La eternidad se vive en un segundo

La rutina de el sueño

El cansancio se volvió constante.
Las noches fragmentadas. Los llantos repentinos.

La casa llena de juguetes, de ropa diminuta, de risas que aparecían sin aviso.

El amor fue más profundo que todo.
Y aun así, los sueños no se fueron.



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En el texto hay: psicologico

Editado: 03.01.2026

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