La Espada Del PrÍncipe

Capítulo 21. Uniendo fuerzas

El funeral fue muy rápido, ya que Liam no tenía amigos ni seres queridos, el consejo asistió para verificar la muerte de Liam, y al corroborarlo dejaron una vez más a Cedric a cargo.

Lili, Henry, Akira y Camile se quedaron toda el tiempo junto a Liam.

—Lili deberías ir a dormir, ya casi amanece y no es sano para ustedes dos; mi nieto te necesita, ve a descansar, nos llevaremos a Liam más tarde, de igual forma no hay nadie que nos acompañe al cementerio por lo cual podrás estar tranquila.

—Gracias su alteza pero quiero quedarme aquí, el bebé esta completamente dormido, además quiero que se despida bien de su padre.

—Puedes dejar de decirme así, ya no soy nada, ya perdí lo que más quería y dentro de poco perderé este castillo, aunque ya no me importa.

—¿De que habla señor?

—Mi hijo era el único heredero del castillo y ahora que él ya no esta, el rey hará de todo para quitarme esto, pues yo no puedo tener otro hijo a estás alturas de mi vida.

—Pero el rey no puede hacer eso, no es justo.

—Lo sé hija, pero ya no hay más descendía mía… a menos que… tu quieras… al fin y al cabo Draven es mi nieto y sería el heredero de nuestro legado, pero después de todo esto supongo que regresaras a tu hogar.

—La verdad es que prefiero regresarme —tomándole la mano —todo esto no es lo que quiero para mi hijo, que sea el nuevo príncipe no me encanta, pero también se que eso es lo que habría querido Liam, sufrimos demasiado juntos, y con este poco tiempo me he dado cuenta de cuanto ama a mi hijo de manera sincera, los ojos jamás mienten y en los suyos puedo ver el profundo arrepentimiento y dolor que siente por nosotros, por lo mismo… decido quedarme con usted, así no perderá el castillo y podrá estar junto a su nieto, lo verá crecer y podrá cuidarlo conmigo.

—Gracias hija, no sabes cuánto te lo agradezco, no me importa dar todo esto y dejarlo, pero le prometí a mi Liam que los protegería y esta es la mejor manera.

Henry llamo a su ama de llaves.

—Dígame señor.

—Trae al notario y dile a mi secretario que prepare un edicto rápidamente, en el cual ponga a la señorita Lili Falco como princesa heredera del clan del León, y a mi nieto Draven Falco, dile que se de prisa.

—Si su alteza.

—Pero señor, ese título es demasiado para mi y yo no sé nada sobre realeza, ni clanes, solo soy una simple empleada.

—No te preocupes Lili, esto es un regalo, yo ya estoy envejeciendo, déjame cumplir con la última voluntad de mi hijo de forma correcta, de ahora en adelante todo aquel que no te tome en cuenta o te menosprecie será despedido, para que no sufras ningún tipo de acoso.

—Se lo agradezco señor, pero, mejor dejarle todo a mi hijo y no a mí.

—Tu también eres mi hija — arrodillándose frente a ella y tomando sus dos manos —déjame enmendar mis grandes errores por favor.

Lili lo pensó mucho tiempo, observo a Camile y Akira, ambos le hicieron una seña para que aceptara, entonces ella acepto, Henry se puso demasiado feliz; al escuchar llorar a su nieto inmediatamente lo cargo, le hizo todo tipo de cariños y luego de un rato logró dormirlo de nuevo.

Todos fueron al cementerio y se despidieron de Liam.

Al volver…

—Lamento mucho todo esto señor, pero necesito que me diga donde vio a Winter.

—Por supuesto Akira, pero antes quiero decirte que todo lo que te dijo ella es verdad, yo vi a su padre morir a manos del rey y también supe que el rey fue a pedirle matrimonio a su madre, nunca dije nada porque tu y yo sabemos perfectamente que si yo hubiera hablado, tu o ella hubieran venido a matarme. Te diste cuenta de que el veneno en el cuerpo de mi hijo es el mismo que siempre utilizamos para asesinar a los que nos estorban.

—Lo sé, ahora me arrepiento de no haberle creído a Winter en ese momento, soy tan estúpido y ciego.

—No te reproches más, todos le creímos a ese maldito y nos ha hecho trizas poco a poco, ahora prepararemos la venganza.

—Yo apoyo esa idea, nada me dará más gusto que acabar con su maldito reinado.

Henry le dio un apretón de manos a Akira y le conto todo sobre el día que vio a Winter.

Al día siguiente en el despacho del rey…

—Akira… llevas meses siendo el líder estratégico de esta búsqueda y no puedo creer que aun no los hayas encontrado.

—Me disculpo su alteza, pero con todo lo que ha pasado me ha sido imposible dar con ellos, como recordara… Winter también es un general y es muy sigilosa, sabe perfectamente que su fuerte más grande son los escondites.

—Eso ya lo sé, pero tu eres hombre… por naturaleza debes ser mejor que ella en todo.

—Me gustaría decirle que sí, pero no, ella es tan capaz como yo e incluso tiene más fortalezas que yo.

—Los hombres siempre seremos mejores que las mujeres, pero ese no es el tema, ¡encuéntralos ya!

—Si señor, para su tranquilidad debo afirmarle que llevamos muchos días reuniendo más información y dimos con cinco posibles zonas donde pudieran estar.—Que alegría, bueno… ¿que esperas? Comienza a buscar en esas zonas, divide al equipo y vayan a las cinco ahora mismo.

—Me temo que eso no se puede su alteza, vera… si hacemos eso los alertaremos y escaparan de nuevo, por eso seremos sigilosos y buscaremos de poco a poco, ya los tenemos en la palma de nuestras manos, pero debemos ser extremadamente cautelosos, por lo cual, iré yo solo.

—Claro que no, no quiero que se te escapen, llevaras a todo el escuadrón.

—No señor, usted sabe perfectamente que yo soy el único que puede pelear con Winter, los demás solo me estorbaran.

—Esta bien… comienza con tu búsqueda y apúrate.

Akira asintió y se marchó, de camino a la salida…

—Akira… espera un poco.

—Dígame señor Alaric.

—Por favor, trae a ambos con bien, ellos no son traidores como lo ha dicho mi padre, por favor —arrodillándose —no dañes a ninguno de los dos.

—Señor —levantando a Alaric —no haga esto por favor, le prometo que los traeré sanos y salvos, no tiene nada de que preocuparse.




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