Apenas el indicador alcanzó el cien por ciento, una luz roja intermitente tiñó las paredes de la esfera de cristal.
*ANOMALÍAS TÉRMICAS GRAVES. EL PASE ALFA DE ALEJANDRO VELA HA SIDO REVOCADO. INICIANDO SELLADO HERMÉTICO Y PURGA DE GAS.*
Las pesadas compuertas blindadas de la cúpula comenzaron a descender. El Continuum estaba volviendo a usar la táctica del vacío.
—¡Tenemos que sobrecargar la sala, nos van a asfixiar otra vez! —gritó Camila.
Américo arrancó su terminal de la consola.
—¡Camila, el panel de bypass hidráulico debajo del giroscopio! —rugió—. ¡Abre las válvulas! ¡Pasa todo el flujo de presión de las lentes directamente al refrigerante de helio!
Camila no hizo preguntas. Corrió hacia el panel, destrozó la tapa de acrílico con un pisotón y tiró de las pesadas palancas analógicas con ambas manos.
El Telescopio Entrópico emitió un chillido metálico. El helio se expandió violentamente. Las lentes cuánticas brillaron con una luz blanca cegadora y estallaron en una onda de choque térmica que reventó los fusibles de toda la cúpula.
Las compuertas de titanio se detuvieron a un metro del suelo, trabadas por el cortocircuito.
A través del cristal resquebrajado, vieron cómo las luces de los drones ascendían por la Torre como enjambres .
—¡Por los ductos no salimos! —Camila tomó a Américo de la mano y corrió hacia el balcón exterior azotado por los vientos congelados.
Rompió el sello de emergencia de la barandilla y liberó dos arneses acoplados a planeadores térmicos de polímero.
—Póngaselo y abrace sus rodillas —ordenó él, ajustando el mosquetón en el pecho de Camila.
Sin mirar el abismo que se abría bajo sus pies, saltaron al vacío.
La gravedad los arrastró en una caída libre, el viento rugiendo en sus oídos, hasta que las alas del planeador captaron las corrientes de aire caliente que ascendían desde la periferia asfixiada de la ciudad, abriéndose de un impacto.
Planearon sobre el mar de rascacielos geométricos hacia la densa y caótica oscuridad de los bosques exteriores.
En el bolsillo del chaleco de Américo, la terminal con el mapa estelar y el búfer de fricción latían al unísono. Habían pagado el precio termodinámico. El Equinoccio los esperaba.
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Editado: 10.09.2026