Dicen que el odio es un fuego que termina consumiendo a quien lo alimenta, pero eso no lo sé, lo único que sé es que aprendí a pronunciar su nombre mucho antes de verlo.
Toda Ventor hablaba de él.
En los salones iluminados por candelabros de cristal, las damas bajaban la voz cuando lo mencionaban. Los caballeros fingían desprecio, aunque en el fondo temían que algún día llamara a sus puertas. Los comerciantes celebraban las monedas que dejaba tras su paso, mientras los nobles escondían escrituras, títulos y orgullos como si el oro pudiera protegerlos de un hombre acostumbrado a conquistar ciudades.
Nadie parecía conocerlo realmente.
Pero todos tenían una historia sobre él.
Que era el hijo bastardo del rey Edmond de Villegas y de la difunta concubina Mirella.
Que había nacido durante una tormenta tan violenta que los campanarios repicaron solos.
Que el propio diablo había reclamado su alma antes incluso de que aprendiera a caminar.
Que había pasado media vida en la guerra, dejando tras de sí campos donde ya no crecían ni las flores ni la esperanza.
Decían que era inmensamente rico.
Decían que jamás sonreía.
Decían que podía comprar un reino o destruirlo con la misma facilidad con la que un hombre desmorona una hoja seca entre los dedos.
Pero, sobre todo, decían una cosa.
Lo llamaban “la Peste de Ventor”.
Porque todo cuanto tocaba terminaba reducido a cenizas.
Ciudades, fortunas, linajes, hombres y sueños.
Nunca presté demasiada atención a los rumores.
Hasta que uno de ellos llamó a la puerta de mi casa vestido de luto.
Traía una espada envuelta en sangre seca.
Y el nombre de Octavio.
Desde aquel día comprendí que existen heridas que no cicatrizan.
Solo esperan para pudrirse más.
Esperan el momento de devolver el golpe.
Todo Ventor podía temer al conde de Ballestas, podían odiarlo, maldecirlo, rezar por su muerte.
Pero nadie...nadie en este reino lo aborrecía tanto como yo o eso pensé.
El destino, con su cruel sentido del humor, decidió convertir precisamente a ese hombre en mi esposo, o más bien, yo elegí casarme con él para poder vengarme de aquellos que se burlaron de mí.
#46 en Joven Adulto
#2015 en Novela romántica
#711 en Chick lit
matrimonio acordado, matrimonio por contrato, matrimonio celos romance
Editado: 01.07.2026