La grieta

Perdidas en el bosque. Lucius y el rompecabezas de Jaime. Octavio y el gran monstruo del fango

Perdidas en el bosque. Lucius y el rompecabezas de Jaime. Octavio y el gran monstruo del fango

Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen. – Mateo 24:44

Mi hermana es un monstruo terrible. ¿A veces pienso que es la heroína más horrorosa y terrible? Pero es una heroína al final. Las apariencias no hacen a la bondad. Y yo como algo extraño e inhóspito del mundo, no soy tan diferente. -

MeiInosanto.

¿En donde es que estoy? ¡¡Octavio!! ¡¡¿Octaviooo?!!

Comenzó a llamarlo, pero era inútil. Se encontraba en el suelo entre rocas y delante de ella un lúgubre aspecto de selva, o floresta. Un ecosistema aterrador para cualquier ser vivo que quiera introducirse. Ella observa atrás, y el camino llevaba al mismo sitio. Dos lugares idénticos, sin poder elegir, ¿Cual es cuál?

Mei H, estaba aterrada, caminaba sin rumbo, ahora en una selva siniestra que se iba comportando de manera muy extraña. Sus árboles poseían rostros quejosos, y las piedras y las platas también, mudando a rostros siniestros que la miraban sin cesar. Y ella caminaba temerosa

El frenesí de cada hecho se comportaba como tan drásticamente que a medida que íbamos avanzando nos planteábamos esa idea de desistir. Cada cual tenía sus objet8vos bien delineados. Un personaje que acababa con todo lo que se presentase alrededor, era la clara evidencia del desastre que se avecinaría en caso de no detenerlo. Era imperativo atraparlo y destruirlo. Sin ideas, ni un plan po4 el momento nos embarcamos. Si no lo encobrábamos, él lo haría.

Pronto comenzaron a moverse y hablarle

  • Quiero tu carne
  • Vamos a tomar …tu cuerpo…
  • Saborear tu alma.

Mei comenzó a transpirar de los nervios y correr, pero las voces se intensificaban

  • ¡¡Queremos tu corazón..!!
  • ¡¡Lamerlo!!
  • ¡No, no!
  • ¿Que no te acuerdas en la escuela? ¿Cómo te golpeábamos? – Me entonces comenzó a tener recuerdos venideros de su época pasada. Sus traumas
  • ¿Que no te acuerdas?
  • ¡¡Bastaaaa!! – Corre desesperada y se esconde entre rocas enormes, arrodillada y tomándose con las manos las piernas juntas mientras tiembla – Es ..e-s..es una pesadilla..s-si..l-lo es- Se decía con un movimiento meciéndose, delante, y detrás. -

Estaba realmente asustada..el pánico era una poción que le habían dado desde hace mucho tiempo. -

  • ¡Puedo verlos! ¡Verlos a todos! Esas miradas destructivas y horrorosas que nos quieren consumir

Ante el terror, unos ojos aparecieron de la nada.

  • ¡¡Meii!!
  • ¡¡No, no déjenme!!
  • ¡¡Meiii…soy yo.. Belle!!..¡¡Tu hermana!!
  • Eh..ep..¿Hermana?

Me coloqué cerca de ella y tome sus hombros con mis dos manos – Dije

  • ¡¿Qué es lo que estás viendo?! - ¡¡Hermana reacciona!! - Expresé preocupada con miedo. Era como si estuviera teniendo una convulsión. Su cuerpo temblaba drásticamente y no cesaba en lo más mínimo. –
  • ¡¡Hermana!! ¡¡Ellos vienen a nosotras!! – Vienen a devorarnos. –

El calvario de Mei se prolongaba desde la punta del último cabello hasta las uñas de los pies

En el bosque de los seres vivientes, cada ente ofrecía una mirada peligrosa. No podía ver aquellos demonios, pero Mei H sí. Ella estaba cada vez más asustada.

  • ¡Hermana! Están por doquier –

No es necesario que temas…por algo estoy aquí – Fue que mi percepción del alma activó el sentido de supervivencia. Y el ojo de Mei que todo lo veía era captado por la esencia de mi corazón destructivo. -

Fue que sonreí con cuidado.

  • Tranquila Mei. Estoy aquí para protegerte. – Le dije abrazándola – No vayas a asustarte – Me acerqué a su oído y susurré – Luego volví a mirar su rostro asustado y generé una mueca burlona para darle un poco de tranquilidad.

Era verdad que un peligro se estaba avecinando. Algo totalmente desconocido. – Mis sentidos se habían activado desde que ingresamos al bosque. Un sitio de mala muerte y de lúgubres pesadillas en las cuales ni siquiera los muertos se atrevían a ingresar. La oscuridad plutónica y la neblina me mostraba ciertas sombras de los arboles que nos observaban con sus dientes filosos.

Una plausible determinación en mi mente me daba a entender que ese rigor al que nos enfrentábamos era propio de esa naturaleza extraña, creada; evolucionada en el planeta. Un peligro inminente.

Las ramas comenzaron a acercarse despiadadamente como extensiones que venían de todos los sitios posibles. El estado de alerta de la intuición me dio el aviso correspondiente. El primer tendón dirigiéndose a toda velocidad hacia Mei que de cuclillas se tomaba la cabeza. La ramificación en forma de cuchillo planeaba la estocada para llevarse el cuerpo y absorber la carne, como la había hecho con muchos transeúntes despistados que ingresan al bosque negro.

  • ¡¡Ahh!! – Solo un grito bastó para ello.




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