a la misma altura y viéndolo fijamente le dijo —No soy ninguna niña ya tengo l9 años y lo sabes perfectamente, no pienso regresar mañana y punto, sé que tienes miedo por lo que pasó hoy, pero son cosas que pasan; no seas débil por favor.
—Ya dije que te vas y lo harás, no puedo ponerte más en peligro, hoy fue muy peligroso, estuviste protegiendo a todos y acabaste destrozada.
—No tengo porque seguir tus órdenes, estoy algo herida, pero no pienso dejarte aquí solo, si yo me voy; tú vendrás conmigo, ambos somos generales y ambos necesitamos ir al frente, fue mi error por no reaccionar rápido, pero esto no volverá a pasar, así que no decidas por mí.
—¿Qué acaso no lo ves?, casi te mueres por mi culpa, yo no estuve cercas para protegerte… y uno de los soldados me advirtió que vendrían más y que su líder quiere tú cabeza al igual que la del príncipe, necesitas volver para estar a salvo.
—Akira, no lo hare, no me iré de aquí sino vas conmigo, en vez de perder el tiempo vayamos a idear un plan para vencerlos, así que debemos prepararnos, me pondré el traje especial y todo estará bien.
—Bonita… por favor… te lo suplico, vuelve al castillo.
—Ni loca, no pienso dejarte morir, si te pierdo yo no podría vivir, eres mi única familia, no me obligues a revivir lo de nuestros padres —mirando al suelo con terror mientras las lágrimas comenzaban a salir —por favor… no me hagas hacer lo mismo que hizo mamá por no soportar el dolor de perder a nuestro padre.
Akira noto rápidamente el dolor en la expresión de Winter y entonces la abrazo.
—Perdóname… lo siento, no quise hacerte recordar aquel día, estaba tan preocupado que no medi mis palabras, quédate aquí conmigo, te prometo que te voy a proteger siempre y que viviremos juntos para siempre, entonces… no te preocupes, ambos saldremos de esto.
Akira le dio un beso en la frente y así continuaron por un rato más, hasta que Winter se calmó.




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