La grieta

Octavio es un no muerto. Él, se enfrenta al enemigo para proteger Mei. Koha da una explicación a Belle.

Octavio es un no muerto. Él, se enfrenta al enemigo para proteger Mei. Koha da una explicación a Belle. ¿Qué estamos padeciendo? Lucius y Jaime llegan al pueblo celta. -

Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. –Josué 1:9

Y el valor no viene solo, sino del corazón

Octavio Cuspide

  • ¿Crees que podamos regresar?
  • ¿Siquiera sé dónde nos encontramos? –
  • Octavio estas temblando.
  • No te preocupes. Es solo una irritación temporal. Sentí cierto frio.
  • ¿Eh? ¡¡Mmmmm!!..Más bien hay demasiada humedad. ¿Eh?

EL rostro de Octavio como su piel se tornaba de una tonalidad grisácea. La palidez de sus ojos, dejaba al descubierto síntomas de cansancio con bolsas debajo de sus ojos, como si se estuvieran pudriendo.

  • ¡Octavio! Realmente no te ves bien!
  • Mei, ya te he dicho. Me encuentro bien.

En cuanto platicaba de ello, se iban adentrando en el parque de diversiones abandonado. Unas luces se encendieron de improvisto. Mei fue hacia Octavio abrazándolo por el miedo.

-¿Te encuentras bien?

- si solo fue el susto.

- ¿Esas luces? ¿Vienen de una calesita en funcionamiento… y sin que nadie la manipule?

Octavio quería dirigirse al soltar a Mei.

  • ¡Aguarda!. – Negó ella.
  • Hay algo extraño – Mei percibió todo el perímetro con cierta precaución. Sentía flashes reiterados. Personas divirtiéndose.

EL sonido trémulo de los juegos. Un hombre vestido de un personaje gracioso de la televisión. Todo indicaba que solo eran como simple filmaciones de su mente que se extendían por el panorama desolador de hectáreas de tierras y elementos artificiales abandonados.

  • Es tan catastrófico! ….Mei por un acto reflejo dejo al descubierto su ojo. Su orificio que se extiende en un abismo hacia su interior. Un vacío dentro que solo permite el sonido de la nada. Allí donde ella ve lo que nada, ni nadie pueden ver. – su otro ojo se abre con cierta sorpresa. Esta vez, su cerebro se encuentra bien. No duele, no lastima, no produce electricidad por lo que su ojo, sin retina, sin glóbulo, pueda captar.

Algunas de esas personas desaparecen. Se desintegran. Otras se parten en pedazos con códigos adyacentes. Pronto todo se prende fuego y cenizas vuelan alrededor. Grietas que se producen en el cielo, y del otro lado orificios oscuros que no llevan a ninguna parte.

  • Mei! ¿Te volviste loca? – Octavio la toma por el hombro. Quería evitar a toda costa ello. Su dolor
  • No…aguarda. – Quita su brazo y luego lo observa. Ve en él un deterioro físico. Una podredumbre desgastante de una anatomía que ha cerrado las puertas de su funcionamiento. - - ¡O-octavio…!
  • ¿Qué?

Ella ladea negativamente.

  • No es nada, solo que. Olvídalo – Era mejor guardarse las palabras. Ella ya lo sentía, y esta era la primera vez que se presentaba esa enfermedad en Octavio ante su ojo sin ojo.

Intentó no cavilar en ello, sino en el panorama.

  • Maldito parque de diversiones – Percibió Octavio que caminaba en solitario por un rumbo desconocido. La tierra se encontraba mojada en su totalidad. Apenas podía movilizarse del dolor que padecía su cuerpo.

Pronto se arrodilló en medio del lodo y escupió sangre

  • ¡Cof! ¡Cof! – Una toz ligera esperaba con partículas nimias de fluidos que viajaban en el aire descendiendo en un charco de agua que estaba frente a él. Su capacidad física era un tanto lamentable. Dolor de cabeza, huesos, y músculos contraídos -¡Cof! ¡Cof! – nuevamente continuó tosiendo hasta vomitar una bilis de color verde y morado (junto a la sangre) - ¿Q-qué..Q-qué e-es esto? – Se preguntó con sus ojos oscuros – ¡¡¡Aahhhhh!! – se lanzó cayendo hacia atrás con un susto grande – fue al ver su rostro reflejado en el espejo del agua –

Temblando se palpó con ambas manos su rostro. Su piel estaba carcomida y la sequedad de los poros era notable – Se armó de valor para acercarse nuevamente a ese charco de agua, mientras el lodo podía sentir el pánico y la llamada de desesperación de Octavio. Allí cerró sus ojos y los volvió abrir.

Un semblante carcomido, pútrido de color gris como si estuviera carbonizado. Como si el tiempo hubiera consumido su piel. Era similar a una suerte de momificación. Temblaba, pero no de miedo. Era otro sentimiento fuerte de incertidumbre.

  • ¡¿Y a hora?! ¡¿Qué hago?! – Se preguntó exaltado con un rostro y un cuerpo podrido. – Luego de alguna manera su cuerpo luchaba para no mudar. Mei H se acercó
  • Te lo voy a repetir que no te vez nada bien
  • No me fastidies, tengo suficiente con que estemos perdidos
  • Es raro tenerte nervioso.
  • Lo estoy a todo instante, ante el paisaje que me pone extremadamente nervioso. -
  • Sigamos rumbo. – ella marcó un sitio. Las grietas oscuras que eran similares a agujeros negros.
  • ¿Qué hay allá?
  • Claro! Él no puede verlos
  • Solo sígueme.

Nueve de los seres se mueven por su cuenta en cada escenario.

  • Es increíble lo que puede existir.
  • Controla todo, o el supremo se enfadará.

Las voces continuaban desarrollando todo el alrededor. –

  • ¿Mira esta ficha de esos seres con particularidades?
  • ¡Déjame tomar nota!

Los moderadores.

  • Estuvimos investigando a cada uno de estos seres e incluso a la creadora.
  • Realmente son terribles.
  • Lo deberán ser para lo que vendrá. -
  • Tienen un talento
  • Noes eso es poder
  • Vaya ….puede escribir y cambiar el rumbo de una situación. Incluso si quisiera podría reescribir la historia de la humanidad a su gusto
  • Son como dioses. -
  • Ese es el problema…




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