La Espada Del PrÍncipe

Capítulo 9. Armando el rompecabezas

—¡Vaya!, es la primera vez que Akira se tarda tanto en volver, ya ha pasado una semana y media desde que se fue.

Zed asintió y clavo su mirada en Winter, sentía que aquella expresión le desgarraba lentamente el corazón.

De pronto unas luces alumbraron la entrada del castillo, Winter reconoció la camioneta y salto desde el balcón, pasó junto a Camile y Zed, pero ella no les presto atención, solo corrió hasta Akira que estaba bajando de la camioneta. Lo abrazo fuerte y él la cargo.

—¿Cómo estás?, déjame verte, ¿no estas herido? —pregunto Winter.

—Estoy muy bien, por lo que veo tú también, te extrañe muchísimo, me alegro verte ahí esperando, te amo demasiado.

En ese momento Zed y Camile también se acercaron para abrazar a Alaric.

—¿No deberías estar dormido Zed?

—Si padre, pero no podíamos dormir, estaba preocupado por ustedes, estoy feliz de que hayan vuelto.

—Gracias hijo, nos demoramos más de lo planeado… pero por fin pudimos llegar, vamos adentro —girándose hacía Winter —Winter, sé que lo extrañaste mucho, pero, así no podrá caminar bien y debemos hablar adentro.

—No se preocupe señor —se acomoda a Winter para poder caminar sin tener que soltarla —listo, así la llevare todo el camino.

—Consientes demasiado a Winter —menciono Camile.

—Solo lo suficiente, estuvo esperando tanto tiempo, así que entiéndala un poco princesa, yo tampoco quiero soltarla —camina hacia la puerta, pero se detiene para decirle a Zed —gracias por cumplir tu promesa príncipe Zed.

—No hay de que Akira, cuando no estés tú, yo me encargaré.

Akira hizo una mueca de satisfacción y continúo caminando. Todos llegaron al despacho del rey y comenzaron a contarle todo lo que encontraron.

—Padre, encontramos algunas cosas, dimos con el paradero del enemigo, fuimos tras él y nos encargamos de terminarlo, tenía demasiados soldados y por eso nos tardamos tanto en regresar, así que podemos decir que estamos libres de esa peste, aunque nos advirtió que él era una de las dos cabezas principales.

—¿Hay otro?

—Así es su alteza, hay otro más, otro del cual no sabemos absolutamente nada, por más que intentamos sacarle la información, no nos dijo nada, al parecer él tampoco sabe quién él verdadero, nos dijo que negociaban a través de un hombre, por lo cual nunca lo conoció en persona.

—Estamos perdidos, al menos pudieron deshacerse de uno, no hay que preocuparnos, ya tendrá que dar la cara ese maldito.

—Padre… él dijo que se unió a él porque te pidió ayuda para su pueblo y tú se la negaste, yo sé que es completamente falso, tú no eres ese tipo de hombre despiadado y sin corazón, seguramente… él otro le hizo creer eso y por eso estaba dispuesto a acabar con todos nosotros.

—Gracias por la confianza hijo, tú sabes que yo ayudo a todos los necesitados, jamás dejaría a un hombre atrás.

—¿Es eso así?, digo… él día que fui a visitar el pueblo me di cuenta de que no todos tienen un techo y comida, dime abuelo, ¿de verdad te importa tú pueblo o solo tus ganancias?

El despacho quedó en completo silencio.

—¿Qué acabas de decir?, yo hago lo mejor que puedo por este reino, lo doy todo por mi gente, no sé de qué me hablas.

—Ese día salí corriendo y dejé a Winter y a Akira atrás, porque sabía perfectamente que ellos no me llevarían hasta ese lugar sombrío y desdichado, ¿cómo demonios puedes dormir tan plácidamente?, hay familias enteras muriéndose de hambre y nosotros aquí sin hacer nada —dijo Zed con reproches.

—Zed, no tengo ni idea de qué lugar me estas describiendo, yo jamás lo he visto, seguro de que alguien no te está metiendo ideas absurdas, no lo sé… tal vez… cierta princesa te esta influenciado estúpidamente.

—Yo le juro que jamás le he hablado de nada de eso, su alteza usted sabe que mi padre no me deja ir al pueblo sino es con él —dijo Camile asustada.

—No la metas en esto, yo lo vi con mis propios ojos, si tanto dudas de mi vista, porque no me acompañas y vamos a ver ahora mismo, —se dirigió a Camile —vete por favor.

Ella sin pensarlo dos veces se fue.

—¿Esta es la manera en que educas a tu hijo?, debes de darle mejores lecciones, tiene que aprender que el rey soy yo y debe respetarme sin importar mis decisiones.

Alaric se disculpó y le hizo una reverencia.

—Padre, no te inclines ante un tirano como este, que solo se alimenta del sufrimiento de su pueblo y empleados, eres una vergüenza como rey.

—Señor creo que es suficiente, por favor váyase ahora —dijo Winter preocupada.

—A mí nadie me habla así y menos un nieto cualquiera como tú, un rey no debe de ser como tú, así de llorón no vas a llegar a ningún lado, así que tendré que darte una buena lección para que te vuelvas más fuerte, tienes que entender cuál es tú lugar y aprender modales.

—Padre por favor, no lo hagas.

—Lo siento hijo, pero debe de entender que en este oficio; “el fin justifica los medios”, además debe de aprender que los reyes siempre usamos el utilitarismo, que importa sacrificar a unos cuantos, lo importante son las mayorías.

—¿Si te escuchas abuelo?, ser utilitarista, ¿te parece bien?

—En algún momento lo entenderás Zed, así que por ahora solo aprende la lección.

—Su alteza por favor no lo haga, yo me encargaré de que aprenda mejores modales, por favor no lo aleccione, se lo suplico.

—Su alteza, Winter tiene razón, ya es muy noche y usted necesita descansar, mañana el príncipe Zed se disculpará con usted, yo me encargaré de eso.

—Así es padre, yo mismo aleccionare a mi hijo, te aseguro que aprenderá la lección.

—¿Escuchas eso Zed?, todos piden perdón por ti, pero a ti no te escucho y debes aprender la lección.

El rey se dirigió hacia su escritorio y abrió uno de los cajones, del cual saco un anillo de oro de tres dedos, se lo coloco y empuño la mano, tomo el rostro de Zed para darle un buen golpe en la cara con el gran anillo, aquello tumbo a Zed y lo dejó sangrando del ojo, el rey quiso levantarlo para darle otro golpe, pero Winter se atravesó y se puso de rodillas frente al rey.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.