La generación

♖Son niños♖

― Richard! ― gritaba la pequeña, mientras corría para alcanzar al nombrado.

― Hola ― le sonríe Richard

― ¿Vamos juntos al colegio? ― le pregunto la pequeña toda agitada.

― Está bien, pero solo si eres mi novia, si no, dejaré que todos se burlen de ti ― le contesto mientras le tendía la mano, para que ella la tomará.

― Sabes que si, pero ¿porque todos los días me dices lo mismo? ― le pregunto Alía intrigada mientras caminaban de la mano.

― Porque todos los días, tienes que querer ser mi novia ― le contesto sin más el pequeño Richard, y para él era así, su padre muchas veces le había dicho que todos los días hay que querer ser novio o novia de alguien, porque si no, entonces no es amor y el pequeño sentía amor por Alía.

Mientras a lo lejos se encontraba una encantadora mujer y un hombre observándolos, hasta que se perdieron en el camino hacia su colegio.

― Crees que eso pueda afectar en algo? ― le preguntó la mujer al tipo que estaba a su lado.

― No lo creo, son niños, ya después de un tiempo ni se hablarán, serán como su primer amor, Richard la quiere y dice que es su novia ― le comentó el hombre lo más tranquilo posible.

― Eso me preocupa ― dijo la mujer ― tienes que alejar a Richard de Alía, sabes que no pueden estar juntos, el corre peligro cerca de ella ― dijo por último para marcharse.

Dejando a el hombre pensativo, aún así el no alejaría a Richard de Alía, por que esa era la única forma de que la mujer tuviera contacto con él, él la amaba y quería estar cerca de ella; ambos son de mundos diferentes pero el deseaba hacer uno solo con ella, pero la mujer se negaba rotundamente, aún así sabiendo que ella sentía los mismo. Son dos personas que se aman pero están separados por el horror que sus padres sembraron en su interior y en las atrocidades que los sometieron desde pequeños, los condenaron y sus hijos también lo están.

A la salida colegio Alía y Richard esperaban sentados fuera de este, a sus padres; mientras Richard no hacía nada más que mirar a la pequeña niña que estaba a su lado, tarareando una canción.

― Viene mi mamá, Richard― volteo a mirarlo y este solo se limitó a asentir.

― Alía me prometes que nos cansaremos? ― le dijo el pequeño y ella solo sonreía, Richard tomó la mano de Alía y le puso en el dedo una gomita redonda como un anillo.

― No puedo casarme, estoy pequeña Richard, pero cuando crezca lo haremos, pero sin besos, ¿ok? ― Richard se echó a reír.

― Vámonos Alía ― su madre le estiro la mano para que la pequeña la tomará, dejando de lado al pequeño Richard.

Ese día luego que de que la madre de Alía llegará a casa con ella le dijo que tomará las maletas que estaban en su habitación, porque se irían de viaje, claramente le mintió a la pequeña porque no sería un viaje, se la llevaría lejos muy lejos, para que nunca más estuviera cerca de Richard ya que no quería que su pequeña pasará por lo que ella pasó, aún así ella sabiendo que ya estaba condenada.

Pasaron los días y el pequeño Richard le reclamaba a su papá de él porque Alía había desaparecido y lo había dejado solo, si ella le había dicho que sería su novia, así que el hombre muy calmadamente le explico al pequeño la situación, de que Alía no sería su novia y que estaba muy pequeño para ello y no solo eso, si no, también que no la volvería a ver, porque ella tenía otro mundo al que debía corresponder y era totalmente ajeno para él. El niño en este instante no comprendía bien la situación pero años más tarde lo haría.

(...)

Mientras tanto, dentro del castillo que se encontraba en la profundidad del bosque, una mujer y un hombre sostenía una charla un tanto secreta, ya que habían pedido privacidad a las personas que se hallaban ahí, pues claro está que se acercaba una gran celebración y no solo eso, recibirán a quienes serían la nueva generación.

― Tiene que encargarse de que todos estén aquí en tres días ― le dijo la mujer

― No sé en qué momento me metí en todo esto, Erika no es lo que deseo, no se puede seguir mintiendo a las personas ― el hombre estaba frustrado, no era que se arrepintiera de haber venido hace algún tiempo al castillo, pero todo esto le afectaba.

― Desde el momento en que decidiste salvarme te metiste en todo esto, escúchame me bien harás lo que te diga carlos, si no, entonces ya sabes lo que pasará.

― Nunca me terminaste de contar la historia, que paso? Quien es el padre de Emma? Porque me oculta eso? ― le respondió furioso Carlos, habían muchas cosas que giraban en su cabeza en torno a todo lo que pasaba dentro de aquel castillo, desde que se alojaba ahí.

― Son cosas que no te importan, vete!

Y así lo hizo, salió muy enojado de aquel castillo, tomó su auto y salió a toda velocidad de las profundidades del bosque, preguntándose ¿porque él la quería?, ¿porque estaba ahí?, ¿por que la obedecía?, y lo más importante, ¿ porque la había salvado? Si ella después de todo no es más que un monstruo, que daña a las personas más indefensas a las personas puras, era un monstruo y él era testigo de todo aquello, y sentía culpable, pero no podía alejarse, ahora él hacía parte de todo aquello que se escondía en el enorme castillo, y era nada más y nada menos el encargado de traer a las personas inocentes, que serían destrozadas en aquel castillo o bueno al menos en piensa que son inocentes; en realidad el tiempo muy poca información de todo, pero este año sería en el cual descubriría el verdadero terror que ocultaba Erika.




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