La Galaxia que Elegimos

Noche

La primera noche del semestre recibió a los estudiantes con fuertes vientos capaces tanto de helar como empujar el cuerpo; una noche típica de enero para una ciudad situada entre cerros. Sin embargo, las luces cálidas y las risas distantes, promesas de una acalorada vida nocturna, eran suficientes para atraer a sus habitantes afuera pese a las inclemencias del tiempo.

Entre descuidados y angostos callejones empedrados, evidencia de años de historia, un grupo de estudiantes caminaba de bajada en dirección al centro de la ciudad. Uno en particular, alto, de cabello castaño y rizos abundantes, iba prácticamente arrastrando a otro de ellos.

一¡Vamos, Lu! Será divertido 一dijo mirándolo con grandes ojos dorados.

El chico en cuestión, mientras lo jalaban de un brazo, intentaba despejar los cabellos negros que el viento agitaba sobre sus ojos.

一Eli, de verdad no es una buena idea.

一Anda, es la semana de chocolate, ¿Qué importa que mañana faltes a clase?

一No es eso… 一respondió con cierta molestia一. Mañana empiezo a trabajar medio turno. Además tú sabes que ese tipo de lugares no son lo mío, solo voy a arruinarte la noche.

Su amigo se detuvo y lo soltó. El resto de chicos también dejó de caminar, observándolos con atención.

一Adelántense, en un momento vamos 一mencionó Eli sonriendo y una mano alzada.

En seguida, regresó un rostro serio a su amigo.

一Lucas, no digas eso.

一Pero es verdad. Yo te conozco, amas las buenas fiestas y divertirte al máximo. Siempre te contienes por estar al pendiente de mí, siento que te aburres.

Elías suspiró pesadamente con ambas manos sobre la cintura.

一Eso no es del todo cierto 一admitió一. Quiero decir, sí me contengo, pero no me molesta hacerlo, eres mi amigo… Y si te sigo llevando a estas fiestas es porque no podré estar contigo siempre. Estudiamos diferentes carreras, en algún punto será más difícil vernos aunque estemos en la misma ciudad. Solo quiero que conozcas a más personas.

Ambos se miraron fijamente. El delgado cuerpo de Lucas temblaba de frío a la par que una «mirada de cachorro» empezaba a iluminar la cara pecosa de Elías. Ya no había más que hacer.

一Lo sé, y te lo agradezco, pero puedo conseguir más amigos a mi manera 一dijo intentando sonar seguro.
一No lo dudo 一rio一; aunque eres tú el que siempre anda diciendo que el mayor aprendizaje está en lo desconocido 一mencionó asomando una sonrisa maliciosa.

Las cejas de Lucas se fruncieron ligeramente acompañadas de ojos torcidos.

Okay, okay, ya entendí. Deja de usar mis frases en mi contra. Vámonos, pero no me jales.

一Tu mandas, capitán 一respondió Elías alegremente agitando ambas manos en el aire.

Se reunieron con el resto del grupo y continuaron el camino hasta el bar donde era la fiesta. Pese a haber sido arrastrado a regañadientes, Lucas miró maravillado el brillante cielo nocturno sin imaginar que aquella fría noche de enero sería el inicio de algo que marcaría el resto de su vida.




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