Sesenta mil años atrás…
Me encontraba entrenando como cada mañana en la plataforma dragón del valle fénix, mi hogar.
Tratando de superar la etapa de alto inmortal a deidad y ascender al reino divino igual que la mayoría de genios cultivadores de mi clan, el clan dragón y fénix.
Llamado así porque una vez mi ancestro Xu Bing Bao que era un dragón divino del trueno se casó con Ao Mi’er una princesa fénix del noveno cielo hace mucho, mucho tiempo .
—Hermano ¿Aún no avanzas de nivel?
Abrí un ojo para ver a mi pequeña hermana Xu Xi Qi, en cuclillas frente a mí, con sus manos sujetando su rostro mientras me veía meditar.
Sonreí ligeramente y golpeé ligeramente con un dedo su frente consiguiendo que ella cayese de espaldas al suelo.
—¡Eres malo!
—Me estabas espiando mientras meditaba ¿Y si me fueses distraído mientras avanzaba de nivel? Entonces fuese acabado gravemente herido por el contrataque de no poder lograr el avance.
—Está bien, lo siento, pero sentía curiosidad. Eres uno de los mejores de nuestra edad ¿Por qué aún no has ascendido?
—No lo sé… pero pienso superar la etapa. No quiero quedarme atrás, tú deberías hacer lo mismo.
—No soy tan buena como tú, apenas soy una inmortal intermedia de ocho estrellas.
—¡Jin Yan! — gritó nuestro padre corriendo hacia nosotros.
—Papa ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan alterado?
—Hay problemas en la frontera con el reino de los demonios, el emperador nos ha mandado a llamar urgentemente, vamos a entrar en guerra.
—Hermano…
—No te preocupes Xi Qi, estaré bien y volveré pronto .
Le di una mirada significativa a mi padre quién se despidió rápidamente de mi hermana, la mayor parte de mi clan nos reunimos en la casa central del patriarca de la familia, es decir mi padre.
Xu Ye Yu, Todos los ancianos de mi clan, tíos y tías, los abuelos, todos aquellos que estuviesen a punto de ser deidades o superior en nivel en estaban presentes.
Mi padre se sentó en la silla principal presidiendo así la reunión, los ancianos junto con mis abuelos y tíos se sentaron en las sillas secundarias, que estaban dispuestas paralelamente al pasillo que conducía al asiento se mi padre, el cual se elevaba del resto con una ligera escalera, la cual remarcaba el estatus del patriarca por sobre los demás.
—Como todos sabréis ya, el emperador inmortal bajo las órdenes del salón celeste en el reino divino a promulgado un llamado a cada clan del mundo inmortal y eso nos incluye.
—Si el salón celeste está al tanto de la situación ¿Por qué no simplemente atacan ellos? — se quejó mi segundo tío.
—¡Eso mismo! ¿Creen que pueden jugar con los inmortales como si fuésemos fichas de ajedrez?
—¡Callaos todos! — espetó mi abuelo paterno — por si no os habéis dado cuenta panda de inútiles ¡Esto nos involucra a todos! Si no hacemos algo ¿A quien perjudicará está situación? ¿A los dioses o a los inmortales? No seáis necios, este problema nos guste o no, es nuestro ¿Queréis vivir? Luchad, sino os aguarda la muerte.
Mi abuelo me dio una mirada profunda, yo asentí despacio haciéndole ver que entendía lo que quería decirme.
<< está guerra no puede evitarse, por el bien de mis seres queridos, debo obedecer las órdenes del cielo y luchar >>
Durante mucho tiempo todos aportaron su opinión al respecto, al final por mayoría, se decidió que el clan Dragón y fénix, iría definitivamente a la guerra.
Debíamos marchar de inmediato, apenas me dio tiempo de despedirme de mi hermana una de las pocas personas que se quedarían aguardando a nuestro regreso.
Mi hermana apenas tenía la apariencia de una niña de seis años del reino mortal, tenía apenas quinientos años, solo era una niña que lloraba al ver a su familia marchar.
Con gran pesar dejé mi hogar, mis padres me acompañaban en este viaje, todos deseábamos poder regresar a salvo.
Pero por el momento nuestra mayor preocupación sería la distribución de los grupos dentro del ejército que el emperador tan desesperadamente había reunido.
Mi clan no se llevaba especialmente bien con los otros clanes, todos ellos le lamían las botas a la corona inmortal, el mío por suerte no.
No nos habíamos establecido en sus tierras, y las nuestras estaban lejos del noveno cielo, gracias a eso mi clan gozaba de la libertad de elección que la mayoría de otros clanes inmortales como el de las aves, el clan del río Mohe, el clan de dragones del mar del norte por ejemplo no tenían.
—No te preocupes Jin’er, tú viejo abuelo no dejará que el cielo nos restrinja a su conveniencia.
—Eso espero.
(poner er al final de los nombres o una A como A’jin es un modo cariñoso de llamar a los cercanos o familiares a ti)
Para cuando llegamos al noveno cielo para la reunión del ejército, casi todos los llamados estaban presentes en la sala del trono.
Todos repartidos a ambos lados del pasillo que llevaba al trono, el emperador inmortal parecía demacrado, pero mantenía las formas a pesar de la fatiga visible.
Pronto la reunión dio comienzo y todos esperaron expectantes a qué el emperador empezase a hablar de su plan, si es que había uno.
—Bien, me alegro de veros todos aquí, eso significa que comprendéis la magnitud del problema que se nos viene encima.
—Con sumo respeto majestad ¿Tenéis algún plan?
—No del todo, por ahora el reino de la luna ha invadido gran parte del terreno de las fronteras y parte del rio Mohe el cual es el lugar más cercano después de la frontera. Mi plan es atacar la ciudad sin luna y la ciudad de la luz en el reino demonio. Si salen bien esas conquistas el reino de la luna sería el siguiente paso.
—¿Y quién liderará esas batallas?
—¿No deberíamos dividirnos en dos grupos para eso?
—El general de esta guerra será Xu Yin Feng, el padre del actual patriarca de clan dragón y fénix. Confío en su experiencia para guiarnos a la victoria.