La estrella más brillante

Prólogo

Prólogo

Amber

—¿Crees que Aster te pida matrimonio esta noche?

Río nerviosa por la pregunta de Sawyer. Mi mejor amigo tiene mucha imaginación, aunque sería una mentira si dijera que no lo he pensado.

Aster y yo hemos estado juntos desde hace tres años, desde los quince. Ahora que tenemos dieciocho años y vamos juntos a la misma universidad, la mayoría se pregunta si vamos a hacer nuestra relación algo aún más serio de lo que es. Pero yo no estoy segura de que sea lo mejor, incluso si me muero por que pase.

Somos muy jóvenes para casarnos y no tenemos idea de cómo será nuestra vida luego de salir de este lugar.

Vivimos en un pueblo pequeño del estado de Tennessee, todo lo que hemos visto durante nuestra vida está reducido a este lugar. Ahora que nos han aceptado en la universidad de Pensilvania y podremos ver más del mundo, podría mostrarnos todo lo que nos hemos estado perdiendo en este pequeño lugar. Algo así podría cambiar nuestra forma de pensar y ver el mundo, y eso puede llevarnos a no querer estar más tiempo juntos.

Suelto un suspiro.

Son mis nervios hablando debido al comportamiento raro que ha tenido Aster en los últimos días. Yo estoy segura de que lo quiero para toda la vida, pero luego de ver que él ha estado más centrado en irse de aquí que en mí me hace pensar cosas como esta.

De hecho, ni siquiera sé si mi sueño es irme, yo solo lo estoy siguiendo porque no quiero perderlo.

Es una suerte que nos hayan aceptado a ambos en la misma universidad o habría perdido la cabeza.

—No me va a pedir matrimonio —acabo respondiendo a Sawyer—. Somos muy jóvenes para eso.

Él hace una mueca y se encoge de hombros.

—No serían la primera pareja que se cada joven y les va bien.

—Pero no es lo que nosotros queremos.

—¿Los dos o solo Aster?

No respondo, me niego a poner mis pensamientos en palabras y hacerlos realidad.

La verdad es que tengo miedo de ser la única que está poniendo empeño a esta relación, de ser la única que está remando en pro de nosotros, pero es injusto tachar a Aster como el malo cuando él solo quiere salir de este lugar y ser alguien mejor que sus padres.

Sus padres, los que me odian solo por ser yo. Su madre cree que soy una pérdida de tiempo y su padre jura que soy una cazafortunas.

La familia de Aster tiene dinero. No son asquerosamente ricos, pero tienen una buena posición social y económica. Mi familia y yo somos de clase media, lo normal. No estamos nadando en dinero, pero estamos bien. Nunca he pedido dinero a Aster ni nada por el estilo, pero eso no cambia el pensamiento de sus padres.

Él dice no le importa cómo piensen, pero tengo miedo de que un día acaben logrando su cometido.

La bocina de un auto suena y me pongo de pie.

—Él está aquí —sonrío—. ¿Me veo bien?

—Estás hermosa.

Lo abrazo y luego me aliso el vestido.

Aster me ha invitado a cenar para celebrar el inicio del verano y que ambos hayamos sido aceptados en la universidad. Me dijo que sería algo elegante, por ello Sawyer llegó a la conclusión de que me iba a pedir matrimonio.

Menuda tontería.

—Gracias. —Tomo mi bolso y salgo corriendo—. Te quiero.

—Yo a ti. Te veo luego.

Aster me está esperando junto a su auto, tan guapo como siempre. Su cabello está alborotado por el viento, haciéndolo ver más guapo que de costumbre, con las hebra cayendo en su frente. Sus ojos azules se encuentran con los míos y me regala una sonrisa de dientes blancos y perfectos. Lleva puesto un traje, pero se ha dejado la corbata y lo ha combinado con unos zapatos casuales.

Luce tan hermoso y es tan mío.

Lo abrazo cuando llego a él y dejo ir el aire, soltando con este todas mis preocupaciones.

Él me ama, yo lo amo, y eso es todo lo que importa.

—Te ves hermosa, cariño.

Doy un paso atrás, sonriendo como una tonta, pero entonces noto su expresión cansada y tensa, sus ojos enrojecidos y lo descuidado que se ve. Con la emoción de verlo no lo había notado, pero parece que ha pasado por un calvario para llegar aquí.

—¿Ocurre algo?

Él deja ir un largo suspiro y da un paso atrás.

—Tuve una discusión con mi padre, fue fuerte.

Sujeto su mano y le doy un apretón.

—¿Quieres contarme?

—Lo de siempre, que está decepcionado y que estoy actuando como un tonto.

Algo me dice que miente, que está ocultando algo, pero no veo por qué tendría que ocultarme cosas.

—¿Quieres quedarte en casa? No tenemos que salir si no quieres.

Él niega.

—Tengo ganas de presumirte con ese vestido.

Sonrío sin poder evitarlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.