La Fuerza De Mi Mama

Una llamada

Yo tenía casi ocho años cuando ocurrió. Mi hermano había cumplido cuatro y, como tantas otras veces, su papá se había marchado de viaje. Era algo que acostumbraba hacer, pero en aquella ocasión mi mamá Yoshuyma no lo acompañó.

No recuerdo todos los detalles de aquel día, pero hay una imagen que permanece en mi memoria: la llamada que recibió mi mamá.

Su rostro cambió antes de que yo pudiera comprender lo que estaba sucediendo. De pronto, el teléfono cayó de sus manos y un grito desgarrador salió de ella. Era un sonido que no necesitaba explicaciones. Algo terrible acababa de ocurrir.

Le estaban comunicando que su esposo, el padre de mi hermano, había sufrido un infarto y había fallecido lejos de casa.

Todo sucedió de una manera que, para una niña de casi ocho años, resultaba difícil de entender. Hasta ese momento, él había formado parte de nuestra vida familiar. Era el hombre que nos trataba con cariño, que también pensaba en nosotras cuando compraba algo para mi hermano y que nos llevaba de paseo cuando regresaban de sus viajes.

Ahora había muerto lejos de casa, y mi mamá tenía que enfrentarse a una realidad que no había esperado.

Después de recibir la noticia, Yoshuyma tuvo que encargarse de recibir el cuerpo de su esposo, que llegó en una avioneta, y comenzar con los preparativos funerarios. En medio de aquella situación, había que resolver asuntos que parecían imposibles de asimilar de un momento a otro.

Yo era pequeña. No tenía la edad ni la experiencia para comprender todas las dimensiones de una muerte, pero sí recuerdo aquella llamada, el rostro de mi mamá y aquel grito que quedó grabado en mi memoria.

La muerte había entrado en nuestra historia de una manera repentina.

A partir de ese momento, nuestra familia tuvo que enfrentarse a una nueva realidad. Mi mamá había perdido a su esposo, mi hermano había perdido a su padre y nosotras teníamos que continuar creciendo en medio de cambios que, por nuestra edad, apenas podíamos comprender.

Mami Ángela también formaba parte de aquella familia, pero su relación con las parejas de Yoshuyma nunca había sido especialmente cercana. Por eso, esta historia no necesita atribuirle reacciones que yo no recuerdo. Lo que puedo contar es lo que vi, lo que ocurrió y lo que quedó en mi memoria.

A veces, los acontecimientos más importantes de nuestra infancia no son aquellos que logramos comprender en el momento, sino los que recordamos muchos años después, cuando empezamos a entender cuánto pueden cambiar nuestras vidas en un solo día.

Cuento esta parte de la historia porque es importante para comprender los acontecimientos que vinieron después. Aunque pueda parecer un recuerdo aislado, forma parte de la historia de mi familia y es necesario conocerlo para poder seguir contando lo que ocurrió a continuación.




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