Aiden observó a Kaizen levantarse tras el desliz que había causado con la "Fractura Helada". La mirada del shinobi permanecía fija, pero ahora había un brillo intenso en sus ojos, como si este enfrentamiento estuviera llevándolo al límite de su habilidad.
—Nada mal, Sonere. Pero no creas que me quedaré en el suelo mucho tiempo.
Kaizen desapareció en un parpadeo, su velocidad alcanzando un nivel casi imperceptible. El aire mismo parecía vibrar con cada movimiento, y Aiden apenas logró percibir la alteración antes de que un golpe certero con una espada corta rozara su costado.
Girando rápidamente, Aiden concentró su mana en sus piernas y brazos, liberando una explosión de energía que lo impulsó hacia atrás, fuera del alcance inmediato del shinobi.
—"Destello Solar". —pronunció, liberando un estallido de luz divina que iluminó el bosque como un amanecer. La ráfaga no solo cegó momentáneamente a Kaizen, sino que también rompió varias ramas en un radio considerable.
Kaizen bloqueó el impacto inicial con sus katanas cruzadas, pero Aiden no perdió tiempo y atacó de nuevo, canalizando electricidad a través de Ziz. Con un movimiento fluido, lanzó una corriente serpenteante que explotó en un estallido atronador cerca de su enemigo.
—¿Toda esta destrucción solo para atraparme? —preguntó Kaizen, reapareciendo ileso a varios metros de distancia.
—Solo estoy calentando —respondió Aiden con una sonrisa. Su aura comenzaba a fluctuar, oscilando entre tonos dorados y negros, una mezcla de luz divina y magia umbra.
El shinobi aprovechó un instante de pausa para atacar desde las sombras. Sus kunais, imbuídos con energía espectral, se lanzaron en todas direcciones, creando un patrón imposible de predecir.
Aiden, con una expresión tranquila, giró a Ziz en un movimiento amplio, invocando una barrera de hielo para bloquear el ataque. Sin embargo, los kunais se desintegraron y reaparecieron detrás de él como serpientes de energía.
—¿Trucos? —murmuró Aiden.
Golpeó el suelo con su tridente, generando un campo de energía que desintegró las serpientes y levantó una onda expansiva, rompiendo el terreno y derribando árboles cercanos. Kaizen, aunque rápido, fue empujado hacia atrás por la fuerza del impacto.
—Eso fue impresionante. Pero... —Kaizen apareció detrás de Aiden, su espada a pocos centímetros del cuello del celeste—. Todavía no suficiente.
Aiden sonrió con calma.
—¿Estás seguro?
Sin previo aviso, la tierra bajo los pies de Kaizen comenzó a temblar de nuevo. Aiden había imbuido el área con su mana desde el principio.
—"Cárcel Terrestre". —dijo Aiden, mientras columnas de roca y raíces imbuidas en hielo emergían del suelo, envolviendo el área y encerrando a Kaizen en un laberinto.
Kaizen se lanzó hacia adelante, cortando las columnas con rapidez, pero cada vez que una caía, dos más surgían en su lugar. Aiden aprovechó su control del terreno para reducir los movimientos del shinobi y mantenerlo acorralado.
—Eres rápido, pero este es mi terreno ahora.
Kaizen respiraba con dificultad mientras esquivaba y cortaba las columnas que emergían a su alrededor. Aunque su velocidad y técnica eran inigualables, Aiden demostraba tener una capacidad de adaptación y un control de mana que excedían cualquier expectativa.
—Admito que tienes talento, Sonere, pero no puedes confiar solo en tu fuerza bruta. Tarde o temprano...
Antes de que Kaizen terminara su frase, Aiden apareció frente a él en un instante, moviéndose tan rápido que parecía haber desaparecido. Ziz brillaba intensamente, envuelto en una mezcla de energía eléctrica y escarcha que emanaba un frío abrasador.
—¿Fuerza bruta? —replicó Aiden, girando su tridente en un movimiento que desató una ráfaga de aire gélido y relámpagos. La explosión arrojó a Kaizen contra una de las columnas que Aiden había levantado, rompiéndola en pedazos.
El shinobi se puso de pie con esfuerzo, pero no pudo evitar notar que Aiden no parecía agotado. Al contrario, su aura se volvía más intensa con cada segundo que pasaba.
—No estás luchando solo contra mi fuerza —dijo Aiden, girando el tridente y apuntándolo hacia el suelo. Con un golpe firme, canalizó su mana hacia la tierra, provocando un terremoto localizado que desestabilizó por completo a Kaizen.
El shinobi intentó recuperarse, pero Aiden ya había calculado su próximo movimiento. Desde el cielo, invocó una esfera de energía brillante que irradiaba un calor abrasador y una fuerza imponente.
—"Meteoro Celestial". —La esfera descendió con una velocidad abrumadora, impactando cerca de Kaizen y creando una explosión que hizo temblar el bosque entero.
Kaizen apenas logró esquivar el impacto directo, pero la onda expansiva lo arrojó varios metros hacia atrás, chocando contra un árbol. Antes de que pudiera levantarse, Aiden apareció una vez más frente a él, apuntando con el filo de Ziz a su garganta.
—Podría haber terminado esto hace un rato, pero quería darte la oportunidad de demostrar por qué eres considerado el mejor.
Kaizen sonrió, aunque claramente agotado.
—Es raro que lo diga, pero... estoy impresionado. Nunca había visto a alguien con este nivel de control y poder.
Aiden retiró el tridente con un movimiento ágil, dándole espacio a Kaizen para ponerse de pie.
—Si esto te impresionó, espera a que enfrente a los titanes.
Kaizen se rió suavemente, sacudiendo el polvo de su ropa.
—No sé si eres arrogante o simplemente estás muy seguro de ti mismo. Pero me has demostrado que, si alguien puede enfrentarse a esas bestias, eres tú.
Aiden inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto, aunque sus ojos dorados y rojos brillaban con determinación.
—Gracias por el entrenamiento, pero creo que lo llamaré victoria.
Kaizen asintió, una mezcla de respeto y competitividad en su expresión.
—Te lo has ganado.
El aire todavía vibraba con el eco del impacto. Una niebla de polvo y energía latente se levantaba sobre el claro, mientras Aiden retiraba su tridente del suelo con calma. Kaizen, aún recuperándose, miraba a su alrededor con asombro, pero antes de que pudiera decir algo, el sonido de pasos apresurados rompió el silencio.
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Editado: 10.02.2025