La Heredera Oculta

Capitulo 2

  • Fue mi culpa. – Expuso la chica con la voz un poco entrecortada, intentando controlar lo mejor posible los nervios que se habían estado apoderando de ella y ya no por el accidente, sino producto de esos intimidantes ojos negros que no la perdían de vista con una fuerza avasalladora. – Estaba distraída y no me di cuenta de que el semáforo había cambio. – Intento explicar, pero se vio rápidamente interrumpida por esa voz gruesa que retumbaba por todo su cuerpo.
  • Además de lo evidente, ¿Se encuentra herida en alguna otra parte? – Cuestiono Leonel con seriedad sin prestar mucha atención a lo que ella dijo, pues ahora se había recuperado de la impresión inicial al ser consciente de las raspaduras que tenía la frágil mujer frente a él.

Ante la repentina intervención del hombre la chica se quedó en silencio por un segundo, sorprendida por la pregunta, además de que aquel hombre, aunque serio parecía mostrar genuina preocupación por ella y su situación.

Aun cuando ella misma había admitido que era su culpa y que ellos no tenían nada que ver, por lo que realmente agradecida por ello se apresuró a responder.

  • Ninguna, señor, estoy bien. – Aseguro un poco más tranquila.

Pero por alguna razón esa respuesta no dejaba del todo tranquilo a Leonel por lo que se adelantó a decir.

  • La llevaremos al hospital. – Anuncio con ese tono que no aceptaba replicas.

Pero ella en realidad no tenía tiempo para ir a un hospital, además estaba bien, no veía motivos para ir a un hospital y perder tiempo, en ese momento ya debía estar en la empresa donde tenía una entrevista de trabajo, algo realmente vital para ella, así que, aunque la fuerte presencia de aquel hombre era en verdad intimidante, ella hizo uso de todo el valor que podía reunir y se negó.

  • No es necesario de verdad. – Negó intentando ser lo más firme posible, no lo logro del todo, pero Leonel si vio su determinación y la verdad es que logro sorprenderlo, pues, aunque se veía un tanto vulnerable y hacia apenas unos segundos se encontraba temblando ligeramente, ahora le hablaba directamente sin dejarse intimidar por él. – Debo irme ahora o no llegare a tiempo. – Añadió manteniendo su mirada. – Tengo un asunto importante que atender, en verdad siento mucho el suceso y prometo tener más cuidado, que tengan un bonito día. – Se despidió mostrando una pequeña sonrisa antes de salir corriendo de allí y evitar que insistieran.

Además, lo cierto era que ya no podía estar más tiempo bajo la atenta mirada de aquel hombre que lograba reacciones suyas que ni ella misma podía explicar.

Leonel por su parte se había quedado allí de pie observando el lugar por el cual la mujer se había marchado tan rápido que por un segundo se podía pensar que jamás estuvo allí, pero estuvo, claro que sí, es más lo había dejado preguntándose, ¿Qué había sido todo aquello?, y la verdad era que no tenía ninguna respuesta para eso, pero fue Miguel quien lo tuvo que sacar de sus pensamientos, pues aún tenían una agenda que cumplir.

  • Señor, vamos un poco retrasados. – Informo con cautela, pues en ese momento no podía medir el estado de ánimo de su jefe, quien odia que cualquier situación se salga de su control y justamente eso acababa de pasar allí.
  • Vamos. – Fue lo único que dijo antes de subir al auto y volver a los expedientes que estaba leyendo antes del incidente, intentando seguir en lo suyo y concentrarse nuevamente, pero algo había cambiado, aun no sabía que, ni en qué medida, pero definitivamente algo ya no estaba en su lugar.

Sin embargo, todo eso quedo guardado en algún lugar de su conciencia listo para ser evaluado más tarde ya que ahora habían llegado a la reunión, la cual salió tal como lo planeo.

Así que una vez terminado el asunto allí regresaron a la oficina donde ahora se encontraba en total tranquilidad leyendo los nuevos documentos que le había suministrado su recién adquirido cliente, esto sería normal, todo dentro de lo planeado si no fuera porque unos bonitos ojos azules habían estado invadiendo su mente sin permiso.

Por alguna extraña razón la imagen de esa chica delgada y temblorosa, de hermosos ojos, azules como el cielo, se había instalado en su mente y el francamente no sabía ¿Cómo?, ni, ¿Por qué?

Pero antes de que pudiera seguir pensando en eso, fue Miguel quien nuevamente lo interrumpió entrando en su despacho llevando en su mano un elegante sobre blanco sellado.

  • Señor. – Llamo Miguel. – Lamento interrumpirlo, pero en recepción dejaron este sobre y trae escrito su nombre, sin ningún dato adicional. – Informo intrigado.

Leonel fijo su mirada en el sobre y su ceño se frunció, ¿de qué podría tratarse? Se pregunto, así que sin más le hizo señas a Miguel para que le entregara el sobre, el cual abrió con toda la ceremonia del caso.

Al hacerlo, se dio cuenta de que la hoja solo tenía una línea escrita pero solo eso era suficiente para saber de qué se trataba.

  • Ha llegado el momento señor Ferrara, espero que me pueda devolver el favor que le hice en el pasado. – Estaba escrito en el centro de la hoja blanca, esto hecho a mano con una letra cursiva elegante y bonita.

Su cuerpo apenas se tensó un poco, pero no tuvo mayor reacción, pues él sabía perfectamente que las deudas en la vida siempre debían pagarse.



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En el texto hay: heredera, amor a prueba de todo, ceo arrogante

Editado: 11.08.2026

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