La estrella que no pudimos apagar

Capítulo 14

Tras una pequeña crisis evitada, dan por comenzada la boda. Los detalles son tan hermosos, que se siente de ensueño. Hay flores por todos lados, y me imagino a Thomas viéndolas una por una. Sé que aún sigue amando las flores.

¿Qué sería el amor, si no pensar en él y las cosas que ama, sólo porque yo lo amo a él y nada más? Porque, ¿Qué gano? ¿Qué gano amándolo así? ¿Qué gano amándolo tanto? ¿Qué gano estando estancada en este sentimiento?

Siempre que veo una flor, pienso en él. Siempre que imagino algo hermoso, pienso en él. Debo haber perdido, quizás hace tiempo, el alma o no sé qué, porque cada vez que intento dejar de pensarlo, vuelvo y lo nombro.

Sé que el amor existe, porque… ni aún deseando jamás verlo, me imagino un mundo donde no exista él, donde no exista eso que vivimos, donde no exista lo que significamos, donde no existamos. No habría una Petra sin él, podría incluso decir, porque su amor me detuvo cuando casi termino todo.

—Gracias por estar aquí —nos dice Soph. Y no puedo evitar reír, porque ahora está calmada y sonriente, es la Sophie que conocemos.

Está hermosa. Más hermosa de lo que jamás pensé que sería posible, y veo en su rostro la plenitud de una mujer que es amada, amada total y completamente por quién ella también ama.

—No nos lo perderíamos por nada —respondo.

—Somos familia ¿No? —añade Clover.

Nos da un beso a cada una en el cachete y les envía uno a las chicas, que ya están en posición. Se abren las puertas, la luz solar se refleja en la cristalería y se llena el lugar de colores… que hermoso. Primero desfila Hailey, luego Gael, Jules, Salomé y finalmente, Clover y yo. Amo la sensación de que todas la traemos al altar. Y, luego, lo más esperado… Sophie llega de la mano de su hermano.

Su vestido es blanco y celeste, con detalles que la hacen parecer un ángel, del cual se desprenden capas de seda que se mueven al compás de su caminar. Anker la espera, ansioso y con lágrimas de felicidad. Al lado de Anker, sus amigos, y aunque todos los ojos están en Sophie… Los de Thomas están en mí.

Las notas nupciales, que llevan inundando el salón por unos segundos, crean el ambiente perfecto para la escena que avistan mis ojos. Anker, con sus ojos llorosos esperando a Sophie, Adam observando sin parpadear a Clover y… Thomas, limpiando sus lágrimas suavemente, mientras me mira a mí. Nada más importa. Nada más me inmuta.

¿Acaso podríamos… dejar este momento enmarcado, para así poder volver a él en cualquier momento?

No intenta disimularlo, no parpadea siquiera. Me mira con la fuerza que yo siento cuando nos recuerdo, pero a la vez la debilidad que hace que nunca nos podamos soltar… ¿Cómo vamos a amarnos tanto y soltar esto?

¿Siempre nos va a doler?

¿Cómo nos soltamos, si siento que lo amo más, incluso? Siento que el amor que me envuelve se volvió abrasador, como si me quemara…

Solo puedo respirar profundo, hasta que vuelvo a mí misma, con el beso que sella la unión.

No quiero perderlo.

+

Thomas

La perdí.




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