La Estrada Y El Fantasma De Maglina

CAPITULO 32. REGRESO AL INFIERNO

Regresamos al presente:

Ya era de noche

América se mordía la camisa estaba tan atenta a la historia

Rigo: jeje, es verdad todo eso paso.

América: espera tu dónde apareces en la historia.

Celaya: son muchos datos pequeña, espera a que sean contados. Ya estamos en la recta final

América: pero espera, como el final, pero, pero, aun quedan muchas dudas por resolver, que le paso a Atlanta, Almirante y las demás, el maestro Rodem, el mecánico Gio, Gordo y cirujano y sobretodo Maglina.

Bonitofi: para ese entonces aún recuerdo con detalle todo, ahh creo fue la acción más taquicárdica en mi vida. Continuemos:

Regresemos al pasado:

< : ) >

Las puertas principales de la Estrada se abrieron, justo desde afuera, desde la luz de sol que aún estaba en lo alto y brillaba fuertemente se mostraba la imagen de Bonitofi caminando sola, enfrente estaba Gordo y Cirujano y en medio de ellos dos ahí estaba parado, esa asquerosa personal, el brujo de la nieve.

Bonitofi camino, atrás de ella se cerró la puerta y en la periferia estaban estudiantes viendo como había estrado la alumna que había jugado basquetbol, además los mismo alumnos se habían percatado de la existencia del brujo de la nieve, claro que denotaba su presencia, su gran suéter plateado su rostro irreconocible y en compañía de Gordo y Cirujano, claro que era una gran véngala a la obviedad.

Un alumno: acaso será del club de teatro o del club de nieves de sabor jajaja.

Parecía que esto no le importaba al brujo.

Gordo: deberías acercarte, tenemos que hablar contigo Bonitofi (dijo y al hacerlo varios alumnos se giraron hacia el directo/Gordo, el que hable de esa forma con la alumna llamaba mucho la atención).

Bonitofi permaneció de pie su cara estaba pálida, su mirada fija, sus piernas estaban tensas pero su ánimo era fuerte, algo dentro de si le decía que debía correr, que no debía de provocarlos hasta incluso de inclinarse y seguir siendo una sirvienta para ellos, quizás a así ella no muera, por otro lado, un agalla le decía, con la garganta hecha nudo, que debía luchar.

Bonitofi tenía un auricular puesto en el oído derecho. Por este auricular hablaba Octavio, Claudia y Gio.

“Octavio: listo pequeña, parece que ahí está enfrente ese, tal brujo de la nieve”.

Octavio estaba en la planta más alta de la casa de Claudia viendo todo desde atrás de una cortina, justo a esa altura se observa el interior de la Estrada.

Bonitofi: te copio, y no tiene miedo de llamar la atención de los estudiantes.

“Mecánico Gio: y vaya que es así, estoy aquí arriba Bonitofi”.

Hablaba el Gio que se encontraba en un piso superior detrás de una ventana viendo como abajo estaba El brujo y Bonitofi

“Mecánico Gio: desde aquí adentro de ayudare, ese auricular usa varias señales a la vez, yo te hablare junto con Octavio”.

Octavio por su parte había marcado a varios números telefónicos, ya para cuando Bonitofi entro se habían preparado varios policías de intervención inmediata para entrar prácticamente de asalto a cuando se diera la señal

Uno de los sicarios de la torreta identifico a uno de estos policías moviéndose por las calles lejanas, al identificarlo se giró hacia Gordo y le hizo un seña de manos.

Gordo: parece que Bonitofi soplo todo.

Brujo de la nieve: no quería tener más personas aquí.

Acto seguido Gordo hizo un ademan a los sicarios disfrazados de maestros quienes al ver la sella empezaron a movilizar a los a los alumnos, regresándolos a las aulas.

El campo externo se había vaciado

El comedor había cerrado.

< : ) >

Llegados a este momento Gordo, Cirujano, El brujo de la nieve y Bonitofi se encontraban solos confrontados y claro que si rodeados de sicarios y estos sicarios rodeados de policías de EPOVEC, solo separados por la barda perimetral de la Estrada.

Bonitofi miraba enfrente, no veía el rostro del brujo, pero sabía que debajo de esa sombra, justo ahí enfrente estaba el causante de su mal, el causante de su secuestro y el final de su travesía, para bien o mal era un final que tenía que llegar. Retirarse ya no era opción, sus manos y pies estaban pesados, sus pensamientos eran rápidos y no detallados, quería correr, pero un suave tela de ansiedad le decía que debía de acercarse y enfrentar a esa persona, sea como sea debía de hacerlo.

Desde arriba de una ventana el Mecánico Gio estaba observando la escena, por debajo de su camisa tenía una pistola preparada.

Gordo: los alumnos ya se retiraron estamos solos.

Brujo de la nieve: aun no me puedo arriesgar a mostrar más. (Miro directamente a Bonitofi y empezó a caminar hacia ella)

Bonitofi también hizo lo suyo y se acerco

Ambos se toparon hacia enfrente.

Brujo de la nieve: un verdadero as del basquetbol, si verdad.

Bonitofi: … … (no decía nada solo se queda pasmada)

Brujo de la nieve: deberías de ser un verdadero as o maid principal

Bonitofi: …. ….

Brujo de la nieve: o una gran parapsicóloga que habla con fantasmas, jajajajajaja (hablaba mientras sostenida el micrófono para distorsionar su voz lo cual hacía que esta emitiera un voz aguda y aunado a la risa hacia su vos escalofriante, pero a la vez molesta).

Ya no aguantando más Bonitofi hablo:

Bonitofi: Tu mataste a Maglina verdad.

Brujo de la nieve: jajajaja.

Bonitofi: no rías dilo de un vez.

Brujo de la nieve: jajaja quien sabe, puede ser un no o un sí. Se me hace raro que Maglina no se haya dado cuenta de quien es su asesino.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.