Un año después…
—Has estado trabajando mucho últimamente —dijo Camille mientras se acomodaba en un sofá frente a su esposo—: cada vez es más difícil sentarme por mi cuenta estando embarazada. Los ocho meses sí que son cansados, no entiendo cómo Lili pudo con tanta fatiga.
Akira soltó una ligera carcajada:
—Bueno, eso es porque ella solo tuvo un bebé y nosotros tendremos dos.
—Tienes razón.
—¿Sabes? Mi mamá siempre nos decía a mi hermana y a mí que a alguno de los dos le tocaría tener gemelos o mellizos; supongo que nosotros fuimos los afortunados.
—Y es la mejor fortuna de todas, me pregunto qué serán… niñas, niños, o uno y uno, no importa —tocándose el vientre—: serán muy amados y tendrán una familia muy amorosa.
—Eso sin duda —tocándole también el vientre—: los amaré y cuidaré mucho, los llenaré de tanto amor y siempre estaré a su lado.
En el castillo central…
—Su alteza, se me acaba de informar que la misión fue un completo éxito gracias a la general Winter. Regresarán inmediatamente, pero les tomará un par de días volver; además, han acabado con todos los espías.
—Gracias por el informe, Marco, ya puedes retirarte.
Una vez que Marco salió, Alaric entró en su despacho.
—Hijo, sé que estás ocupado, pero vengo a ayudarte para que descanses un rato; desde que ella se fue a esa misión has estado aquí trabajando sin parar.
—No es exceso de trabajo, solo hago esto para no extrañarla. No comprendo cómo pudo irse así sin más, ni siquiera se puso a pensar en cuánto tiempo estaría lejos; estoy desesperado porque vuelva… Muchas veces me preocupa que en todas sus misiones se enamore de alguno de los capitanes o de algún hombre que vea por ahí.
—Tranquilo, hijo, debes confiar en ella, además… ella solo tiene ojos para ti, eso es más que obvio —tomando los papeles de las manos de Zed—: ve a descansar, yo me encargaré de esto.
Zed hizo caso a regañadientes.
Por la noche, Akira visitó a Zed, ya que estaba preocupado.
—Tu padre me llamó para decirme que no has descansado ni un segundo desde que Winter se fue a la misión y que tienes demasiada preocupación por su relación.
—Es cierto, pero estoy completamente bien. Y bueno… —sacando unas hojas del cajón de su escritorio para dárselas a Akira—: he estado trabajando en esto. Mi padre te dijo que no descanso, pero no es por cosas del reino; también llevo planeando esto desde que se fue, aún no está terminado del todo… Por eso me he estado sobreexigiendo para terminarlo pronto.
—Wow… Sin duda esto le encantará, captaste todos sus gustos en una pequeña pieza. Ya me imagino su significado y me dejas sin palabras, estoy segura de que lo amará más que a ti —soltando una pequeña carcajada—: es broma, pero sin duda lo amará y más porque tú lo crearás con tus propias manos.
—Gracias, Akira; seguramente llegará por la noche en cuatro días, necesitaré algo de tiempo. ¿Crees que podrías ayudarme con eso?
—Por supuesto, yo la mantendré distraída y, para que no se lo espere, la haré enojar.
Ambos asintieron y comenzaron a planear esa gran noche.
Los cuatro días pasaron… Tal como lo había previsto Zed, el escuadrón llegó por la noche. Entraron varias camionetas y Winter bajó rápidamente.
—Sean bienvenidos, gracias por cumplir con su misión. Vayan a descansar, hicieron un gran trabajo… Mañana el rey los recompensará bien, hoy no se encuentra, por lo cual me pidió a mí que lo supliera para recibirlos —mencionó Marco.
Todos se marcharon, pero Winter fue directamente a preguntarle por el rey.
—Marco, ¿a dónde fue el rey? Me dijo que me esperaría aquí cuando volviera.
—El rey tenía un asunto urgente que requería de su presencia.
—¿Qué tan urgente? Necesito que vaya para ayudarlo.
—Para nada, general, él no me dijo a dónde iría exactamente. Lamento no serle de ayuda, pero debo irme a descansar también.
Marco se fue, mientras Winter seguía parada en medio del césped… Entonces Akira se acercó.
—Hola, bonita, hace varias semanas que no hablamos —abrazándola—: te extrañé demasiado, casi no llegas para ver el nacimiento de tus sobrinos.
—Por eso me di más prisa, porque los extrañaba a todos. Las reclutas nuevas fueron de gran ayuda, es increíble tener mujeres en el ejército del reino; me alegra mucho que las cosas cambiaran.
—A mí igual, este reino es completamente diferente a como solía ser, ahora hay más libertad y todo el reino prospera sin parar —soltándola—: pero… me pregunto, ¿cómo fuiste capaz de irte a esa misión? Dejaste a Zed, aun cuando te autorizó ir solo porque lo presionaste.
—Eso no es cierto y lo sabes bien; tú ya eres de otro clan, pero yo tenía que ir con el escuadrón, era la primera misión de las nuevas reclutas y no quería que nadie muriera, por eso lo hice.
—Suena convincente, pero a mí no me tienes que persuadir, Zed está realmente triste, por eso no vino a recibirte… No quiere verte más.
—¿Qué tonterías estás diciendo?
—La verdad, lleva todo este tiempo sumido en su oficina sin dormir, se llena de trabajo para no llorar por ti. Realmente te pasaste esta vez, él te quiere a su lado, pero tú haces de todo por alejarte; no te entiendo… Todos los esfuerzos de Zed por estar contigo son en vano.
Rápidamente, Winter tomó su celular y le llamó a Zed. Él contestó, pero…
—Estoy muy ocupado, no me llames, no tengo tiempo para ti, adiós.
Aquel tono frío la dejó helada mientras sus ojos se enrojecían por las lágrimas.
—Te lo dije, bonita, está realmente enfadado, mejor ve a descansar; recuerda que mañana es nuestro cumpleaños y lo celebraremos todos… No todos los días se cumplen 23, nos vemos mañana entonces.
—Está bien.
Ambos se marcharon.
Winter se dio un baño para relajarse y se puso su pijama, que era similar a un vestido blanco de seda. Estaba realmente preocupada… Por más que intentaba dormir no podía, por lo cual decidió abrir la puerta de su balcón y sentarse sobre él a contemplar la luna llena.
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Editado: 19.06.2026