Valentina sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—Tú...
La palabra apenas salió de su garganta.
Alessandro no se movió.
—¿Tú me entregaste a los Moretti?
—Sí.
Valentina retrocedió.
—Entonces todo este tiempo...
Se llevó una mano al pecho.
—Todo este tiempo culpé a Gabriel por ocultarme la verdad.
Alessandro cerró los ojos.
—Gabriel cumplió la promesa que le hicimos.
—¿Qué promesa?
—Protegerte.
—¡Pero tú fuiste quien me entregó!
—Para salvarte.
Valentina soltó una risa quebrada.
—Todos dicen lo mismo.
—Porque es la verdad.
—¡No! —gritó—. Ya no sé qué es verdad.
Dante apareció en el pasillo.
—¿Qué ocurrió?
Valentina lo miró.
—Pregúntale a Alessandro.
Dante dirigió la mirada hacia él.
Alessandro no intentó esconderse.
—Yo fui quien decidió que Valentina debía quedar bajo protección de los Moretti.
Dante se quedó inmóvil.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
—Porque no quería que supieras cuánto estabas involucrado.
—¿Involucrado?
La voz de Dante se endureció.
—Yo tenía dieciséis años.
—Precisamente.
Dante frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Alessandro lo miró.
—Significa que eras el único Moretti en quien Isabella confiaba.
Dante guardó silencio.
Valentina sintió un nudo en el pecho.
—Entonces tú me entregaste a ellos porque confiabas en Dante.
—No exactamente.
—¿Qué significa "no exactamente"?
Alessandro respiró profundamente.
—La persona que debía recibirte era el padre de Dante.
Valentina sintió un escalofrío.
—¿El hombre que ordenó la masacre?
—Sí.
Dante apretó los puños.
—¿Por qué?
—Porque necesitábamos que creyera que tú eras una niña cualquiera.
—¿Y funcionó?
Alessandro negó.
—No.
—¿Qué ocurrió?
Alessandro miró a Valentina.
—Tu padre de crianza, Gabriel, llegó antes.
Valentina abrió los ojos.
—¿Gabriel cambió el plan?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque cuando vio lo que estaba ocurriendo, decidió no entregarte.
Dante intervino.
—Entonces Gabriel me entregó a mí.
Alessandro asintió.
—Te entregó a ti porque sabía que eras demasiado joven para estar involucrado en las decisiones de tu padre.
Dante permaneció callado.
Valentina sintió que algo dentro de ella comenzaba a cambiar.
Durante años había pensado que Gabriel la había escondido de su verdadera familia.
Ahora descubría que había arriesgado su vida para mantenerla lejos de ellos.
—¿Y tú? —preguntó ella.
Alessandro bajó la mirada.
—Yo estaba herido.
—Eso no responde mi pregunta.
—No podía sacarte de allí.
—Entonces elegiste a los Moretti.
—Elegí a Dante.
Valentina miró al hombre que estaba a unos pasos.
Dante parecía tan sorprendido como ella.
—¿Por qué él?
Alessandro respondió:
—Porque Isabella me dijo que si algo salía mal, confiara en el hijo de Massimo Moretti.
Dante levantó la mirada.
—Mi madre...
—¿Tu madre conocía a Isabella?
—Sí.
Valentina frunció el ceño.
—¿Y ella también sabía de mí?
Dante no respondió.
Alessandro lo hizo.
—Sí.
Valentina sintió otro golpe.
—¿Cuántas personas sabían quién era yo?
—Muy pocas.
—Demasiadas.
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