durante mucho tiempo
pensé que lo mío
era solamente tristeza
después ansiedad
después cansancio
después vacío
pero ninguna palabra alcanzaba realmente
porque lo que me pasaba
era más profundo
era sentir que una parte de mí
llevaba años apagándose lentamente
aprendí el nombre de la flaca
una madrugada cualquiera
mientras me miraba al espejo
tenía los ojos destruidos
la cabeza hecha ruido
y una sensación insoportable
de no reconocerme del todo
ahí entendí
que llevaba demasiado tiempo
conviviendo con la muerte
sin animarme a admitirlo
la flaca nunca fue solamente morir
a veces era dejar de hablar
dejar de comer
dejar de sentir entusiasmo
dejar de imaginar futuro
dejar de reconocerme.
pequeñas formas de desaparecer
sin que nadie lo note demasiado
entendí su nombre
cuando empecé a notar
que había personas
respirando todos los días
pero completamente vacías por dentro
personas que seguían acá
aunque hacía tiempo
habían dejado de sentirse vivas
y eso me asustó más
que cualquier cementerio
hubo una época
donde pensé mucho en el final
no de manera romántica
más bien como alguien agotado
imaginando descanso
y eso da miedo decirlo
porque la gente confunde inmediatamente
cansancio emocional
con debilidad
cuando en realidad
sobrevivir ciertos pensamientos
requiere una fuerza enorme
aprendí algo extraño sobre la flaca:
mientras más la negaba
más cerca la sentía
pero cuando finalmente acepté
que existía dentro de mis pensamientos
dejó de gritar tanto
creo que ponerle nombre
fue mi manera de dejar de huir
porque “la muerte” sonaba demasiado grande
demasiado fría
pero “la flaca”...
sonaba como algo
que se sentaba conmigo a fumar
mientras yo intentaba entender
por qué me dolía tanto existir a veces
caminar de noche
era mi forma de no romperme adentro.
#1553 en Otros
#293 en Relatos cortos
poema de confesiones, poemas sobre la muerte, poemas sobre la soledad
Editado: 23.05.2026