La fuga nació hace varios años como un guion, en una etapa en la que solo quería contar historias y explorar la acción desde las imágenes.
Hoy regresa transformada en novela, con la intención de ser leída, sentida y vivida desde cada palabra.
Contar historias siempre ha sido mi sueño. La Fuga es una de ellas, pero no la única. Hay más en camino, esperando también encontrar su voz en este formato.
Gracias por estar aquí, por darle una oportunidad a estas páginas y por hacer parte de este sueño.
Ahora sí… les presento a
Pablo y Cristina
Pablo está en un concurrido centro comercial de Bogotá. Su atención se desvía hacia una joven que promociona un producto local. Su sonrisa es encantadora y él, siempre con su carisma a flor de piel, no tarda en acercarse con la excusa perfecta para entablar una conversación.
—Hola, ¿cómo estás? —inicia Pablo con una sonrisa confiada. —Bien, gracias. ¿Y tú? —responde ella, correspondiendo a su gesto amable. —No tan bien como tú, pero me las arreglo. ¿En qué trabajas? —pregunta Pablo, inclinándose un poco, sonriendo interesado. —Soy promotora —explica ella, ofreciéndole una muestra—. Prueba esto, es uno de nuestros mejores productos. —¿Me invitas a probar? Yo encantado —acepta Pablo, tomando la muestra con cortesía.
Desde la distancia, Cristina lo observa con una mezcla de diversión y algo de molestia. Decidida a evitar que Pablo logre su cometido, se aproxima con determinación.
—¿Qué estás haciendo? —interroga Cristina; su voz lleva un matiz de autoridad. —Disculpa… —dice Pablo, sorprendido por la repentina intervención de Cristina. —¿Estás con ella o conmigo? —desafía Cristina, con los brazos cruzados.
Pablo intenta responder, pero Cristina no le da oportunidad.
—Si te molesto, dímelo y me voy. Aunque hace unos meses no era así —señala Cristina; su tono es sereno, pero sus palabras, incisivas. —Cristina, por favor, cálmate y lárgate —contesta Pablo, con algo de frustración.
Al oír las palabras de Pablo, la expresión de la joven se torna crítica y se retira con prisa. Pablo trata de seguirla, pero Cristina, con astucia y mucha malicia, le hace una zancadilla. Pablo tropieza y cae, pero aun así intenta llamar la atención de la joven.
—No, espera, no te vayas, ella es solo mi… —Pablo es interrumpido bruscamente. —¿Es tu qué? ¿Tu hermana? —pregunta la joven, deteniéndose, pero sin girarse a mirarlo. —Así es —confirma Pablo, levantándose y sacudiéndose. —Supongo que, si salgo contigo, eventualmente también seré “tu hermana” —comenta la joven, con un tono sarcástico, antes de desvanecerse entre la multitud. —Adiós —se oye su voz al marcharse.
Pablo se dirige hacia Cristina; su expresión es una mezcla de irritación y resignación. —¿Qué pretende? —cuestiona Pablo. —No me dirás que te interesaba esa mujer… —provoca Cristina, con una sonrisa maliciosa. —Eso lo decido yo —responde Pablo, intentando mantener la compostura.
#10060 en Otros
#1827 en Acción
#17434 en Novela romántica
acción drama y comedia, acción drama romance, acción enemigos
Editado: 16.04.2026