las madrugadas siempre fueron peligrosas para mí
durante el día podía distraerme
la gente
el ruido
las obligaciones
cualquier cosa servía
pero de noche no
de noche uno se queda solo
con todo lo que evitó sentir durante el día
había noches
donde me sentaba en la cama
sin prender ninguna luz
solamente escuchando mi respiración
y en ese silencio espeso
sentía que la flaca se sentaba conmigo
nunca decía nada
pero tampoco hacía falta
hay dolores
que aprenden a hablar solos
empecé a acostumbrarme a su presencia
eso fue extraño
porque uno cree
que jamás podría acostumbrarse
a convivir con la idea de la muerte
pero el ser humano
termina acostumbrándose incluso
a las cosas que lo destruyen
algunas noches le hablaba
no en voz alta
pero le hablaba igual
le contaba lo cansado que estaba
lo difícil que era fingir normalidad
lo mucho que dolía sentirse vacío
rodeado de personas
y por alguna razón rara
sentirla ahí
hacía que el cuarto pareciera menos frío
algunas madrugadas
me quedaba tomando solo
la televisión prendida sin volumen
el vaso transpirando sobre la mesa
y la sensación constante
de que algo dentro mío
seguía rompiéndose despacio
mientras la flaca
permanecía ahí
mirándome en silencio
había noches
donde ponía música bajito
solamente para no escuchar tanto mi cabeza
y me quedaba mirando las luces de la calle
pensando en todas las versiones de mí
que nunca llegaron a existir
Algunas canciones
saben demasiado sobre nosotros
hubo una noche
donde pensé seriamente en irme
no escribirle a nadie
no despedirme
no explicar nada
simplemente desaparecer
y mientras lloraba sentado en el piso
sentí a la flaca cerca
pero no vino a buscarme
solo se quedó conmigo
hasta que amaneció
creo que nadie entiende realmente
lo agotador que puede ser
pelear todos los días
con tu propia cabeza
la gente piensa
que el sufrimiento siempre hace ruido
pero a veces
el peor dolor
es el que aprende a funcionar normalmente
había algo triste
en cómo la madrugada me conocía tanto
las mismas paredes
el mismo techo
el mismo nudo en el pecho
y yo ahí
mirando la oscuridad
como si esperara respuestas
mientras la flaca
permanecía sentada a mi lado
en silencio
como una vieja compañera
La madrugada
siempre supo demasiado sobre mí.
una vez entendí algo horrible:
uno no necesita querer morir
para dejar de sentirse vivo.
y creo que fue en ese momento
donde la flaca
dejó de parecerme un monstruo
porque había personas vivas
haciéndome mucho más daño
que ella
Hay personas
que duermen para descansar
yo muchas veces
dormía para dejar de pensar.
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Editado: 23.05.2026