La habitación que falta

Reemplazo estadístico

Avanzaron por los ductos de servicio hasta la terminal de diagnóstico del anillo de élite. Américo deslizó su ficha personal esperando alertas de búsqueda.

El panel escupió un cero estéril.

Sus tareas habían sido redistribuidas entre tres algoritmos antes del mediodía; su ración, pausada bajo el rótulo «retiro de investigación».

—Para el Continuum —dijo Américo, con la voz seca—, no estoy desaparecido. Solo soy un ahorro de energía.

Camila le oprimió el hombro con firmeza.

—La máquina no sabe extrañar, ingeniero. Es un cálculo ciego. Vamos por la llave.




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