La esposa que el mafioso no debía amar

Capítulo 18 — El hombre que se llevó a la niña

La habitación quedó sumida en un silencio insoportable.

Valentina seguía de pie junto a la mesa.

Tenía las manos frías.

—Era un Moretti —repitió.

Dante no respondió.

Alessandro tampoco.

Los tres parecían estar intentando reconstruir una escena ocurrida veintitrés años atrás a partir de un recuerdo fragmentado.

—¿Estás segura? —preguntó finalmente Dante.

Valentina lo miró.

—No.

Aquella respuesta sorprendió a ambos hombres.

—Eso es lo que recuerdo —continuó ella—. No su rostro. No su nombre. Solo... el apellido.

Dante se acercó lentamente.

—Los recuerdos de cuando eras un bebé no funcionan como los de un adulto.

—Lo sé.

—Podría ser una asociación.

—También lo sé.

Valentina se llevó una mano a la cabeza.

—Pero esa voz...

Cerró los ojos.

Otra vez escuchó aquella frase.

«Yo me encargaré de que nadie vuelva a encontrarte.»

Abrió los ojos.

—La he escuchado antes.

Alessandro frunció el ceño.

—¿Dónde?

—En mis sueños.

—¿Desde cuándo?

Valentina intentó recordar.

—Desde pequeña.

Dante se quedó pensativo.

—¿Siempre la misma voz?

—Sí.

—¿Y siempre decía lo mismo?

Valentina negó.

—No.

—¿Qué más?

Ella cerró los ojos.

—A veces decía que no debía contarle a nadie lo que había visto.

Alessandro se acercó.

—¿Qué habías visto?

Valentina respiró profundamente.

—Sangre.

Silencio.

—Y una puerta roja.

Dante intercambió una mirada con Alessandro.

—La puerta —murmuró.

Valentina lo miró.

—¿Qué?

—La casa De Luca tenía una puerta roja.

—¿Dónde?

—En la parte trasera.

Alessandro asintió.

—Era la entrada de servicio.

Valentina sintió un escalofrío.

—Entonces estuve allí.

—Sí —dijo Alessandro—. Pero eras demasiado pequeña para recordarlo todo.

—Quizás no lo recuerdo.

Valentina miró la memoria USB.

—Quizás alguien quiere que lo recuerde.

---

Dante llevó la memoria a su oficina.

Valentina lo siguió.

Alessandro se quedó con ellos.

Dante conectó el dispositivo a una computadora aislada de la red.

Apareció una única carpeta.

VALENTINA_2003.

Valentina sintió un nudo en el estómago.

—Ábrela.

Dante hizo clic.

Había seis archivos.

Fotografías.

Documentos.

Y un video.

—Primero las fotografías —dijo Alessandro.

Dante abrió la primera.

Era una imagen tomada en la noche de la masacre.

La casa De Luca aparecía parcialmente incendiada.

La segunda mostraba a varios hombres armados.

La tercera...

Valentina dejó de respirar.

Era Gabriel.

Mucho más joven.

Llevaba un bebé en brazos.

Ella.

—Es él.

Dante amplió la imagen.

Al fondo aparecía otro hombre.

Valentina sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Ese...

No terminó la frase.

Dante también había reconocido la figura.

Era un hombre de la familia Moretti.

Pero no su padre.

—¿Quién es? —preguntó Valentina.

Dante permaneció en silencio.

Alessandro se acercó a la pantalla.

Su rostro perdió el color.

—No.

—¿Lo conoces? —preguntó Valentina.

Alessandro respondió:




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