La Estrada Y El Fantasma De Maglina

CAPÍTULO 36. CAMPO DE GUERRA

Bonitofi, Marina, Celaya y el fantasma de Ambiz avanzaban por esas ruinas subterráneas.

Ambiz: el altar del brujo esta enfrente, vamos, continuemos.

Para describir el lugar se tiene que decir que en ese momento se encontraban en una gran cámara subterránea, un viejo bastión del ejército de la nieve que había sobrevivido a la segunda guerra mundial, las edificaciones eran de piedra, formando casas, troneras, arcos, acueductos subterráneas, fuentes, aun de ellas funcionales, lámparas azules que iluminabas los pasillos de esas pérdidas casas

Marina: oye, oye, es mi imaginación o seré la única que se percata que hace frio de más.

Marina exhalaba y el aliento era visible.

Bonitofi: entre más avanzamos el frio empeora. Hay buena luz (Guardo la lampar de Piolín debajo de su camisa).

Celaya: y yo que pensaba que usar ese saco de nieve era solo un adorno…

Las chicas observaron como del cielo caía nieve.

Celaya: hazle como va a ser esto posible.

Ambiz: se supone que este este lugar está bajo la tierra, el agua que se trasmina por el techo y al caer, en conjunto con el frio, se congela en copos de nieve.

Las chicas se giraron hacia ella.

Bonitofi: has estado mucho tiempo aquí Ambiz.

Ambiz: lo suficiente para conocer cómo funciona este lugar.

Avanzaban cruzando por pasillos, bajando escalones, tocando las paredes e inclusive por una farola, fue justo ahí donde se detuvieron. La luz azul iluminaba el rostro de todas.

Ambiz: El brujo esta adelante…Usaremos a Piolín (apunto hacia Bonitofi). Estando demasiado cerca del brujo Bonitofi abrirá la lampara y liberara todas las almas, estas atacaran el brujo.

Bonitofi: no creo que sea algo muy fácil Ambiz.

Ambiz: para eso idearemos un plan. Necesito su organización chicas.

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El plan estaba preparado

Celaya y Bonitofi saldrán adelante.

Ambiz y Marina se quedaron a atrás, justamente en las casas de piedra.

Al terminas las casas abandonadas las chicas observaron que al salir había un altar de piedra, en mostraba un construcción circular, el centro había una silla de piedra cubierta por una manta, a los extremos del altar había obeliscos, y justo para atrás del altar había un socavón que daba al vacío con una gran profundidad.

Celaya y Bonitofi avanzaron hacia el altar.

Al estar lo suficientemente cerca notaron que la nieve cubría el altar, el mato gélido y blanco rebotaba la luz azul de las farolas, por así decirlo era nieve azul.

Enfrente de ellas estaba esa silla de piedra cubierta por una manta, atrás de la silla apareció Duna, posándose hasta enfrente y oponiéndose a nuestros personajes.

Celaya tenía una pistola, con algo de temblor apunto hacia Duna.

Celaya: cuidado, no te muevas Duna.

Duna: ahhh Celaya, cuanto tiempo que no te veía.

Celaya: justo cuando estabas en la enfermería.

Duna: es verdad recuerdo que acudías por tus cólicos menstruales, aunque no sea una enfermera creo que te atendí lo suficientemente bien, bueno… bienvenida creo que contigo, usándote, será el repuesto en caso de que Bonitofi falle.

Celaya: ¿¿Qué??

Bonitofi: ¿Por qué me trajiste hasta aquí?

Duna: ahhhhh Perfecto, Bonitofi, perfecto llegaste hasta el fondo, quizás ustedes 4 puedan verlo en directo.

Lanzo una mirada hacia arriba e identifico a Marina y Ambiz que estaban atrás de una pared de piedra.

Marina: ahhh si es Duna, nos voltio a ver.

Ambiz: tranquila marina, esto apenas comienza.

Las dos se agacharon hasta caer suelo y llenarse de esa nieve azul.

Bonitofi: ¿Qué le hiciste a Maglina?

Duna: Maglina, Maglina aquí esta.

Tomo la manta que estaba cubriendo la silla de piedra, y la retiro justo para mostrar un cuerpo gris azul, era un cadáver conservado aun sin proceso de descomposición, pero al verlo se notaba que en la uniones con las articulaciones estas eran de partes de otros cuerpos como manos, brazos, pies, dedos, tórax, inclusive ares dérmicas eras como harapos cosidos, y justo hasta arriaba la cara del cuerpo de Maglina denotaba la facie de esa feas construcción de carne

Celaya se llevó la mano a la boca, no dijo nada, se contuvo de dar un grito y de paso se contuvo de vomitar.

Duna: todo el tiempo que he estado aquí me he encargado de forma mi próximo cuerpo, un reservorio formado de partes humanas, huesos, músculos, órganos, piel y extremidades, todo donde pueda estar dentro mi alma y lo más perfecto la cara bonita de Maglina esta hasta enfrente.

El muñeco de carne y hueso humano era asqueroso, era ver un Frankenstein de verdad, pero no es como las películas este si da miedo, como una mala pasada del ejército alemán.

Duna: solo falta un corazón y un alma que me mantenga joven. De esa forma viviré, por siempre y para siempre.

Atrás Marina y Ambiz escuchaban

Ambiz: cuando bajé nuevamente a este lugar no pude evitar encontrarme con esa fea construcción humana.

Duna: deseo tu corazón Bonitofi, es por eso que te traje al fondo de esta construcción.

Duna debajo de su gabardina saco un daga de plata.

Duna: y este ataque del grupo EPOVEC servirá como punto de inicio para mi nuevo reinado, yo escapare por esa socavón y seguiré y seguiré viviendo inmortalmente.

Duna corrió hacia Bonitofi cargado la daga de plata estaba dispuesta a apuñalarla o sacarle el corazón en ese momente




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