La esposa descartable. Renacer en silencio

4. El video

4. El video

✨🪷✨

🌟Estefanía🌟

Katy me observa unos segundos más, como si estuviera esperando que agregue algo, una confesión tardía o una risa nerviosa que desactive todo lo que acabo de decir. No lo hago. Solo doy otro sorbo a mi café.

—Dime algo —dice entonces, apoyándose en la encimera—. ¿Cuántas vistas tiene el famoso video?

Me encojo de hombros con una naturalidad que no siento del todo.

—No lo sé.

—¿Cómo que no lo sabes?

—Lo subí y apagué el teléfono —respondo—. Después organicé mi ropa y ahora vine a desayunar.

Katy abre los ojos como platos.

—¿Apagaste el teléfono? —repite—. ¿Tú? ¿La misma que revisaba métricas incluso mientras se lavaba los dientes?

—La misma —asiento—. Precisamente por eso.

—¿Y por qué hiciste eso?

Dejo la taza sobre la mesa con cuidado.

—Porque cuando los Vlada descubran lo que hice van a empezar a buscarme —digo con tranquilidad—. A llamar, a escribir, a amenazar, a exigir explicaciones. No quiero escuchar nada de ellos hasta no hablar con el abogado y saber exactamente qué debo hacer ahora.

Katy me mira con una mezcla de respeto y alarma.

—O sea que básicamente lanzaste una bomba… y te fuiste a lo tuyo.

—No fue una bomba —corrijo con una sonrisa—. Fue una puerta cerrándose.

—Claro —murmura—. Una puerta que explotó.

Se queda en silencio un segundo y luego su expresión cambia. Se le ilumina algo en los ojos. Curiosidad pura.

—Yo sí quiero ver ese video.

No espero a que termine la frase. Katy ya está sacando el celular del bolsillo del pantalón corto con un movimiento rápido, casi reflejo. Lo desbloquea, abre la red social y escribe mi nombre con decisión, Estefanía Hill.

La pantalla carga y no encuentra nada. Frunce el ceño, desliza el dedo hacia abajo, vuelve a intentar.

—No aparece —dice mirándome.

Inclina el teléfono hacia mí, como si yo pudiera corregir algo que ya sé.

—Esa cuenta es privada —respondo—. Siempre lo fue —Me mira, sorprendida.

—¿Privada? ¿Pero no era esa donde trabajabas todo lo de los hoteles?

—No —niego—. Esa es solo mía. Para mis cosas, para la gente que me conoce de verdad. Tiene pocos seguidores, amigos cercanos. Nunca fue profesional.

—Entonces… —alza una ceja— ¿dónde demonios subiste el video?

Respiro hondo. No porque me cueste decirlo, sino porque el nombre ya no es solo un nombre. Es una frontera.

—Busca RutaSuite.

—¿RutaSuite? —repite—. ¿Desde cuándo tienes eso?

—Desde hace dos años —corrijo—. Solo que anoche dejó de llamarse como Hoteles Vlada.

—¿Cómo que…? —Katy parpadea.

Ya está escribiendo. Apenas presiona buscar, la pantalla se actualiza. Se queda inmóvil.

—…Aquí está. —No pregunta, afirma.

—Esa cuenta siempre fue mía —digo antes de que saque conclusiones—. Desde el primer día. Yo la creé, yo la hice crecer, yo trabajé cada métrica. Solo llevaba el nombre de Hoteles Vlada porque la cree para ayudarlos.

Katy desliza el dedo con lentitud, observando.

—El logo… —murmura—. Ya no es el de ellos.

—Lo quité —confirmo—. Puse el mío.

—¿Y el nombre?

—Lo cambié —digo—. Nada más.

—¿Nada más? —me mira incrédula.

—El dominio es mío. Las cuentas son mías. El contenido es mío. —Me encojo de hombros—. Ellos me pidieron que me fuera.

Katy vuelve a la pantalla. Lee la biografía en voz alta.

RutaSuite. Hoteles, destinos y decisiones inteligentes para viajar sin vender el alma —Traga saliva—. Esto es… limpio. Profesional. No hay rastro de ellos.

—No lo habrá —respondo—. No desde ahora.

—Pero… —levanta la vista—. Ellos van a notar el cambio.

—Claro que sí.

—Y van a buscarte.

—Por eso apagué el teléfono.

Katy baja la mirada al perfil otra vez, al video fijado en la parte superior.

—Entonces no creaste nada nuevo —dice despacio—. Dolo continuaste con lo que tenías.

—Exacto —respondo—. No empecé de cero. Me quité de encima un nombre que no me pertenecía. Además ellos mismo me dijeron que su éxito no se debía a que me pasaba horas en el teléfono.

—Eso es peor para ellos —susurra—. Mucho peor.

—Lo sé. Ellos así lo quisieron.

Ella abre el video, lo deja en pausa. Mi rostro aparece en la pantalla: cansado, entero, sin adornos. No es una versión inventada. Es la verdad sin maquillaje. Seamos sinceros con un poquito de drama y actuación personal




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.