La Habitación 13

04

Alessia permaneció inmóvil frente a la cama, todavía sosteniendo la toalla contra su cuerpo mientras observaba la fotografía. Durante unos segundos no consiguió reaccionar; simplemente miraba aquella imagen intentando encontrar algún detalle que demostrara que estaba equivocada, que había entendido mal lo que estaba viendo o que de alguna manera existía una explicación lógica para todo aquello. La mujer sentada sobre la cama de espaldas a la cámara, pero su rostro podía distinguirse en el reflejo de la ventana. Estaba mirando directamente hacia quien hubiera tomado la fotografía.

Alessia dejó escapar una respiración temblorosa.

—No...

Apartó la mirada y comenzó a buscar su ropa entre las cosas que había dejado tiradas por toda la habitación. No podía quedarse así desnuda y envuelta en una simple toalla mientras su cabeza intentaba procesar aquella mierda. Se vistió lo más rápido que pudo, poniéndose los primeros pantalones y el suéter que encontró todavía con las manos temblorosas. Se calzó las botas sin siquiera molestarse en atarlas correctamente y volvió a mirar a la cama, palideció, Habían más fotos, muchas más.

Algunas estaban sobre la cama, otras entre sus prendas y varias habían terminado en el suelo cuando había regresado del baño. Alessia tomó una de ellas: Un hombre.

Estaba tendido sobre la alfombra de la habitación completamente inmóvil. Tenía los ojos abiertos y miraba directamente hacia la cámara, aunque su rostro mostraba una expresión de terror que parecía haber quedado congelada en el momento de lo que ella entendía como su muerte. Había manchas oscuras alrededor de su cuerpo y una de sus manos estaba extendida hacia la puerta.

Alessia dejó caer la fotografía tratando de convencerse que era una mala broma de los del hotel, se había tardado en el baño.. quizás lo suficiente para que limpiaran y arreglaran la ventana..

Tomó otra foto: Una mujer muerta con la garganta abierta de un corte de extremo a extremo de su cuello y la sangre por todos lados.

Después otra: Una pareja, él estaba en la cama con la cabeza puesta de una forma anormal como si le hubieran roto el cuello. Ella estaba tirada junto a la mesa de noche con lo que parecían ser puñaladas en el abdomen. Ambos mirando hacia la cámara.

Luego otra foto: una familia. Tres personas. Un hombre, una mujer y un niño. Los tres estaban juntos en el suelo de la habitación con la mujer abrazando al niño contra su pecho el cual tenía la cabeza casi desprendida de su cuello, inmóviles notablemente muertos, con los ojos abiertos y dirigidos hacia la cámara, en la dirección de la puerta.

Alessia retrocedió pálida mientras sus manos temblaban, miró alrededor: la cama, el armario, la ventana, la misma habitación. Todas aquellas personas habían muerto allí.

La idea hizo que el estómago se le revolviera.

Volvió a agacharse y recogió una de las fotografías con dedos temblorosos con el masoquismo latente porque sabía que podía encontrar y aún así la tomo, en ella aparecía una mujer sentada contra la pared, con la cabeza inclinada hacia un lado. Detrás de ella, casi escondida en la oscuridad, había una figura.

Alessia acercó la fotografía a su rostro.

La reconoció aunque no se inmediato, el uniforme, el cabello gris, la expresión. Era la mujer del mostrador, sintió que el corazón le daba un vuelco mientras un sollozo se le atoraba en la garganta.

Volvió a mirar la fotografía, no había duda: Era ella. La misma mujer que le había entregado la llave la noche anterior, la misma mujer que había estado frente a ella esa mañana, la misma mujer que le había dicho que no había transporte, Alessia soltó la fotografía como si le hubiera quemado los dedos y entonces otro recuerdo apareció en su cabeza.

La fotografía de la recepción, la que había visto aquella mañana mientras esperaba el desayuno.

Invitados — invierno de 1998.

La mujer que estaba al fondo, mirando hacia la ventana del tercer piso, Alessia sintió que la respiración se le cortaba, corrió hacia la puerta del dormitorio y empezó a golpear con desesperación, jadeo

—No puede ser...— se quejó desesperada mirando por todos lados de la habitación al notar que la puerta realmente no cedía. Paso sus manos por su rostro, la fotografía había sido tomada décadas atrás.

Escucho un ruido detrás de la puerta y golpeó de nuevo

—¡¿Hola?!— sacudió el pomo —¡¿Hay alguien?!

El eco de su propia voz recorrió la habitacion, Alessia comenzó a respirar con dificultad. Se volteo lentamente a la habitación, ls fotografías seguían allí pero ahora había una de ellas estaba colocada en el centro de la cama, Alessia se acercó lentamente sintiendo su cuerpo temblar como gelatina

La fotografía mostraba a la mujer del mostrador.

Estaba de pie junto a uno de los cuerpos.

Su ropa estaba cubierta de un líquido rojo oscuro que le manchaba las manos y que no dudaba era sangre, el uniforme y parte del rostro. Sus labios estaban curvados en una sonrisa demasiado amplia y sus ojos eran completamente negros.

Alessia sintió náuseas y retrocedió.

—Dios...

La mujer estaba mirando directamente hacia la cámara como si supiera que alguien la estaba observando, como si supiera que Alessia encontraría aquella fotografía.

Entonces escuchó un golpe pero no provenía de la puerta, venía del armario, Alessia se quedó completamente quieta mientras su rostro pasaba por todos los colores del arcoiris, el armario vibró ligeramente.

Retrocedió aterradahasta chocar contra la cama, otro golpe. Alessia miró la puerta y después el armario.

No sabía qué había allí y tampoco quería quedarse realmente a averiguarlo.

—¡ABRE!— golpeó más fuerte la puerta mientras escuchaba como el armario se sacudía detrás de ella, sollozó —¡ABRE, MALDITA SEA! — los golpes detrás de ella sonaron más fuerte— ¡AYUDA!— pateó nuevamente la puerta hasta que el pie comenzó a dolerle —¡SÁQUENME DE AQUÍ MALDITA SEA!— sollozó, sin atreverse a voltear atrás cuando la puerta del armario sonó abriéndose de forma tétrica




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