La grieta en el muro

Capítulo 24

castigo invisible

La mañana comenzó con un silencio extraño. No había gritos de guardias ni pasos apresurados de internos. Solo un murmullo apagado que recorría los pasillos, como si el Bloque entero contuviera la respiración.

El Comandante Raskov había dado su primera orden.

Los reajustados fueron reunidos en el salón principal, bajo la luz blanca que hacía brillar las placas metálicas del suelo. Cassian estaba allí, junto a los guardias, observando cómo los internos se formaban en filas rígidas. Veyra notó que su postura estaba aún más tensa que de costumbre, como si él mismo estuviera esperando una tormenta.

Entonces, Raskov apareció.
Su presencia llenó el salón con una gravedad que nadie podía ignorar. Caminó despacio hasta situarse frente a los internos, las manos tras la espalda.

—Este Bloque ha sido… indulgente —dijo, su voz grave resonando en los altavoces—. Y la indulgencia engendra rebeldía.

Nadie osó moverse. Algunos internos bajaron la mirada. Otros, como Veyra, mantuvieron el mentón erguido, aunque su corazón latiera con violencia.

Raskov levantó un dispositivo negro del tamaño de un guante. Su superficie estaba cubierta de símbolos plateados: el controlador maestro.

—Hoy, aprenderán lo que significa la obediencia.

Presionó un botón.

Un zumbido recorrió el aire, casi imperceptible. Al instante, varios internos se encogieron de dolor. Liora cayó de rodillas con un gemido, apretándose el pecho. Kaelen se mordió el labio hasta sangrar para no gritar.

El dolor era agudo, eléctrico, como si miles de agujas ardientes atravesaran las venas desde el chip incrustado en la nuca.

Veyra apretó los puños y cerró los ojos, negándose a darle el gusto de verla caer. Pero el temblor en sus piernas la traicionó.

Cassian dio un paso hacia delante, con el instinto de detener aquello, pero Raskov levantó la mano, sin mirarlo.
—Ni un movimiento, Supervisor. Esto es disciplina.

El castigo duró apenas diez segundos, pero para los internos pareció eterno. Cuando terminó, muchos cayeron jadeando, con la piel cubierta de sudor frío.

Raskov recorrió con la mirada las filas quebradas.
—Cada chip es un recordatorio de quiénes son. Y de quién tiene el poder de decidir si viven en calma o en tormento.

Se detuvo frente a un interno joven que había perdido el control y seguía llorando en el suelo. Con gesto frío, presionó el guante de nuevo solo para él. El chico gritó, un sonido desgarrador que resonó en las paredes.

—Esto es un ejemplo —sentenció el Comandante—. Quien desafíe, sufrirá. Quien dude, sufrirá. Quien siquiera piense en desafiar, sufrirá.

Veyra clavó la mirada en él, su odio ardiendo como una llama. No lloró, no gimió. Esa resistencia silenciosa fue lo único que le permitió conservar algo de dignidad en medio de la humillación.

---

Cuando los internos fueron liberados a sus rutinas, Cassian se quedó en el salón con Raskov.
—Comandante —se atrevió a decir—, el uso constante del chip puede dañar la estabilidad de los reajustados. El Consejo los necesita funcionales, no rotos.

Raskov giró hacia él lentamente.
—¿Compasión, Velaris? No esperaba eso de ti.

Cassian apretó la mandíbula.
—No es compasión. Es lógica.

El Comandante sonrió con esa frialdad que era peor que un golpe.
—La lógica es simple: un cuerpo roto puede repararse. Un espíritu indómito no. Prefiero quebrarlos a la mitad que arriesgarme a perder el control.

Se alejó sin esperar respuesta, dejando a Cassian con un peso insoportable en el pecho. Por primera vez, el joven Velaris sintió que el sistema al que servía no solo era despiadado… sino también estúpido.

---

Esa noche, en el dormitorio, los reajustados se tendieron en silencio. Nadie hablaba, nadie se movía demasiado. El miedo había calado hondo.

Pero en un rincón oscuro, Veyra, todavía con el cuerpo dolorido, apretó la mano de Liora en un gesto breve.
—No van a quebrarnos —murmuró.

Liora no respondió. Solo asintió con lágrimas contenidas.

En su interior, Veyra juró que cada grito arrancado esa mañana no quedaría en vano.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.