La grieta

Koha y Jaime. El terror de Baba.

Koha y Jaime. El terror de Baba. –

…..adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra -Salmo 144:1

No voy a dejar que nuevamente nos perdamos en el tiempo y el espacio.

Me vi inclusive sin fuerzas después de que el fin del todo desapareciera en éste lugar. Por alguna razón se fue. Algo llamó su atención aparte de mí, y de Jaime. Pero estábamos en este pueblo inmundo de muerte y desolación. En la barbarie de Baba, donde reinan esos seres que quieren capturar a Jaime a toda costa. Al único que pudo escapar a la muerte.

Jaime se vió acorralado entre varios monstruos y sacó su libro. Su libro mágico de conjuros para que aquellos fueran transportados en historias dentro de él. Historias de terror. Los siameses aparecieron frente a él.

  • ¡No puede ser! Sabía que ellos aparecerían. – Por años me han buscado. Han intentando traerme a su tierra, y encerrarme en las mazmorras de la tortura. –
  • ¡No te vas a ir esta vez!
  • ¡No, no te irás!.... Eres nuestro….
  • ¡Te quedarás para siempre…!

Una gran boca que lo devora todo desde el suelo se abría. Jaime intentó, escribir algo. Algo que pudiera darle solución. Sin embargo los siameses eran como un dios en el epicentro del inframundo. Miraba detenidamente para generar una escapatoria.

  • Vamos a destrozar dos corderos. Jaime, y ese ser insólito que ha desvanecido su presencia.
  • Y luego dominaremos todo, absolutamente todo…
  • Dos que no tienen razones de subsistir.

Un estruendo se oía desde ese sitio a otro.

Lev, salió de las calles del bajo flores. Al abrir la puerta se encontró con tres personajes. Mei, Leandro y un muñeco, Allen

  • Sin duda son, propios de la familia Gunnes. –
  • No hay tiempo brujo – Expresó Allen
  • Un espíritu encerrado en madera maldita. – interesante. –
  • ¿Señor Legva, que está sucediendo?- preguntó Mei
  • Es difícil de explicar, pero algo se ha salido de las manos en alguien. –
  • ¿En alguien?
  • Para ser más exactos. El mundo planificado y armado sobre la civilización-salvajismo y barbarie, se ha entrelazado, e ingresado dentro de otro mundo, como si metieras una bola dentro de una caja oscura, y ahora todo se encuentra distorsionado, con pasados, presentes y futuros posibles entre seres que podrían o no existir.

Por el otro lado llegaban unos seres no vivientes queriendo atacar al grupo.

  • Niños quédense detrás. – Dijo Lev
  • Señor Lev.

En la zona comenzaron a caer hojas del cielo.

  • Vaya, la bruja del bosque ha aparecido.

Los muertos vivientes comenzaron a desintegrarse con el polen de esas mismas hojas. Dos personas se hacían presentes.

  • Es la tía Rebi y el tío Will.
  • Ustedes, llegan tarde todo. –
  • Tuvimos nuestros problemas
  • ¡¡Niños!! ¡Que hacen aquí! – Rebi fue abrazarlos - ¿Están bien? Will no seas frio también abrázalos.
  • Oye, espera..estuvimos batallando desde que llegamos aquí. – Expresó William - Lamens está controlando todas las zonas posibles de anomalías cuánticas – Comentó a Levga.
  • Bien, mis hombres están haciendo lo mismo.
  • La agencia hace lo que puede en todo el planeta, pero es algo totalmente insólito lo que acaba de suceder. -
  • William, como coleccionista, sabes que hay cuestiones del universo. sean enormes galaxias, dimensiones o un grano de arena, o incluso un átomo, que todavía no comprendemos.
  • ¿Sabes algo de Lucius, y Belle?
  • Nada en absoluto. – Es como si le los hubiera desaparecido de un plano distinto. En principio pude localizar algo, pero mis poderes tienen un límite.
  • ¡Solo espero que se encuentren bien!

Ambos se quedan mirando a los alrededores, mientras las hojas vuelan esparcidas por el viento de un clima áspero, y una neblina que opacaba el ambiente.

Del otro lado, en otro plano, Octavio corría desahuciado por fuera del hospicio y a medida que iban transitando el paisaje se distorsionaba. En su memoria solo venía a la mente Mei. Una agujero quedaba abierto. -

Fueron rodeados por una horda inmensa de zombis con rostros maquiavélicos que sostenían a Octavio, mientras se llevaban a Mei.

  • ¡¡Octaviooo!!
  • ¡Mei! - Lanzaba gritos golpeando a tantos se le acercaran, aunque era inútil, lo sostenían y a ella la iban transportando aferrada. No la atacaban, solo se la llevaban lejos hasta que una grieta se abrió, y la horda se iba con ella traspasando ese otro lado del agujero que permanecía abierto totalmente. – ¡¡¡Meiiiii!!! – ¡¡Grrrr!! - Solo aguardaban dos que lo detuvieron fuertemente hasta que la furia de Octavio cedió a la desesperación, mientras veía como Mei desaparecía. –




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