La grieta

Se desarrollan indicios. El camino de cada uno es tortuoso

Se desarrollan indicios. El camino de cada uno es tortuoso. El castillo, y el pueblo ¿Y la aparición de ellos? Mei lo vió. -

He escogido el camino de la fidelidad; he preferido tus leyes. –Salmo 119:30

El que se encuentra realizando la burla del espacio y tiempo, me va a tener que dar muchas explicaciones. -

Las puertas del castillo se encuentran cerradas- verifiqué por mi cuenta. – ¿Abra que derribarla?

  • Déjame comprobarlo – Koha deseaba cerciorarse de ello. Su tranquilidad en instantes se asemejaba a una brisa que seguía un flujo de sin mudar la dirección. Y sin expresión podría sostener que esa nimia ráfaga se convertiría en un tornado sino consiguiese lo que desea. Siquiera y sin saber mi objetivo, tiene miedo a mí, cuando cualquier ser estaría en una defensa absoluta

Palpó el gran portón y por causa propia se abrió.

  • Tiene poderes Inusuales – Me dije.

Ella se adelantó sin pausa alguna.

  • ¿Debe estar repleta de preguntas? – Se decía así misma Koha – Ella la dama de las ocho patas – un experimento mortal de una raza perdida - ¿No creó cruzarla en el universo? ¿ Quizás es como citan que todo es un minúsculo pañuelo?
  • ¿Sucede algo? – Pregunté al ver que sus ojos brillaban al observarme.
  • Nada en absoluto – ¡Es solo que jamás vi a alguien de tu magnitud?

Mientras lo mencionó pasábamos por un enorme campo gótico con estatuas de gárgolas que no vigilaban cual centinelas. Era un camino con varios jardines, muy bien cuidados por su complejidad, y el cielo estaba oscuro. Muy oscuro.

  • ¿Magnitud?
  • Si…¿ya sabes? Ese poder oculto. Señala el corazón. Mi corazón extendiendo la mamo con su dedo índice
  • Es una larga historia artificial
  • ¡Yo diría natural!
  • ¿Eh?
  • Ya veo – No sabe nada ella – Se dijo Koha internamente

A medida que iban avanzando los interrogantes eran mayores.

  • ¿Qué es eso? – Pregunté al descubrir una sala cuya puerta se encontraba abierta. Ingresé sin darme cuenta
  • Detente! – gritó Koha que al haberse distraído, no se percató del error – corrió hacía mi, en cuanto yo cruzaba al otro lado - tengo que llegar a ella – Estiró su brazo queriendo aferrarse a mi mano, me desvanecí en el interior de una sala. La puerta se cerró – Belle?!!Bellee?!! – golpeaba la puerta incesantemente – y luego se abrió por si sola – Cómo si algo no estuviera funcionando como corresponde y me encontré nuevamente con Koha
  • ¿Koha?
  • Belle..- miró mis ojos detenidamente - ¿Te encuentras bien?
  • ¿? …siento que sí - creí que viviría una eternidad allí –
  • Por suerte fueron segundos
  • ¿Segundos? Estuve allí dentro horas y horas caminando
  • ¿eh? ¿Eso no tiene sentido?
  • A decir verdad nada lo tiene.

Y era cierto al ingresar, me encontré en otro recóndito vestigio inusual y repleto de interrogantes. Un cuarto repleto de espejos. Comencé a moverme y en cada uno podía observarme, pero no era esa Belle que suelo ser. La que conozco bien por fuera y por dentro. Era otra manifestación en el iracundo síntoma bizarro de la imaginación. Como si descubriera infinidad de yos que se prolongaban con diferentes aptitudes y emociones erráticas que son propias del síndrome de la vasta, e insana falta de cordura. Los latidos de la cueva de mi corazón se aceleraron. Y cada señal al confrontarme era una temible. Creí que solo guardaba una bestia, pero me equivoqué. Hay un infierno y soy todas y cada una de las ánimas que están atrapadas del otro lado del reflejo que tanto miedo me provoca.

  • ¡No hay salida! - y por alguna razón me siento débil como di todas las Belles, estuvieran absorbiéndome en cuerpo, mente, y alma
  • ¡Bien! Tú!
  • Belle!
  • B-Elle! – no pierdas el rumbo
  • Gr! – s-si..extiende tus brazos
  • Ven….no voy hacerte daño
  • ..

Las desfiguraciones de cada rostro producían nauseas.

  • ¡¡Y bastaa!! – ¡¡Puf!! - Golpee uno de los vidrios y luego otro.
  • ¡Cuidado! Dijo una de ellas. Lo que destruyas.
  • ¡Te destruye a ti! - Expresó otra.
  • Algunas guardan miserias.
  • Otras alegrías
  • Las hay monstruosas.
  • Y persuasivas.
  • Lloran y ríen y repiten el ciclo.
  • Hay que tener cuidado cuando nos vemos en el espejo. A veces si miras. Miras ese abismo. Éste puede devolverte la mirada. La oscura
  • La oscura mirada.
  • ¿necesito salir? – dije.
  • No se puede, donde no hay escapatoria.
  • ¿Entonces? ¿Tengo que hacer esa salida?
  • La respuesta se halla en cuanto puedas arriesgar.
  • Es un maldito juego! – Me dije y las voces de mis pares, me iban acompañando.




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