La eternidad se vive en un segundo

El eco

Las flores blancas estaban por todas partes. Demasiadas.
Su aroma era dulce hasta volverse pesado, invasivo. Azucenas, rosas, nombres que ella no quiso recordar.

Pensó que ningún recuerdo importante debía oler así.

El perfume se le pegaba a la garganta y la obligaba a tragar saliva.



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En el texto hay: psicologico

Editado: 03.01.2026

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