Este libro no nació para ser leído de una sola vez.
Nació de noches largas, de palabras que no supe decirte cuando aún estabas cerca, y de una forma de amar que no aprendió a quedarse.
Te quise sin manual, sin promesas que pudiera cumplir, como se quiere cuando el sentimiento es más grande que el tiempo que nos dan.
Éramos dos chicos intentando existir en un amor que a veces dolía y aun así valía la pena.
No escribí para cambiar el pasado.
Escribí para que no se perdiera.
Para que alguien, tal vez tú, supiera que lo nuestro fue real, aunque nunca haya sido eterno.
Si lees estos poemas, léelos despacio.
Aquí no hay finales felices, solo recuerdos, y la forma exacta en la que nos quisimos.