La Heredera Oculta

Capitulo 5

  • Aurora, por Dios niña, ¿Cómo puedes vivir así? – Cuestiono Alina apenas entrando al pequeño pero lujoso departamento donde vivía su sobrina.

Encontrándose con una joven muy bonita sentada en el mueble de la sala, donde todo a su alrededor era desorden, empaques de comida vacíos, ropa por todas partes, Alina estaba segura que ese departamento no había sabido lo que era una buena limpieza en un muy buen tiempo.

  • Tía, que bueno verte. – Fue lo único que respondió Aurora sin despegar sus ojos del cuadro que estaba pintando,

Alina solo pudo suspirar, esa era su sobrina y si era sincera lo mejor era que siguiera siendo así, totalmente desinteresada de todo, incluso de los bienes que su madre le dejo, de esa forma las cosas serian mucho más fáciles para ella.

Aurora no es que fuera una rebelde sin causa, era más bien alguien que no le importaban muchas cosas, a excepción de la pintura, quizás porque fue allí donde encontró un refugio a su soledad.

Lastimosamente para el momento en que Amelia e Ignacio murieron, Aurora era una niña de apenas 10 años de edad, no tenía hermanos y su única familia era su tía y sus primos.

Pero no era un secreto para nadie que en esa casa no se respiraba ni un gramo de amor, mucho menos de un hogar, fue por ello que Ernesto Lampert, abogado y mejor amigo de Amelia intento luchar por la custodia de Aurora, con la intención de darle un hogar cálido y cuidar de esa niña a la que amaba como propia, pero Alina al ser pariente consanguíneo y su único familiar fue quien al final quedo encargada del cuidado de la menor y de su patrimonio pues Aurora por su edad le era imposible hacerse cargo de su herencia.

Fue así como después de aquel trágico accidente donde perdieron la vida Amelia Lovato e Ignacio Grimaldi, Aurora llegó a vivir con su tía, donde efectivamente solo sintió soledad y aislamiento, pero al menos Alina era muy responsable con todas sus necesidades y los empleados se ocupaban de la pequeña, aunque para ser precisos se ocupaban de Aurora y de sus primos, pues su tía tampoco ponía mucha atención a sus propios hijos.

  • Aurora cuando me dijiste que querías venir aquí a estudiar arte, no te detuve, pero niña, tu estilo de vida en verdad me preocupa. – Dijo Alina levantando una camisa que estaba sobre el mueble para sentarse frente a su sobrina, la cual seguía totalmente inmersa en el lienzo en el que estaba trabajando.
  • No tienes de que preocuparte tía, estoy bien, en el estudio de arte estoy muy satisfecha. – Respondió Aurora sin darle mucha importancia, además ella sabía perfectamente que su tía solo le decía eso por compromiso al final ella aún era su tutora.
  • Mientras seas feliz. – Declaro Alina con una sonrisa dulce, antes de dirigirse a su acompañante. – Saul contrata a alguien para que limpie. – Indico mirando a su hombre de seguridad quien se mantenía de pie a un lado de ella.
  • No es necesario, yo lo hare luego. – Intervino Aurora, dejando de lado el pincel para atender la visita.
  • Claro que no. – Respondió de inmediato Alina. – Tu solo debes concentrarte en lo tuyo, yo me encargo de lo demás. – Aclaro. – Hazlo. – Ordeno a Saul
  • De inmediato, señora.
  • Gracias. – Dijo entonces Aurora. – ¿Quieres algo de tomar? – Pregunto.
  • No hija. – Negó Alina. – En realidad en esta ocasión vine por algo en particular. – Expuso poniendo en marcha su plan, pues el tiempo apremiaba.
  • ¿Qué cosa? – Cuestiono Aurora con curiosidad.
  • Veras. – Inicio Alina. – Como sabes en este momento yo soy la albacea de tu patrimonio. – Dijo y Aurora asintió, eso lo sabía. – Pero ahora tu ya eres mayor de edad, así que técnicamente debes tomar la responsabilidad que te corresponde. – Indicó mirando a su sobrina.
  • ¿Qué quiere decir eso? – Pregunto Aurora confundida.
  • Tranquila. – Dijo de inmediato Alina. – Se que tu estas centrada en tus cosas y yo lo único que quiero es que seas feliz, así que en realidad esto es sencillo, solo debes autorizarme para que siga siendo yo quien maneje tu patrimonio. – Explico con calma.

Aurora asintió despacio entendiendo lo que Alina le decía, lo que hizo que esta sonriera triunfante para sus adentros, eso había sido fácil pensó, aunque en realidad no tenía por qué ser diferente, conociendo a su sobrina.

  • Entonces si estás de acuerdo solo debemos ir al juzgado mañana y hacerlo oficial. – Declaro.
  • Está bien. – Acordó Aurora. – Llamaré a mi padrino Ernesto, él se encarga de todos los trámites legales. – Menciono como si nada, sin saber el impacto que acababa de provocar en su tía, quien casi se atraganta con su propia saliva.
  • ¿Qué? – Cuestiono Alina, creyendo que quizás había oído mal.
  • Pues si tía, mi padrino Ernesto es quien manejaba todo lo legal de mi mamá, así que es el quien conoce todo ese tema, lo llamare para que nos ayude con eso. – Anuncio comuna sonrisa, para ella estaba todo resuelto.

Mientras que, para su tía, todo su mundo empezaba a derrumbarse.

  • Claro hija, así se hará. – Forzó una sonrisa.

*****************

  • Saul, ¿Cómo se llama este abogado que gano el caso del conglomerado Luna posicionándose como uno de los mejores en la industria? – Cuestiono Alina con la vista perdida entre los edificios mientras viajaba en el auto.

Saul se quedó pensando un momento para recordar de quien hablaba Alina, hasta que el nombre llego a su mente.

  • Leonel Ferrara, señora.



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En el texto hay: heredera, amor a prueba de todo, ceo arrogante

Editado: 11.08.2026

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