La grieta

Mei y Octavio de Paseo. Lucius se dirige, al bosque. Belle se dirige de incognito a la calle Artigas.

Mei y Octavio de Paseo. Lucius se dirige, al bosque. Belle se dirige de incognito a la calle Artigas.

Ni la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz – Salmos 139:12

En este barrio las calles y las casas tienen un aire pintoresco, y al mismo tiempo funesto. ¿Será por mi hermana y su esposo?

Mei Inosanto

Mei estaba curiosa y con sus manos detrás, observaba detenidamente un parque similar al que solía ir para pensar tranquila, caminaba delante de Octavio que sigiloso vigilaba cada centímetro de los espacios que podía descubrir. Octavio desde su encierro obligado en el hospicio y esa capacidad de percepción de la muerte ha experimentado junto a Mei el sentimiento de la precaución. Él, de antemano se había dado cuenta de los sucesos que ocurren en el hogar de los Gunnes. E incluso investigó sobre el asunto y ellos. Resultados. Temas inexplicables. La razón por la que Mei estaba en la casa de los Gunnes y Octavio, se refiere a los hechos que fueron ocurridos en el ámbito del caso: “Experimento Muerte” Una investigación en la cual se revivía a los muertos de una forma paradigmática. Un muerto caminando en las calles como si fuera un milagro. Claramente falló, al descubrir que aquellos adquirían un nivel de violencia extraordinario. Y lo peor, una evolución peligrosa en un cuerpo sin razón de vida y con apetito voraz, como esos Zombies de las películas de terror. Muchas personas fueron involucradas. Entre ellos. La madre y hermano de Octavio. Mei. Tiene un pasado confuso, que solo Belle puede descubrir en el cajón de los recuerdos. Lo que importa es que luego de los hechos de los cuales ha padecido penurias y persecuciones, sus capacidades de misterio y protección del uno al otro se han intensificado.

Los referentes del aquel fallido ensayo, para cubrir el desastre, inventaron una gripe misteriosa que se expande de tal manera que era irremediable. Y claramente el gobierno estaba inmiscuido en ello. Subvencionaron a las familias de aquel barrio que luego se cerró al público. Ya no se venden casas, ni hay negocios. Octavio y Mei fueron reubicados. Terminaron la secundaria, y cada uno consiguió un trabajo y estudian en la universidad antropología. Mei por cierta razón decidió ir a ver a Belle. Quiere respuestas.

La dama del parche en el ojo se detuvo en el parque. Se encontraban niños jugando y las plantas y arreglos eran tan particulares como interesantes.

  • ¿Vamos?
  • ¿Quiere ir al parque?
  • ¡Ji! ¡Ji!
  • Ya estamos grandes..¡Je!
  • Deja de decir tonterías.
  • ¡Entiendo que lo necesitas!
  • ¿Aún lo recuerdas? En un parque es que comenzamos a conversar.
  • Te veía extraña y creo que eso me llamó la atención
  • Tu tampoco eras una persona muy normal que digamos
  • Acababa de salir de un loquero ¡Claro que no soy normal!
  • ¿Crees que podría detectar respuestas de mí? ¿Presiento que mi hermana tiene los mismos problemas? Sin embargo ella tiene una vida armada. Bien configurado.
  • Y estimo que se trata de continuar adelante por sobre todas las cosas. Tampoco se resuelve nada en absoluto sin tomar una decisión. Y las decisiones suelen ser complicadas
  • Eso es lo más difícil.
  • Pero puedes pasar tiempo con ella. Entenderse, ser hermanas de una vez por todas.

Mei que se había sentado en un columpio agachó la mirada observando la arena de los juegos. Algunas pequeñas hormigas caminaban realizando sus tareas.

  • Tienes razón. Aunque me da un poco de miedo su personalidad.
  • La tuya tampoco es tan agradable
  • ¡Soy un ser oscuro!
  • ¡No lo eres!...¡Estem! ¿por qué no usas..?
  • De ninguna manera. No quiero ver nada extraordinario. Siento que si lo hago descubriré una atmosfera de la cual no quiero ser parte.

Un aroma se sentía desde lejos y se aplacaba en el ambiente.

  • ¡Uhff! ¡Esa fetidez! - Expresó Mei
  • ¡UFFF! .. ¡Cof! – Octavio tosió en varias oportunidades - ¡Cof! - ¿Qué olor nauseabundo?
  • ¡Mama! ¡Olor feo!
  • Si hijo
  • ¡Uhh! ¿Qué baranda a mierda ( Olor a excremento)? – Expresa un hombre

Varias personas se persuadieron de ello. El hedor de algún sitio era atraído por el viento desde el sur saliendo de las inmediaciones del con-urbano (parte exterior a las afueras de la ciudad capital) y más allá expandiendo de forma inusitada a las afueras de la ciudad de la Plata que ya se encontraba infestada.

Lucius recibió la noticia desde el centro del reinado de los siameses.

  • ¡Ya puede retirarse! Y cumpla con su deber
  • Gracias por la hospitalidad. ¡Trabajo, trabajo, trabajo! -Solo - Dio la espalda caminando con sus manos en los bolsillos, a en los contornos los cuerpos moribundos de pecadores pedían clemencia.
  • ¡A-ayudaa!
  • Lo siento.. pero ustedes se lo buscaron. – Expresó y su cuerpo comenzaba a desvanecerse en fragmentos de minúsculas partículas que se diseminaban volando por el viento hasta desaparecer por completo –

El doctor Gunnes, despertó. Aunque, no en el lugar de siempre. No, no lo era. Estaba a las afueras de una casa abandonada en medio de un pastizal.

  • ¡Che! ¿Qué mierda es esto? ¡Estos Hijo de puta de los siameses! ¿Dónde rayos me encuentro? – Se preguntaba refunfuñando. – Menos mal que traje mi billetera. – Y observó en todos los alrededores – No hay nada más que campos de pastos. ¿Estaré en medio de la ruta? – La casa estaba allí. Vetusta y pequeña.

Gunnes sacó su móvil celular y verificó la zona. Poseía internet y eso facilitaba el embrollo de encontrarse perdido.

  • ¿A ver? El mapa satelital. ¿Ubicación? ¡Sip! ¡Eso! – El pueblo..¿El trigo? ¿Qué mierda? …¿EHHH? Estoy en el partido de las flores. ¡¡Estoy en el culo del mudo!! – Se enfadó Lucius regañando al suelo y señalando - ¡¡¡Ustedes hijos de puta!!! No era el trato.




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