La Estratega del Alfa

Capítulo 18

La mañana en la mansión Thorne era, por una vez, caótica. Amelia buscaba su tablet mientras Alexander trataba de convencer a su lobo de que no era necesario oler a cada humano que pasara cerca de la escuela de Leo.

—Es solo un día de orientación, Alexander —dijo Amelia, ajustándose el reloj—. No habrá Alfas rivales ni vampiros hambrientos. Solo padres de familia y cafeína de mala calidad.

Demasiados aromas débiles, humano —gruñó la bestia—. Si uno mira mal al cachorro, le arrancamos la pierna.

—¡Mami, Mami! —gritó Leo, corriendo hacia ellos con una carpeta bajo el brazo—. He revisado el plano de la escuela. El perímetro del recreo tiene un punto ciego logístico detrás de los toboganes. Es el lugar perfecto para establecer nuestra base de operaciones de galletas.

Amelia miró a Alexander con una ceja arqueada. —¿Ves? Tu hijo ya está optimizando el territorio de la escuela antes de entrar. Es un Thorne-Black en toda regla.

Al llegar a la escuela, Leo se separó de ellos con una seriedad profesional. Mientras los otros niños humanos corrían gritando, Leo se acercó a un grupo de tres niños que parecían perdidos.

—Hola —dijo Leo, abriendo su carpeta—. Soy Leo Thorne-Black. He analizado el menú de la cafetería para esta semana. El martes es "día de pizza misteriosa". Si formamos una alianza táctica, podemos intercambiar nuestros sándwiches de mantequilla de maní por las galletas de chocolate de los de segundo grado. Es un plan de alto rendimiento y bajo riesgo.

Un niño con gafas lo miró estupefacto. —¿Y qué ganamos nosotros, Leo?

—Seguridad logística —respondió Leo con total convicción, imitando el tono de Amelia—. Mami dice que una red de suministros eficiente es la base de un recreo en paz. Firmas aquí, y nos retiramos a nuestro punto de encuentro detrás de los toboganes.

Alexander, observando desde la distancia, tuvo que taparse la boca para no soltar una carcajada. —¡Jajaja! —el lobo estaba rodando de risa en su mente—. ¡El cachorro acaba de reclutar a su primera manada humana! ¡Amelia, has creado un monstruo adorable con una hoja de cálculo en la mano!

Mientras Leo organizaba su "Protocolo del Recreo", Amelia y Alexander se dirigieron al salón de actos para la presentación de los padres. El ambiente era normal hasta que se anunció al orador principal.

—Y ahora, para hablarnos sobre el futuro de la educación y la seguridad tecnológica —dijo el director—, recibamos al CEO de Human-First Tech, Marcus Sterling.

El nombre hizo que Amelia se tensara instantáneamente. Su corazón sintió una punzada de alarma. Marcus era el hermano de su antiguo mentor, Arthur, el hombre que la había traicionado. Pero a diferencia de Arthur, que solo quería dinero, Marcus era un fanático obsesionado con la "pureza humana".

—Ese hombre... —susurró Amelia, su mente procesando la conexión—. Él financiaba en secreto los grupos de odio anti-sobrenaturales que su hermano usaba para extorsionar a los Alfas en la capital. Es el cerebro detrás del fanatismo.

Marcus subió al estrado, impecable en un traje de sastre de seda gris. No miró a la audiencia; su mirada se clavó como un puñal directamente en Alexander y Amelia. Al mismo tiempo, el reloj de Amelia vibró con una alerta roja: "Interferencia de señal detectada. Escaneo de frecuencia externa activo".

—Alexander... —susurró ella—. No están aquí para un discurso escolar. Marcus está usando un detector de pulso térmico de grado militar. Está buscando firmas genéticas en el salón para identificar a los "no-humanos" entre los padres.

—El mundo está cambiando —dijo Marcus con una voz de seda hipnótica—. Pero el verdadero progreso solo puede lograrse si protegemos nuestra esencia humana de las influencias... biológicamente cuestionables. Human-First Tech no solo crea software; creamos barreras de seguridad para el futuro de nuestros hijos.

Amelia notó a varios hombres en las esquinas con un pin metálico: una balanza de acero aplastando un colmillo. Eran los "Puritas", el grupo de choque anti-sobrenatural.

Alexander sintió que su lobo se erizaba, listo para saltar y destrozar a ese hombre que los estaba llamando "anomalías biológicas" frente a toda la escuela.

¡Déjame salir, humano! —aulló la bestia—. Nadie nos amenaza en nuestra propia ciudad.

—Espera —replicó Alexander mentalmente, sintiendo la mano de Amelia apretando la suya.

—Marcus sabe que soy el "Nexo" —dijo Amelia—. Para él, soy la traidora a la raza que le dio poder a los lobos. Me ha marcado como el objetivo número uno.

Amelia se levantó lentamente. El salón se quedó en silencio. Su aura de paz se transformó en una autoridad diplomática que desarmó la tensión erótica y violenta del Alfa.

—Señor Sterling —dijo Amelia con una sonrisa de acero—, compartimos su preocupación por la seguridad. Sin embargo, en la Thorne-Black Logistics, creemos que la verdadera barrera de seguridad no es la que nos separa, sino la que nos une. Su empresa tiene una patente de rastreo genético que ha sido cuestionada por varias ONGs por violación de privacidad. Quizás la "esencia humana" que debería proteger es la del derecho a la intimidad, no la de la exclusión.




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