La Excepción a su Reglas

12. La misma letra

—¿Quién dio la orden? —preguntó Damián, sin alzar la voz.

La señora Whitfield sostuvo su mirada sin parpadear.

—Llegó por la oficina de dirección, señor. Con su firma.

—Yo no firmé nada.

—Entonces alguien lo hizo en su nombre —respondió ella, encogiéndose apenas de hombros —Yo solo cumplí lo que me indicaron. Ese es mi trabajo.

—Su trabajo es avisarme cuando algo no cuadra —replicó él, y dio un paso hacia ella —Y esto no cuadra desde hace meses.

Alessia los observaba desde el centro de la habitación, con la espalda pegada al borde de la cama y las manos sobre el vientre. Sentía que había entrado en medio de una guerra que no empezó ella.

—Basta —dijo Alessia, y se sorprendió de que le saliera la voz —Me da igual quién preparó esto. Quiero saber por qué todos parecen saber de mí más que yo misma.

Damián se volvió hacia ella. La dureza de su rostro se suavizó apenas.

—Tienes razón —admitió él —Señora Whitfield, déjenos solos.

—Como ordene, señor.

La mujer inclinó la cabeza y salió con paso tranquilo. Antes de cerrar la puerta, miró a Alessia durante un segundo de más. Fue una mirada fría y calculadora, de quien ya conoce la jugada siguiente.

El silencio se volvió pesado.

—No confíes en ella —dijo Damián al fin, en voz baja.

—¿Y en ti? —preguntó Alessia, cruzándose de brazos — ¿Debería confiar en ti?

Él tardó en responder.

—Todavía no —contestó con honestidad —Pero voy a ganármelo.

Alessia soltó el aire despacio. Caminó hasta la cuna, necesitando mirar cualquier cosa que no fuera él, y pasó los dedos por la madera blanca. Era idéntica a la suya, hasta en los pequeños nudos de la veta.

Entonces vio algo entre las sábanas dobladas.

Un sobre cremoso, apenas asomando bajo el colchón.

—¿Qué es eso? —preguntó Damián, acercándose.

—No lo sé —susurró ella.

Lo sacó con cuidado. No tenía remitente. Rompió el sello con dedos temblorosos y extrajo una sola hoja, doblada en tres. Las letras, de tinta negra y trazo firme, le hicieron contener el aire.

—Alessia —dijo Damián, al ver cómo palidecía —¿Qué dice?

Ella no respondió enseguida. Levantó la hoja y se la mostró, con la mano temblando.

«Bienvenida a casa. Él no es quien crees que es.»

Damián leyó la frase y se quedó inmóvil.

—Esa letra… —murmuró ella, alzando la vista hacia él — Es la misma de la carta que me enviaron esta mañana.

Los ojos de Damián se oscurecieron.

—Entonces quien te amenazó —dijo él, despacio —entró a mi casa antes que nosotros.

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Nota de la autora 💌

¡Hola, mis lectores queridos! 🥰 ¡Cada capítulo trae más preguntas que respuestas y yo feliz de torturarlos! 😈🔥 Esa nota en la cuna me dio escalofríos mientras la escribía. 😱

Cuéntame en los comentarios qué opinas y no olvides dejar tus estrellitas ⭐⭐⭐⭐⭐, ¡me ayudan muchísimo! 🙏

Ahora dime ¿a quién se refiere la nota con "Él no es quien crees que es"? ¿Damián esconde algo? 👀🖤




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