La flor del destino

Cómo romper el límite

Tras una hora de práctica Xu Jin miró al cielo que comenzaba a mostrar un precioso atardecer en tonalidades rosadas, observé en silencio su perfil notando como su cabello ondeaba al viento.

—¡Hua’er!— se escuchó la voz de mi padre desde el interior de mi palacio.

—Creo que esa es la señal de que es hora de irse — dijo con tono burlón y mirada pícara, revolvió mi pelo antes de echar a correr y saltar por el mismo muro de siempre.

—Aquí estás — me giré al sentir la mano de mi padre posarse suavemente en mi hombro.

—Papá… — dije suavemente, él me sonrió.

—Te estaba buscando, hay algo de lo que quería hablar contigo.

Asentí y él echó a andar hacia el interior de mi pequeño palacio nuevamente, se sentó el la sala cómodamente en un sofá y pidió a una sirvienta que sirviera té, hice lo propio y me senté en el sofá de al lado.

—¿De que querías hablar?

—Hua’er — su voz sonó ligeramente más seria de lo habitual — ¿Has oído hablar de la forma en la que los inmortales ascienden?

Me quedé reflexionando en su pregunta por un instante.

—¿Mediante la cultivación? — fue una respuesta dudosa. Mi padre negó suavemente, tomó su taza de té recién dejada sobre la mesa y sopló sobre el cálido líquido antes de darle un sorbo.

—Hay dos formas, la primera es ser un mortal y cultivar hasta el nivel de emperador marcial y pasar por una tribulación de rayos celestiales jugandote la vida o ascienden o mueren.

—¿La segunda?

—Haber nacido en otro reino además del mortal. Hijos de inmortales, descendientes del clan bestia como nosotros o del clan demonio, gente del reino de las flores incluso… todos, solo tienen un camino. Pasar por la prueba de las siete calamidades mortales.

—¿Siete calamidades mortales? — él asintió.

—Debes pasar por un portal, entonces tú alma renace en el mundo mortal para pasar por las calamidades; guerra, hambre, traición, amor, extinción familiar, enfermedad y finalmente… la injusticia. Este proceso puede llevar una sola reencarnación o varias depende de cada destino.

—Entiendo…—dije pensativa — pero sigo sin saber por que me has contado esto.

—Porque en unos doscientos años el lugar dónde ese portal se encuentra, se abrirá.

—¿Crees que debería hacerlo?

—Creo que estás lista para ello.

*Cambio de perspectiva, Xu Jin*

En cuanto salté por el muro del palacio de Bai Hua usé una técnica de camuflaje y salí a toda velocidad de la ciudad imperial de la luna, utilicé un pergamino de teletransportación para regresar a la mansión Xu en el borde del noveno cielo, lejos dela política y los juegos de cinismo de la corte inmortal.

Me rasqué la nuca mirando al horizonte antes de cruzar las doble puertas de la entrada, imponente y refinada con madera rojiza de árbol Wun de mas de doscientos años.

Caminé por el patio principal bajonlas tenues luces del atardecer crepuscular que aún iluminaban el cielo. Aún había grupos de discípulos entrenaban con gran esmero.

Algunos ancianos de la familia ya caminaban hacía sus pequeños patios a descansar.

Estaba por dirigirme al mío propio cuando sentí una gran y poderosa mano elevarme del suelo agarrando el cuello de mis ropas.

—Vaya, un poco más y casi creo que te olvidaste del camino a casa mocoso. — se burló mi abuelo.

—Yeye…— dije con una sonrisa incómoda.—¿como es que estas paseando en los patios exteriores?

—¡Buscarte! — dijo con una risilla maliciosa — ¿Qué otra cosa iba ha hacer?

—¿Buscarme?— pregunté en cuanto me soltó, él asintió.

—Tu padre te espera en su oficina. Deberías ir de inmediato Jin’er parecía querer hablar de algo importante.

Asentí y eché andar hacia la parte noreste de la gran mansion Xu, siendo rodeado por cientos y cientos de edificios que alojaban a cada uno de nuestros miembros, pequeñas residencias con su pequeño patio propio, solo la gran mansion de mis padres, hermanos y el abuelo podrían considerarse como pequeñas propias mansiones dentro del gran recinto que era igual de grande que una ciudad completa del mundo mortal.

Para cuando llegué frente a las puertas de la mansión de mi padre el sol se había ocultado por completo y la luna brillaba en el cielo oscuro.

Crucé las puerta de la entrada, mis pasos resonando suavemente en la fina losa de piedra del desierto del este, lugar cuyos minerales so enriquecidos por la esencia espiritual natural del ambiente, convirtiendolo en un material de construcción preciado, elegante y beneficioso aunque mi padre lo quería únicamente por lo ostentoso de la piedra.

Mientras caminaba por la mansión vi sirvientes ir y venir, cuando pisé el estudio de mi padre lo vi mirar por la ventana, su espalda recta y sus manos elegantemente tras esta. Se giró dándome una larga mirada pero no habló, solo señaló la silla frente a mi.

—El abuelo dijo que me buscabas. — dije mientras me sentaba, el asintió despacio acariciando su barba antes de tomar asiento frente a mi.

—Así es, Jin’er —agitó su mano y un juego de tazas de té y una tetera aparecieron frente a él — ¿Cómo va tú cultivo? — preguntó ofreciéndome una taza.

—Pues he llegado a la última etapa de medio inmortal, pero… — apreté mi mano que agarraba la taza— no logro superar la barrera entre esa etapa y la de inmortal. — mi padre sopló sobre su taza con una tranquilidad que me sorprendió, tomó un sorbo y tras unos instantes rompió el silencio.

—Nunca serás capaz de romper esa barrera. —lo miré impactado con los labios entreabiertos.

—¡¿Qué?! — golpeé con mis palmas descuidadamente la mesa frente a mi al apoyar las palmas en ella.

—Mocoso impulsivo ¿Por qué no terminas de escuchar primero? Siéntate. —obedecí — quería decir que por ti mismo no puedes abrirte paso hasta el nivel de inmortal, no que no hubiese manera.

—¿La hay?

—¿De otra manera sacaría el tema? —asentí prestando atención — ¿Sabes si como los mortales consiguen llegar a ser inmortales Jin’er?



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En el texto hay: drama, cultivating immortals, xianxia

Editado: 20.02.2026

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