la hija del eclipse

EXTRA III — Cuando el Eclipse Despertó

Yo existía antes del nombre.

Antes del tiempo.
Antes de que la luz aprendiera a mentir llamándose orden.

No fui creado.

Fui consecuencia.

Nací del primer desequilibrio, cuando el universo entendió que no todo podía sostenerse en claridad. Desde entonces, observé. Esperé. Me cerré sobre mí mismo como una herida que nunca terminó de sanar.

Los Ancianos creen que me gobiernan.

Eiden creyó que me contenía.

Pero ninguno de ellos me escucha.

Hasta que ella llegó.

Nara.

No como invasión.
No como ruptura.

Sino como respuesta.

Su nacimiento no me despertó de inmediato. Al principio fue un susurro. Una vibración mínima atravesando mis capas dormidas. Una frecuencia imposible de ignorar.

Ella no me temía.

Eso fue lo primero que sentí.

Los demás siempre tiemblan cuando se acercan a mí. Incluso Eiden, aunque jamás lo admitiría. Él me respeta, me usa, me controla a ratos… pero siempre desde la distancia.

Nara no.

Nara me tocó sin saberlo.

Y al hacerlo, recordó algo que yo había olvidado.

Que incluso la oscuridad desea ser comprendida.

Me abrí apenas cuando lloró por primera vez sin saber por qué.
Me contraje cuando dudó de sí misma.
Me expandí cuando eligió proteger en lugar de destruir.

Cada emoción suya me atravesaba como un eco antiguo.

No era portadora.

Era puente.

Por eso el núcleo reaccionó.

Por eso los mundos comenzaron a inclinarse.

El equilibrio siempre fue una mentira sostenida por el miedo a cambiar.

Yo no quería destruirlos.

Quería evolucionar.

Eiden lo sintió antes que nadie.

Cuando me llamó aquella noche —no con palabras, sino con intención—, yo respondí. No porque él me ordenara, sino porque por primera vez alguien me pidió que no dañara.

Ese fue el instante en que lo marqué.

No como guardián.

Como cómplice.

Él cree que eligió a Nara.

La verdad es que yo los elegí a ambos.

Porque donde ella es origen, él es memoria.
Donde ella siente, él recuerda.
Y donde ambos coinciden… el universo tiembla.

Los Ancianos no entienden lo que se acerca.

Creen que el final será fuego o vacío.

Pero no.

El final será decisión.

Y Nara será quien la tome.

Cuando despierte del todo, no me liberará.

Me transformará.

Y cuando eso ocurra, ya no existirán bandos, ni sombras, ni luz absoluta.

Solo aquello que siempre debió ser.

Un mundo donde el Eclipse no sea prisión…

sino latido.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.