La grieta

historias varias - Y explicación

No es que no nos permitamos algo bello

Todos querían saber el paradero de Koha y Jaime. Las razones eran obvias, en cuanto todo parecía regresar a la normalidad. Como apuesta Jaime le regaló a su musa, un paseo inolvidable, antes de que continuaran rumbo desconocido.

Nos metimos en la primera calle que nos transportaba a un corredor agradable, y por primera vez experimentó el júbilo de lo que significa divertirse. Le advertí que la ciudad estaba repleta de emociones, pero para ella, era más bien algo que tenía que ver con eso que llaman compañía, al mirarme fijamente y reírse sin tener que plantearse nada al respecto. ¿Me preguntaba, si para Koha, yo era esa compañía en contraposición a la soledad que la crucificó?.... Tal vez nunca descubrió que existía y ahora significa un nuevo renacer.

Nos amamos por siempre, y si me perdía, ella vendría por mí y viceversa.

Por otro lado, y en este mismo instante la veo radiante, más que nunca, mientras la cargo encima de mis hombros, tras la espalda, para mostrarle el mundo. Es difícil decir algo concreto y real, si se está totalmente enamorado. Debería escribir sobre ello, y a lo mejor lo descifro.

Jaime siguió llevando a Koha por la ciudad en la noche que todo lo permite.

En una Buenos Aires fuera de lo común, dos seres más se daban tregua a un momento.

Nos miramos mutuamente como si fuera la primera vez. ¿Cuántos años llevamos juntos? Mmmm…Nunca reparé en ponerme a pensar en ello, pero no hay lugar a dudas de que siempre descubrimos una nueva manera de amarnos. Y ahora, aquí, en una banca del parque nos disponemos a morir en los besos de la noche, como si fuera la última vez que el mundo pudiera existir. No es fácil ser un monstruo y vivir con ello, pero caminar con alguien al lado lo hace todo más simple.

Aquí fue la primera vez que nos vimos, ya hace muchos años. Muchos años atrás.

Lucius y Belle se molestaron en tomarse un instante para quererse como la primera vez que se cruzaron en una plaza de Buenos Aires.

…Es graciosa y al mismo tiempo irritante, pero les confieso que a no me arrepiento de nada. Sin Belle, la vida sería aburrida. Bueno – Y se rascó la cabeza entre el polvillo de la tierra y la humedad - Supongo que su vida sin mí también lo sería. A decir verdad, somos un hermoso desperfecto humano de esos que no tienen remedio. Y con ello nos divertimos bastante y nos completamos en alegrías y a veces tristezas. Puede surgir algún que otro regaño, pero siempre regresamos a nosotros dos, como si fuera una anécdota interminable que quieres que dure toda la vida.

  • ¿Lucius en que estas pensando? Tengo mucho trabajo aquí con las telas –Podrías..por favor ponerte un poco en el rol de adulto. Es bastante cargar con un adolecente de casi cuarenta y siete años. –
  • ¡Pero no los parezco! –
  • ¡Menos mal! – Arremetió con ironía. -
  • Prefiero que me llamen viejo boludo a senil amargo. –
  • Apúrate estoy trabajando en una nueva especie.-
  • ¡Hey mujer! No quiero más alimañas en casa
  • ¡No me hagas elegir Gunnes. ¡Vos sabes que perdés! ¡Ah! ¿Por cierto? Te preparé un pastel de dulce de leche. -
  • ¿Lo ven? Esa es otra razón de porque la amo. No me da chances a querer alejarme.
  • ¿Con quién estás hablando? – Frunce el ceño ella. - ¿Otra vez fantasmas, o esas voces?
  • ¡El publico querida, el público!
  • ¡Vaya!..Me voy al laboratorio.-
  • Y yo…a redactar algún escrito legal. –

…(…)…

  • ¿No está mal no?
  • ¿Disfrutar de un lado? Es algo que suele ser práctico je!

Al mirarla de frente al horizonte, su cabello oscuro de tonalidad brillaba con cada rayo sublime del sol. Como si deseasen acariciarla. Para mí, ver que la luz iluminase su rostro era un nuevo inicio. Siempre me pregunté, si ella poseía ese poder de hacer que la luz nos despojase de toda oscuridad. A dónde íbamos todo era y es maravilloso. Eso es una de las cartas triunfales del amor que tengo hacia ella.

  • ¿Octavio? …- Me llamaba y yo me perdía en pensamientos vagos y poeticos- ¡¿Octavio?!
  • ¿Ep? Oh! Lo siento..je! Je! Me distraje – Me disculpé. -
  • ¿? ….¡Mmm!…Ya tenemos que entrar al cine. Va empezar la película. – Señala. -
  • Es cierto.

Una cita, es una cita.

Historias varias. -

  • Oye! Tú! Gunnes! – esa cosa que tienen de mascota. ¡¡Me acaba de enterrar en el patio!! - Se queja Allen repleto de tierra

…. Lucius leía el periódico sentado en el sillón con un café de por medio.

  • ¡¡Oyeee?!! . ¿Me estas escuchando?!!
  • Si…te estoy escuchando. – No grites! – Responde sin dirigirle la mirada.
  • ¡Te dije que eso, me enterró vivo en el patio!...
  • …Puede ser, le encanta enterrar basura. – aclara de manera desinteresada.
  • Maldito seas Gunnes! Tu y esa bruja que tienes de esposa.
  • Yo no la llamaría así.
  • Va!




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