Llegué rápidamente volando a la zona sur del valle, aquella era la parte mas recóndita del lugar, rodeada de un frondoso bosque de arboles de flor de fénix y glicidias violetas.
Sin embargo en lo profundo del bosque había una barrera que hacia invisible el pie de la montana Kun Lun.
En lo profundo de la montaña se escondía la tumba del ancestro de mi familia, Xu Bing Bao ( Nombre en piying: 徐冰豹)
Me aventuré a entrar al bosque a paso ligero, el canto de los pájaros circundantes me acompañaba durante mi caminata, no me encontré ninguna bestia espiritual relevante, mucho menos alguna planta espiritual que llamase mi atención.
En poco tiempo llegué a la zona mas profunda del bosque dónde se encontraba la barrera. Lo primero que hice al estar frente a ella fue estirar mi mano con la palma abierta y estirada delante de mí, tocando ligeramente la barrera.
La cuál se hizo visible a mi tacto. De color dorado brillante, cientos de complejas y difíciles palabras de la era antigua estaban talladas a modo de hechizo en ella.
Sin embargo más allá de su aspecto claramente antiguo y digno, su composición en cuestión a hechizo me parecía simplemente un juego de niños, quizá era porque al pertenecer al mismo clan que creó este tipo de matriz me conocía sus puntos claves y débiles.
Con sólo verter un poco de mi energía espiritual sobre la matriz, esta abrió un hueco para mí, una vez atravesé la barrera esta volvió a cerrarse.
A paso tranquilo caminé por un sendero rocoso, el cuál era ascendente y recto. Continué hasta que el pie de la montaña se me hizo visible, una gran escalera adosada a la costilla de la montaña me daba la bienvenida.
Tras un breve vistazo, comencé a ascender los escalones uno por uno a paso ligero, necesitaba apresurarme pero no lanzarme al peligro sin saber que me esperaba mas adelante.
Prefería actuar con cautela, no podía olvidarme que aquel lugar era el territorio de un antiguo alto dios después de todo.
<< Está inesperadamente tranquilo, ancestro ¿es esta tu gran tumba? No es nada, me esperaba mucho más que solo silencio y unas escaleras esculpidas en oro >>
Con una sonrisa arrogante camine un poco mas rápido sintiéndome confiado. Sin embargo al llegar a mitad de camino una sombra se cernió sobre mí.
—¿Un pavo arcoíris mutado? Una súper bestia inmortal de nivel 5 ¿solo tienes esto para proteger la entrada?

Levanté mi puño cerrado y elevé únicamente el dedo índice, con una sonrisa arrogante concentré en ese único dedo una mínima gota de poder espiritual, apunté a la bestia espiritual quién dio un grito de guerra y abrió amenazante sus alas.
—¿Una cosa inútil cómo tú quiere detenerme? — le apunté con mi dedo, dirigiéndole una mirada helada — desaparece de mi vista.
Un fino rayo de luz plateada salió disparada de mi dedo atravesó al pavo arcoíris, dejando un agujero hueco en la zona de su corazón, en segundos su cuerpo se convirtió en cenizas dejando en el aire un preciado núcleo de cristal, la forma de cultivo de las bestias espirituales.
—Solo era de segunda etapa de alma naciente ¿y se atreve a salir a mi paso?
Frunciendo el ceño continúe ascendiendo aquellas escaleras hasta llegar a una gran y amplia entrada en medio de la montaña. Las columnas en forma de dragón hechas con jade me dieron un sentimiento de nostalgia.
Me repuse rápidamente y caminé con paso firme hasta llegar a las puertas dobles de la tumba, en el letrero justo arriba de la entrada podía leerse grabado en la piedra, aquí yace el alto dios Xu Bing Bao, segundo dios más poderoso del reino divino.
—¿Segundo más poderoso? ¿Quién lo confirma? Malditos viejos descarados, quemaron todo rastro de la historia de la fundación de reino divino y la gran era oscura ¿Quién sabría que es verdad y que no? Podría asegurar que ellos mataron a mi viejo ancestro.
Posé finalmente las manos en las puertas, sin embargo algo extraño sucedió, una barrera recubrió todo el lugar << ¿Una matriz asesina de dioses? Ancestro… tu si que sabes jugar >>
Sonreí pícaramente ligeramente motivado, hacia bastante tiempo que no necesitaba mover más que un dedo. Aquella matriz, era un poco interesante.
Saqué mí verdadera arma, la lanza sangrada del Clan dragón y fénix, la rompe cielos. Al ocultarme en el reino inmortal tuve que usar la espada.
<< Por fin, después de diez mil años vuelvo a darle uso a esta lanza >> miré con nostalgia mi arma la cual sostenía entre mis manos.
La hice girar hábilmente con mis manos, me moví recordando mis viejos ataques.
Me lancé hacia delante sosteniendo la lanza con mi mano y antebrazo derechos, con piernas separadas haciendo una postura abierta y equilibrada.
La otra mano alzada en el aire a la misma altura que la rodilla del mismo lado y el puño cerrado ayudando así al equilibrio. Volví a girar, haciendo barridos al ras del suelo con los pies, acto seguido hice un salto acabando en voltereta, hice girar por encima de mí cabeza la lanza y luego di varias estocadas.
—Tal como lo recordaba… — con una media sonrisa miré al techo de la matriz.
Miles de rayos rojos comenzaron a caer sobre mí, di una voltereta lateral para evitarlo, pasando así el primer rayo justo a milímetros de mí rostro.
Sin darme tiempo a reaccionar o a pensar varios rayos volvieron a descender sobre mí. Me puse algo más serio y comencé a desviarlos con mi lanza.
Mis ojos recorrieron la matriz en busca de su punto clave, el ojo de la matriz. Sin embargo a simple vista no pude percibirlo << nada mal, ancestro >>
Liberé una de mis manos, la coloqué lateralmente a la altura de mí pecho, tal como los monjes taoístas al rezar. Tratando de percibir la energía que fluctuaba dentro de aquel espacio.