*Cambio de perspectiva, Yue*
Me encontraba acurrucada en los brazos de Jin, y admiraba su rostro relajado. Había pasado horas pensando seriamente en todo lo ocurrido. Una vez apaciguado el entusiasmo de encontrar a mi salvador, el de verdad. La realidad se me hizo visible, este era el insoportable fénix mandón que me intimidó durante años, el que me humilló durante la boda de Xiu Qing y casi me mata al pelear con él, mí enemigo desde la infancia.
—¿Realmente puedo decir que me gustas solo porque seas mi amor platónico de la infancia? Casi haces que me muera un montón de veces ¿Sabes?
Salí de entre sus brazos molesta y sigilosamente fui al exterior, era un lugar tranquilo rodeado de árboles frondosos, flores silvestres por todos lados, el sonido del canto de los pájaros y un arrollo cercano animaban la imagen que veían mis ojos, caminé con mis pequeñas patas para apreciar mejor el paisaje pero me sentía adolorida y cansada. Aún así necesitaba aire por ello que me animé a seguir un poco más.
—Cuando era una niña él me salvó… se podría decir que me enamoré de la imagen del heroico encapuchado, era el hombre de mis sueños pero eso creí que era, un sueño. Me ha odiado toda la vida, es malo y cruel ¡Baja de la nube Yue!
Pensé en voz alta mientras paseaba por los alrededores a la cálida luz del sol y el frondoso pasto. Refunfuñaba por el camino estando de un pésimo humor
<< dice odiarme, que soy débil y molesta, que no le importó si vivo o muero ¿Y va y me salva nuevamente? ¿Qué demonios pasa con él? Maldito pajarraco, no puedo entenderte >>
—Sabía que todo esto del héroe misterioso era solo un estúpido sueño por eso mismo lo dejé estar hace años. Pero luego me enamoré de Rong Yu y no es que me fuera mejor. Y ahora el héroe vuelve a aparecer ¡Y resulta ser el imbécil de Xu Jin! ¡El tipo más insoportable, egocéntrico e irritante de entre todos los inmortales!
Suspiré con fuerza y me dejé caer en una roca de manera despreocupada, cerré los ojos. Sólo de pensar en esa realidad hacia que me sintiera muy cansada. Aún me costaba asimilarlo, había sido cruel, me había humillado, entonces << ¿Por qué era tan bueno conmigo? ¿Por qué esforzarse tanto en salvarme la vida?>>
—¡Estoy completamente loca! ¡Es mi peor enemigo, he pensando en mil formas de vengarme de él! ¿y ahora creo que me gusta? ¡Nunca! ¡Estúpido Xu Jin!
*Cambio de perspectiva, Jin*
Abrí ligeramente los ojos al sentir la luz del sol sobre mí rostro y los volví a cerrar al ver que estaba en una cama. Con gesto perezoso me acomodé de lado en aquella mullida cama, escuchaba el cantar de los pájaros y la brisa entrando por la ventana.
—Cheng Yu tráeme agua para refrescarme — dije con indiferencia.
Al ver que mi mano derecha no me respondía, abrí los ojos nuevamente y recordé donde estaba. Me fijé en todos lados, incluida la cama pero Yue no estaba. Nervioso me senté y me fijé mejor en los alrededores pero no había ni rastro de ella.
—Niña traviesa ¿a dónde has ido ahora? Tendría que quedarse quieta.
Preocupado usé mi magia para un cambio rápido de ropa. Salí de la cabaña en un suspiro y comencé una búsqueda por los alrededores. Traté de sentir su flujo de energía pero fue inútil. Grité su nombre mientras caminaba fijándome en todas partes, los árboles, en la hierva alta, las rocas…
—Está en estado infantil, claro que no voy a sentir su energía espiritual ¡¿Yue, donde estás?!— grité mientras la buscaba agitado — vamos Yue ¿Dónde estás?
Caminé por toda la zona pero no di con ella, así que cambié de escenario llegando hasta la orilla del río. Entonces la vi con un pez el doble de grande que ella revolviéndose entre sus dientes. Tenía un aspecto bastante cómico, todo el esponjoso pelaje ahora estaba pegado a su diminuto y delgado cuerpo mientras trataba de caminar con su presa en el hocico.
—¿Por eso has salido? ¿Tenías hambre?— pregunté con una mirada tierna. Al oírme levantó las orejas, se giró para mirarme y vino corriendo hacia mí, pero de un modo un tanto reacio.
—Despacio o te harás daño, estás débil, deberías estar descansando.
Una vez se acercó dejó el pescado en mis pies y se sentó frente a mí con gesto orgulloso, chillando pidiendo atención. Alzando la cabeza y sacando pecho, me reí internamente, me había hecho preocupar hasta la muerte y aquí estaba, enérgica y juguetona como siempre. Di un ligero suspiro y me agaché para mirarla de cerca.
—¿Quieres que te elogie?— dije con una sonrisa burlona en los labios.
—Kyuu.
—Esta bien, al parecer sirves para algo más que dar problemas ¿satisfecha? Venga regresemos, tal vez pueda hacerte sopa de hígado de pescado dicen que es muy bueno para los enfermos.
La agarré y deposité entre mis brazos y me levanté del suelo, una vez de pie y ella acomodada eché a andar, estaba empapada pero no me importó lo más mínimo, estaba convaleciente no debería caminar bajo ningún concepto. Se mantuvo en silencio durante el camino de vuelta observándome en silencio .
—No deberías haber salido sin mí — le regañé suavemente — ¿Y que pasa con lo de nadar? ¿Qué pasa si encima de todo te resfrías?
Por un momento la culpa brilló en aquellos grandes ojos, profundos como el cielo y luego simplemente se escondió tras su cola con timidez. De vez en cuando alzaba la cabeza para mirarme en secreto, no pude más que sonreír al ver su aptitud tímida.
—Esta bien si no quieres hacerme caso pero al menos no salgas, es muy peligroso, no quiero que te hagas daño.
Una vez volvimos a la cabaña le preparé un balde de agua caliente, le di un baño con sumo cuidado y luego sequé su sedoso pelaje con un hechizo de viento. Por extraño que fuese no me miró ni se quejó durante el proceso. Una vez limpia le hice el caldo de hígado de pescado, se lo tomó y obedientemente se recostó sin prestarme atención.
—Xiao Bai, escúchame ¿Vale? No salgas de aquí, voy a buscar algo para que podamos comer.