La Fuerza De Mi Mama

Entre libros, cuentos y recuerdos

Tengo recuerdos vagos de las veces en que Mami Ángela me llevaba a su trabajo como profesora de educación especial. Aunque no recuerdo todos los detalles de aquella época, sí guardo en mi memoria el cariño con el que trataba a sus alumnos y lo mucho que los quería. Yo era muy apegada a ella; siempre estaba a su lado y me llevaba con ella a todas partes.

No recuerdo por qué dejó de trabajar en educación especial, pero sí recuerdo una etapa que vino después. Mami Ángela nos inscribió a mi hermana y a mí en el preescolar que quedaba detrás de su nuevo trabajo como bibliotecaria. Cada día nos llevaba al colegio y, al salir, nos quedábamos con ella en la biblioteca hasta que terminaba su jornada.

Aquellas horas junto a ella también forman parte de mis recuerdos de infancia. Mami Ángela amaba leer. Siempre tenía un libro entre las manos y le gustaba compartir con nosotras ese mundo de historias. Nos leía muchos cuentos y también leía novelas que después nos relataba, contándonos aquello que le había gustado de cada una.

Así era ella en muchos de mis recuerdos: una mujer que disfrutaba de la lectura y que, además de llevarme consigo a todas partes, compartía conmigo su amor por los libros. Yo era una niña que quería estar a su lado, y ella formaba parte de mi día a día, tanto en sus trabajos como en esos pequeños momentos que, con el tiempo, se convertirían en recuerdos importantes de mi vida.

Mami Ángela siempre nos ayudaba con nuestras actividades del colegio. Yo fui una niña inteligente y aprendí a leer a los cinco años, incluso antes que mi hermana mayor.

Aunque estuve en kínder con mi hermana, por nuestra diferencia de edad tuve que quedarme un año más en preescolar, mientras ella pasó a primer grado en un colegio que quedaba a unas cuadras de la biblioteca donde trabajaba Mami Ángela.

Nuestra rutina era cotidiana. Nos levantábamos temprano, Mami Ángela nos ayudaba a vestirnos y nos daba el desayuno. Después caminábamos unos diez minutos para tomar el transporte. Primero dejábamos a mi hermana en su colegio y luego me dejaban a mí en el preescolar.

Al salir de clases, Mami Ángela pasaba a buscarme y me quedaba con ella en la biblioteca. Allí me llevaba al área infantil, donde podía leer todos los cuentos que me gustaban. Cuando terminaba su jornada laboral, pasábamos a buscar a mi hermana al colegio.

Así transcurrían mis días durante aquella etapa de mi infancia.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.