La guerra de Cimur

La misteriosa señal en Cutzir

La nave cimurana cruzaba la inmensidad del vacío como un barco espacial a gran velocidad. Su
aspecto le confería una apariencia elegante e impresionante. Y Su Color morado rojiso oscuro brillaba levemente bajo la luz de las estrellas. Su forma parcialmente cubica rectangular y terminada en punta le daba un parecido ligero a una Caja espacial. Era el Vigilante, una fragata de reconocimiento clase Lanza, que surcaba ahora el espacio a un décimo de su potencia máxima. Su casco oscuro casi se confundía con el vacío sircundante, pero era visible al reflejabr débilmente la luz de el lejano sol del sistema. La nave Tenía forma espesificamente de cuña truncada: un bloque rectangular en la popa que se afinaba hasta terminar en una punta afilada en la proa. Dentro luces blancas y pasillos estrechos que desembocan en habitaciones espaciosas, le daban el aspecto de una oficina cómoda de noche. en la cabina sentados frente a los cristales las consolas e instrumentos estaban los Cimuranos. Altos de constectuta ni muy robusta ni muy delgada con una piel grisasea azulada ojos sin pupilas y 7 dedos en las manos. Se Dirigían hasia un planeta agricola fronterizo para investigar un incidente misterioso sin saber que se encontrarían. Avían salido hase 6 horas del punto de salto etherico del sistema, y estaban cercanos a llegar al planeta designado. –muy bien prepárense para entrar en órbita del planeta 2 de sistema Cutzir. Ajusten trallectoria y disminuyan la velocidad a menos de 100 unidades. –Dijo el capitán de la nave poniéndose de pie– Con una mirada firme en la pantalla que mostraba el espacio exterior. –si mi capitán. –respondio uno de los ingenieros mientras tecleaba en su consola–. Era el ingeniero jefe, un cimurano de piel más oscura y cicatrices de quemadura en el antebrazo, Sus siete dedos se moviam sobre los controles con la precisión de quien llevaba veinte años haciendo lo mismo. –Ajustando trayectoria victorial señor. –Dijo otro tecnico–. La nave giro y desaselero lentamente. El capitán Zagír miraba con atención los instrumentos. Era alto, de constitución proporcionada ni la robustez de un soldado de asalto ni la delgadez de un técnico de comunicaciones. Su piel, de un gris azulado pálido, contrastaba con el uniforme negro de la flota imperial. Sus ojos, pupilas ausentes, recorrían la pantalla principal sin pestañear. Luego Siete dedos largos se posaron sobre el radiomicrófono a la espera de nuevas Comunicaciones. Dentro de la nave muchos Cimuranos que estaban en los camarotes despertaban se ponían de pie y se preparaban para la llegada al planeta. Una luz parpadeó en la radio. –Nave entrante aquí puesto estelar tres identifíquese. –se oyó por la Radio de la consola principal– El tono era neutro, profesional. La voz de alguien que llevaba demasiado tiempo en un puerto fronterizo. Zagír se inclinó hacia el micrófono. –aqui el Capitán Zagír del decimosexto agrupo de invasión de Cimur. Vengo para una misión de investigación. código de flota 1677895493-6353. Solicito arribar en la plataforma orvital cuatro.
–muy bien capitán tiene permiso para arribar en la plataforma cuato. Sea bienvenido a Cutzir. En la nave los pasillos eran estrechos y mal iluminados. Las luces blancas parpadeaban ligeramente al ritmo del reactor, un latido mecánico que los tripulantes ya ni registraban. Cada crujido del casco, cada fuga de los conductos de refrigeración, formaba parte del silencio con el que convivían desde hacía seis horas. En la cabina principal, los oficiales ocupaban sus puestos frente a una pared curva de cristal blindado. La nave cimurana ya se asercaba a un punto azulado que Era visible por las ventanas. Pronto la nave maniobro asia la derecha ya sobre el planeta seguida por un grupo de 8 naves mas. La nave Jiro con la lentitud de un monstruo metalico. Los compensadores de inercia absorbieron la mayor parte de la desaceleración, pero Zagír sintió un ligero tirón en el estómago. Siempre lo sentía. Era lo único que le recordaba que aún estaba vivo y no era una pieza mas más. Aquel planeta que se allaba ante ellos brillaba en tonos azules berdes blancos y morados. Desde Hai Eran visibles muchísimos lagos y mares pequeños que salpicaban toda la superfisie. La plataforma orbital brillaba en la órbita baja, conectada al suelo por un ascensor espacial que parecía un hilo de plata. La nave finalmente desaselero y se acoplo a una plataforma orvital. mientras Las otras naves que la seguian descendieron a tierra. la nave principal realizó el acoplamiento a la estación espacial por medio de un sistema de compuertas selladas que conectaban la nave con la estacion. Las puertas se abrieron y se dejaron ver el interior. Hai estaban, varios guardias ceremoniales con armaduras plateadas y lanzas de acero formados en dos hieleras para recibir al Capitán Zagír. En el interior había un amplio pabellón, en el sentro y a los lados puertas y acsesos de lansaderas. Zagír bajo Junto a sus soldados y acompañantes. Los guardias se inclinaban ante ellos Formalmente. Al fondo apareció un Cimuranos con ropas rojas y amarillas que llegó a recibirlos. El se acerco lentamente a Zagír, con las manos entrelazadas sobre el pecho en un gesto que Zagír reconoció: deferencia administrativa. El hombre se detuvo a tres pasos exactos –Bienvenidos a la estación espacial cuatro. debe Aver Sido un largo viaje asta aquí. Vienen de Cimur? A qué se debe el honor de recibir esta visita. Vienen a inspeccionar nuestra cosecha? Devo informarles que vamos muy bien. Nuestro planeta alimenta todo el sector exterior 3. Somos muy eficientes. –Dijo cordialmente el cimurano– hablaba con una cordialidad que resultaba forzada. Como si hubiera ensayado el discurso. Mientras caminaban por la estación. Los demás cimuranos lo miraban con seriedad. –Avin, estoy Contento con los resultados que han logrado en su planeta pero hablemos de lo que me a traído asta aqui. –por supuesto capitán es solo que me distraigo –Dijo Avin– además de que si vienen de cimur deberían conocer nuestros resultados. –podemos ir a la superficie del planeta para hablar con más calma –indico Zagír–. –no es necesario –respondio avin– aquí en la estación está la información que necesitamos, acompañame. Avin gio a Zagír por la estación asta una avitación oscura mientras los demás miembros de la tripulación se fueron asta el ascensor para ver el planeta de Serca. Había algo en la negativa de Avin que no encajaba. Zagír se lo guardó para más tarde. Ordenó a su escolta que esperara junto al ascensor espacial y siguió al administrador por un pasillo lateral. Los soldados obedecieron sin una palabra, aunque uno de ellos: el sargento Drel, un veterano con media oreja izquierda perdida en combate. siguió a su capitán con la mirada hasta que dobló la esquina. Una vez en la abitasion avin ensendió una pantalla enorme mostrando unas imagenes del espacio exterior. Zagír se sentó en una especie de sofá que avía en la sala –veras estos Dias hemos estado recibiendo transmisiones de Radio no identificadas provenientes del espacio.–Dijo avin– No las hemos descifrado aún, pero sin duda codifican algún tipo de mensaje inteligente y no pertenece a ningún sistema de comunicaciones conocido. Ni cimurano ni de la Unión. –Y que hay de la nave desaparecida en este sector?. –pregunto Zagír–. Avin no respondió de inmediato. Rebuscó entre los papeles de la mesa, sacó una tarjeta de datos y la insertó en la pantalla. La imagen del espacio cambió. Ahora eran dos fotografías, casi idénticas. –a claro, Ase dos meses una nave de tranporte de la union desapareció en este sector pero otra nave sercana logro tomar una Fotografia de un objeto desconocido. Y la tenemos aquí. –Respondio avin mientras señalaba la imagen–. La pantalla mostraba dos imágenes del espacio exterior y Avin se aserco a las imagenes señalando un pequeño punto blanco alargado que parecía un objeto metálico de fabricación artificial con un aro vagamente visible al rededor. Zagír se levanto de la silla y se puso a inspeccionar la imagen de Serca. –Trataron de contactarlo? –Dijo Zagír– mientras miraba atentamente la forma de aquella imagen borrosa. –No —la voz de Avin sonó más firme— –no podríamos arriesgarnos. como regente del planeta Cutzir mi responsabilidad es mantener la seguridad del Sistema. Antes de nada avía que informar al ejército las colonias interiores y el Emperador. –isiste bien –Dijo Zagír– Avin dejó escapar un suspiro, casi imperceptible. –que debemos Haser ahora? –Pregunto Avin–. –ahora bajemos al planeta a organizar las cosas y los protocolos de contacto antes de que regrese a cimur con la información, a y Donde se tomo la foto?.
–en el espacio interestelar a 2 años luz del sistema. Al escuchar esto Zagír supo de inmediato que aquella misteriosa nave pertenecíera a quien pertenecíera lo que Hera capaz de Haser. Luego ellos y sus acompañantes bajaron por el ascensor espacial. Asta la ciudad sentral del planeta. el planeta Hera hermoso lleno de campos lagos y enormes extensiones Cultivadas. Se quedaron Hai unos Díaz. Zagír reunió a sus Soldados y ofisiales a su mando y les ordenó: –atension debemos regresar a Cimur tenemos informasiom Clasificada y hay que informar al Emperador. Asignen dos escuadras de reconocimiento a Cutzir. Y un Capitán imperial a la defensa, Al mando de las escuadras !Andando¡
Se subió a su nave que avía aterrizado Serca de la ciudad y está se elevo al espacio. 6 horas después estaban en el punto de salto a solo 18 Días de cimur. Avin se dirigió al palacio sentral y ordenó estar atentos a cualquier señal de radio o actividad Extraña. Cuando la nave llegó a Cimur, el Emperador Consar convocó a Zagír de inmediato. La audiencia duró una hora. Al salir, el capitán tenía nuevas órdenes: inspeccionar los sistemas cercanos al borde exterior. Una jugada arriesgada. Típica del Emperador. Ya estaba maquinando una nueva conquista. Zagír lo sabía. Lo sabía desde el momento en que vio la fotografía y supo que aquel objeto era algo que el Imperio no podía controlar. Algo que, quizá, ni siquiera entendía.
Por primera vez en veinte años de servicio, el capitán Zagír tuvo miedo.
No del objeto. Ni de la guerra que pudiera avecinarse.
Sino de lo que su propio Emperador haría cuando tuviera delante lo desconocido y viera en ello, no una amenaza, sino una oportunidad. Pero Zagír se mantenía en alerta. Savia que está ves las cosas Cambiarían el imperio Cimur para Siempre.​



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En el texto hay: misterio, ciensia ficcion, operaespacial

Editado: 06.09.2026

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