Alessia permaneció pegada contra la puerta como un animal acorralado con los ojos cerrados con tanta fuerza que incluso le dolían los párpados, mientras las lágrimas continuaban bajando por sus mejillas. Tenía ambas manos apoyadas contra la madera y trataba de respirar lo más despacio posible, intentando guardar el mayor silencio que podía, como si aquello que estaba en la habitación pudiera escuchar incluso el sonido de su corazón.
No quería moverse, no quería mirar la fotografía que seguía en el suelo, no quería pensar en la fecha escrita debajo de aquella imagen, porque cada vez que lo hacía sentía que algo le apretaba el pecho hasta dejarla sin aire. 07 de octubre de 2026. Mañana. Y ella aparecía muerta sobre aquella misma cama.
—Por favor... —susurró apenas cubriéndose la boca para contener otro sollozo.
Intentó pensar, de verdad lo intentó. Quizá todo tenía una explicación, quizá alguien estaba jugando con ella, quizá las fotografías eran falsas, quizá el reloj de su teléfono estaba equivocado, quizá había perdido la noción del tiempo después de todo lo que había ocurrido, pero ninguna de esas posibilidades conseguía explicar la sensación que tenía en el cuerpo. Entonces escuchó algo.
Ras.
Alessia abrió los ojos lentamente sintiendo los bellos de su nuca erizarse, no se movió.
Raaaaas...
Un sonido lento y áspero recorrió la madera de la puerta como si una uña estuviera deslizándose desde el otro lado, arañándola con una paciencia insoportable. Alessia dejó de respirar durante unos segundos, sus dedos se aferraron a la madera y todo su cuerpo comenzó a temblar.
—Por favor...
El arañazo volvió a escucharse esta vez más largo, más fuerte, haciendo que la madera crujiera ligeramente.
Raaaaaaas...
Alessia negó con la cabeza mientras las lágrimas caían con mayor rapidez.
—No, no, no...
Aquello estaba resonando justo a su lado, estaba allí. No sabía qué era pero ya no le importaba. La fotografía le había mostrado lo que ocurriría si permanecía en aquella habitación y aunque no entendía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo había una parte de ella que gritaba que tenía que salir de allí antes de que fuera demasiado tarde.
Entonces escuchó una respiración cerca de su oídos, lenta y profunda, Alessia sintió que el miedo terminaba de apoderarse de ella.
Se apartó de golpe y miró alrededor de la habitación buscando desesperadamente alguna salida, hasta que sus ojos se clavaron en la ventana. La misma ventana que había roto antes y que ahora estaba completamente intacta. La única salida que tenía.
—A la mierda...— sollozo de forma ahogada, no lo pensó más.
Corrió hacia la silla la arrastró hasta la ventana y la levantó con ambas manos mientras detrás de ella volvía a escucharse aquel sonido.
Ras...
—¡Cállate!
Golpeó el cristal con fuerza. Una vez: el vidrio se agrietó. Otro golpe: las grietas se extendieron por toda la ventana. Y una tercera vez: el cristal explotó hacia afuera y varios fragmentos cayeron sobre la alfombra, mientras el aire helado de la montaña entraba violentamente en la habitación.
Alessia ni siquiera se detuvo a comprobar si se había cortado; simplemente apartó los restos con las manos se acercó al marco y miró hacia abajo.
Era demasiado alto.
La nieve cubría la pendiente y las sombras de los árboles se extendían por toda la montaña pero ya no pensó en las consecuencias. Podía romperse una pierna, podía quedar paralizada, podía morir al caer, pero en aquel momento cualquier cosa le parecía mejor que quedarse allí esperando a que la mujer de la foto apareciera detrás de ella.
—Prefiero morir ahí...— murmuró, su voz salió entrecortada mientras el vienti frío le calaba los huesos, miró una última vez hacia la habitación—Que aquí.— trago en seco con fuerza y saltó.
Durante un instante no sintió nada, solo el viento golpeándole el rostro y el vacío bajo sus pies, pero después cayó sobre la nieve y la pendiente hizo el resto. Su cuerpo comenzó a rodar montaña abajo sin que pudiera detenerlo golpeándose contra la nieve, las rocas ocultas y las ramas que sobresalían del suelo. Alessia intentó agarrarse de cualquier cosa pero sus dedos apenas conseguían rozar la nieve antes de que otro giro la hiciera perder el control.
—¡Ah!
El dolor explotó en uno de sus brazos cuando chocó contra algo duro y siguió rodando. Su espalda golpeó una roca, luego su pierna, después su hombro y cada impacto parecía arrancarle un poco más de aire de los pulmones. Intentó gritar pero apenas consiguió producir un sonido mientras la montaña continuaba arrastrándola hacia abajo.
No tuvo tiempo de reaccionar para cubrirse cuando su cuerpo chocó violentamente contra el enorme tronco y todo se detuvo de golpe, durante varios segundos no escuchó nada ni sintió nada más que el frío calandole desde dentro y después llegó el dolor.
Todo su cuerpo parecía haber sido golpeado al mismo tiempo. Tenía la respiración entrecortada, una pierna le dolía de una manera que le hacía pensar que estaba rota y su brazo apenas podía moverlo. Sentía algo caliente deslizándose por su mejilla y cuando intentó llevarse la mano al rostro descubrió que los dedos estaban cubiertos de sangre.
Había cortes por los cristales y quizás por todos los golpes mientras trataba de detenerse de caer, la nieve comenzó a caer sobre ella cubriéndola lentamente mientras Alessia intentaba respirar.
Una bocanada, otra más suave, cada respiración le dolía.
—Ah...
Intentó moverse pero un dolor agudo atravesó su espalda y volvió a quedarse inmóvil. No sabía cuántos huesos podía haberse roto, tampoco sabía cuánto tiempo llevaba allí ni qué tan lejos había terminado del hotel. Solo sabía que tenía muchísimo frío y que cada vez le costaba más mantener los ojos abiertos.
Fue cuando entre el dolor y la nevada algo llamó su atención, Alessia abrió lentamente los ojos y levantó la mirada hacia la montaña. El hotel seguía allí arriba no tan lejos de ella realmente pero si varios metros arriba. La ventana de la habitación estaba rota y detrás del marco había alguien.
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Editado: 06.10.2026