La eternidad del abismo

Luz que aún no quema

Lo vi y dejé de ver.

Tenía la sonrisa de quien no sabe
cuánto va a doler quedarse.

Me habló como si yo fuera
un secreto escrito en el viento,
y yo, idiota,
me abrí como si el amor no mordiera.

Vi luz.
Pero era él.

Y no supe distinguir la diferencia.




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