La grieta

Final sin Final.

Final sin Final.

Hazme saber, SEÑOR, cuál es el final de mi vida y el número de mis días; hazme saber lo efímero que soy – Salmo 39:4:6.

La razón es que no concluye aquí. Lo que hemos vivido solo puede tal vez considerarse un Prologo.

Jaime Mcfill

…se sucedieron los días..El aspecto del planeta recuperaba su forma. Y un notable conformación de hechos que se desvanecían. Algunas personas lo recordaban. El doctor Lammens con estudios hacia Mei, pudo concluir algunas conjeturas. Lo que hizo el gobierno y la agencia es actuar de manera conjunta y crear una colisión de hechos del pasado a presente. Aunque algunas personas sostenían que se produjeron eventos extraños por causa del llamado efecto Mandela.

Todo regresó a la normalidad. Una calma que podía apreciarse. Pos-disturbios que se esfumaron como si no hubiera sucedido nada al respecto. Nadie mencionaba el aguacero, ni la niebla. En el orco hadiano, por alguna razón sí. Y es que ellos poseían una cierta conexión cuántica con el ojo de Mei. Aunque había algo más que debía tenerse presente. El ojo de esta muchacha, era solo la punta del iceberg de algo peor. Un universo extrapolado que uniría todas las ramas en un desastre.

La familia aprovechó un festival, escolar que fue propicio para resolver la cuestión de la pequeña Mei. Belle lo tuvo todo planeado. Era solo un susto con el que los menores no volverían.

Mei, se encontraba yendo al baño. Varios niños se acercaron para una travesura malévola. Al salir estaban ellos allí con sus rostros ansiosos de un bulling que los marcaría con un temor para toda la vida

  • La tonta de Gunnes!
  • Jaja.. – Una de ellas se acercó a querer abofetearla –

Mei se colocó firme

  • Déjenme en paz!
  • ¿Y sino qué?
  • Por detrás de ellos una seda los capturo cubriendo sus bocas para evitar sonidos y allí empezó la pesadilla.
  • Gummmm gummm! – arañas del tamaño de un mueble caminaban por ello.

Uno de los abusadores se hizo encima. Y Mei comenzó a reír, mientras acariciaba a una de las criaturas.

  • Lo ven? Le advertí que no me molestaran más. – Aquí pueden suceder demasiadas aberraciones. Pero. Puedo ser muy indulgente a la hora de perdonar.

El miedo fue tal que estaban paralizados. Todo concluyó rápido. Con ellos y ellas de rodillas ante Mei.

  • L-lo s-s-sentimos
  • Seré benevolente por esta vez. Pero la próxima – Y su rostro se dibujó en una pesadilla

Todos asintieron sin mediar palabra

  • ¡Ah!….¿Ni una palabra de ello, de acuerdo?

Ese festival fue una lección. Mei se reunió con unas amigas que padecían el mismo maltrato.

  • ¡Qué feliz se las ve! - Dijo Belle guiñando un ojo.

Por alguna calle, cerca de una plaza alejada. Koha aguardaba sentada en una banca. Detrás un cartel que decía Versalles. Aguardaba tranquila en un plano diferente al que suelen conocer los humanos. Un perro se acercó a ella moviendo la cola.

  • ¡Hola pequeño! – Expresó y lo acarició – aquél estaba a gusto con ello –

Su dueña se acercó de inmediato.

  • ¡Firu! ¿Qué te pasa? Si no hay nadie allí. ¡Ya ven aquí!

Firu movió la cola una vez más.

  • ¿Así que te llamas Firu? Puedes ir con tu dueña
  • ¡Wof!
  • ¡Shhh! Es un secreto que esté aquí – expresa pidiendo al canino que guarde silencio. Firu se retiró con su dueña que no comprendía nada – El día es sublime. ¿Me preguntó cuándo vendrá?

Dejó caer un poco de su saliva que vertió en el suelo para que algunos girasoles crecieran.

  • ¿Con ello, sabrá que soy yo?

Regresaba a casa luego de un día de trabajo. Pasaron varias semanas, y al voltear la mirada al gran cartel del barrio, presentí su esencia. En un segundo plano, la ví.

  • ¿Koha? – Y crucé la calle. Era un encuentro inesperado. – La última, asocié que junto a Jaime desaparecerían, para evitar que los de abajo los encuentren. – ¡Tanto tiempo!
  • Es bueno verte Belle –

Me senté a su lado. Su energía, no era como las que suele tener. Más bien se encontraba en alerta.

  • ¿Algo sucede no?
  • Sabía que te ibas a dar cuenta de ello. No falta mucho, pero con Jaime descubrimos que una anomalía temporal.
  • ¿A qué te refieres?
  • No conozco demasiado sobre ello, pero la mistura de mundos produjo, en el éste en el cual se encuentran los humanos, en convivencia con otros seres, un vorterix al futuro.
  • ¿Al futuro? Eso….eso no debe ser posible –
  • Ven conmigo! – nos pusimos de pie, y Koha con su magia me llevó lejos desde el cielo hasta un espacio cerca de un rio – fueron segundos para trasladarnos. Y ahí pude verla por mí misma. Era un ovalo que giraba en dirección a las agujas del reloj muy rápidamente. Tal que producía una radiación bastante peligrosa.
  • Es importante que te mantengas tranquila, por lo que verás.
  • ¿Podemos ingresar?
  • En efecto, ya lo he probado. Nadie más que nosotras y Jaime, y con seguridad Lucius podrán detectarlo.




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